La pandemia ha traído una de las consecuencias más desastrosas tanto en la economía de un país como en la economía de los hogares. En muchas ocasiones, se pasa por alto uno de los efectos negativos más importantes en las finanzas personales de las familias y de las empresas: la falta de previsibilidad.

Dicho de otra manera, el corto plazo es la única manera que han tenido muchas personas físicas o jurídicas de salir adelante. Solo hay que preguntar a los hosteleros y artistas. Mientras algunas medianas y grandes empresas han sabido aprovechar esta tesitura para vender más, sobre todo aquellas que han sabido adaptarse tecnológicamente, los números de las más vulnerables se resienten.

Finanzas personales sin un horizonte claro

La falta de previsibilidad en el dinero de una familia o de un individuo es un lastre que muchos españoles han tenido que arrastrar demasiado tiempo. Es sobre todo en los jóvenes españoles donde hay que poner el foco, ya que apenas habían acabado de salir de una crisis para introducirse en otra.

 En épocas de más bonanza, que algunos ya recuerdan como un pasado lejano y efímero, la salud financiera —y también mental—, consistía en enfocarse en los objetivos y sueños a medio y largo plazo, junto a una estabilidad monetaria que permitiera alcanzarlos poco a poco. En el caso específico de un joven español, este sueño era comúnmente acabar los estudios, irse de alquiler, adquirir una hipoteca, comprar un coche o quizás emprender.

La situación de la pandemia actual ha cambiado este factor del largo plazo, impidiendo que las finanzas personales tengan un horizonte claro, pero a la vez ofrece una oportunidad única, por muy inverosímil que esto pueda llegar a sonar.

Centrarse en el corto plazo sin perder de vista en el futuro

Ser cortoplacistas no es algo que podamos realizar toda la vida, pero entre restricción y restricción debido al covid, debemos aprovechar la situación única que tenemos enfrente: acometer todos los cambios que siempre hemos querido realizar antes de que no podamos hacerlo.

Dicho en otras palabras, aunque se haya perdido la estabilidad financiera del largo plazo —al menos por el momento—, este es quizás el único momento en el que podemos atrevernos a reformar nuestro piso, a cambiar de coche o simplemente a intentar ahorrar más que nunca para poder tener liquidez en el futuro.

Este último concepto es la clave de este pequeño artículo. Que solo podamos centrarnos en el corto plazo no significa que no podamos seguir construyéndonos para el futuro. Ambas no son excluyentes. Pero quizás esa sensación de que una nueva limitación puede estar a la vuelta de la esquina nos dé el impulso necesario que previamente no habíamos tenido.

Es más, plataformas de préstamos personales como Microcréditos24 y Pezetita conocen esta situación y brindan la oportunidad de solicitar una cantidad modesta de dinero para nuestros planes, sean cuales sean. Otros servicios ofrecen cantidades mayores e incluso algunos grandes bancos han sabido navegar estas aguas ofreciendo nuevas cuentas sin comisiones. La ventaja de estas empresas de microcréditos es su rapidez, algo que apremia en estos tiempos. Adaptarse lo es todo.

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