Pablo Casado tiene que reconocerlo: su ‘casting’ para las elecciones generales fue un auténtico desastre. Sus nuevas caras no sedujeron a los españoles y quizá ese error de cálculo, ese fallo de bulto en la estrategia, fue otro de los factores que han llevado a la debacle de los 66 escaños y a que Génova 13 esté a un tris de poner el cartel de ‘Se Traspasa’.

Fichar a toreros –Miguel Abellán y Salvador Vega– puede ser una buena idea para que las plazas de toros hagan una rebaja en el alquiler de los mítines al PP pero para poco más. Tampoco incluir en las listas a tertulianos mediáticos como Edurne Uriarte y Pablo Montesinos ha surtido el efecto esperado y el supuesto tirón que el líder del PP esperaba conseguir enrolando en su proyecto a víctimas de ETA como la ex presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, y Mari Mar Blanco ha sido otro bluf. Hasta Cayetana Álvarez de Toledo, la candidata por Cataluña que se jacta de no saber hablar ni una palabra de catalán, ha pinchado en hueso. Con esas credenciales, ¿qué esperaba el PP más que quedarse con un raquítico escaño en aquella comunidad autónoma, su peor resultado de la historia?

De Juan José Cortés, el padre de la pequeña Mari Luz, un hombre que merece todos los respetos por haber sufrido la peor de las canalladas (el asesinato de una hija) solo cabe comentar que no estará preparado para esto de la política mientras siga confundiendo a Sánchez con Iglesias y llamando al jefe “Pedro” Casado, con la rabia que da que a uno lo confundan con su mayor enemigo. O qué decir de Adolfo Suárez Illana, a quien el líder popular eligió ni más ni menos que como número dos de la lista del partido. El hijo del expresidente Suárez la lió parda al comparar a las mujeres abortistas con los neandertales y a partir de ahí el PP fue cuesta abajo en las encuestas de campaña.

Por supuesto, conviene no olvidar a Isabel Díaz Ayuso, la número uno por Madrid, quien cada vez que habla sube el pan y baja el PP en los sondeos. La joven candidata “hardcore” (y esto lo decimos por su forma heavy, fuerte, de entender la política) cree que los okupas van a robarle sus viviendas a los madrileños, que los atascos nocturnos en la Gran Vía daban sabor a la ciudad y que al Orgullo Gay hay que recluirlo en el gueto de la Casa Campo para que no ensucie Cibeles, ahora que está tan bonita. Por Madrid, siempre una ciudad de bulos ingeniosos, ya corre la broma de que Ayuso es una anticapitalista de Podemos infiltrada en el PP para dinamitarlo por dentro con sus ocurrencias descacharrantes de verdulería de barrio.

No es cuestión de recordar aquí la última frase gloriosa de Iceta sobre el líder del PP que va a quedar para la historia, su ya célebre “vuelve Mariano, vuelve, quítanos al fracasado de delante”, pero resulta más que evidente que la estrepitosa derrota cosechada por los populares el 28A tiene mucho que ver con el ojo clínico de su máximo responsable, con ese don errático para reclutar a gentes de diversa procedencia y condición que no tienen gancho y lo que es todavía peor: candidatos cuya formación y preparación para la política es más que discutible y cuestionable. Si Espe Aguirre tenía un olfato infalible para captar ayudantes que siempre le salían ranas en el fangosos estanque de la corrupción, Casado tiene una habilidad especial para ver un crack de la política donde solo hay una señora sin luces, un hombre que no sabe quién es Platón o un veterano que chochea porque viene de vuelta y ya no está para batallas.

Rellenar candidaturas con “personajes mediáticos”, por llamarlos de alguna manera, no garantiza el éxito en las urnas, y no lo asegura porque afortunadamente España no es Estados Unidos, donde Terminator puede terminar de gobernador de California y un actor malo como Ronald Reagan puede llegar a la Casa Blanca. Por fortuna, en nuestro país todavía queda algo de cordura y el votante aún vota programas y cerebros, expertos en Derecho y Economía, no una troupe variopinta de candidatos que parecen más salidos de Supervivientes, el concurso decadente de Telecinco, que de la Facultad de Ciencias Políticas.

A Casado se le acaba el tiempo. Ya no le valen excusas peregrinas, como que su estrategia de campaña fue “perfecta” y que los únicos culpables del varapalo electoral son Ciudadanos y Vox por fragmentar a la derecha. Núñez Feijóo ya lo tiene calado y va a hacerle un estrecho seguimiento en las locales y europeas. Que se ande con ojo porque pueden moverle la silla.

2 Comentarios

  1. Recuerdos de Banco Popular. Ahí está una de las mayores razones para el hundimiento del corrupto partido. 305.000 familias medias, con unos 3 miembros directos por familia, con tios, primos, amigos… El PP va a desaparecer, es la cuenta por haber traicionado, expropiado y tratar de olvidar a 305.000 familias.

  2. No volveré a votar al PP por corruptos igual que tampoco votaré al PSOE por lo mismo. Son tal para cual. Si Casado nos hemos ido con Ciudadanos o con Vox. El PP ha sido la mayor decepción de la historia. Dejar q Santander compre Popular por 1 euro, dejar 305000 familias sin nada quitar de un plumazo los ahorros de una vida, mantener durante años Los engaños del Popular y que Rajoy no fuera siquiera a la moción de censura que no hiciera nada para evitarla … Y luego poner a Casado q se cree igual q Sánchez el mejor y la culpa de todos sus fracasos siempre la tiene otro…. Es deprimente. Adiós PP no creo que obtengas mejor resultado está vez Y si entra alguien capaz de levantar este desastre será un milagro

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