Mientras el coronavirus se expandía por China, Corea, Irán y Europa, resultaba, cuanto menos chocante, que en Estados Unidos sólo hubiera un caso diagnosticado. Sin embargo, a día de hoy, la pandemia está azotando con fuerza a un país en el que hay personas de diferente procedencia y que en los últimos dos meses han podido entrar a través de los aeropuertos sin ningún tipo de impedimento. Hasta el propio Donald Trump está en riesgo de contraer el virus tras su comida con tres personas que han dado positivo.

Sin embargo, esta pandemia está mostrando cómo la Administración Trump es un verdadero fracaso para los ciudadanos estadounidenses, por más que el presidente pretenda vender datos macroeconómicos como éxito. El mejor ejemplo de ello lo encontramos con la situación de los hospitales que el propio Trump ha ninguneado con sus políticas de destrucción del Obama Care.

Los directores de los hospitales necesitan ayuda y en una reunión mantenida en la Casa Blanca el pasado viernes se encontraron con una serie de medidas que eran totalmente insuficientes, ya que, los representantes de estos hospitales han afirmado que las medidas adoptadas por la Administración de Trump son absolutamente insuficientes. Hay una gran preocupación por la escasez de suministros fundamentales, los riesgos para sus trabajadores y la posibilidad de ayudas federales a los hospitales a medida que los pacientes con coronavirus van aumentando y llenan sus instalaciones. Un experto de la American Hospital Association afirmó hace un mes que se esperaban 1.9 millones de ingresos en la UCI por el brote de coronavirus y los hospitales sólo disponen de 100.000 camas de UCI en todo el sistema sanitario de los Estados Unidos.

Mientras tanto, el coste de la atención para algunos pacientes con coronavirus gravemente enfermos ya se ha estimado en cientos de miles de dólares, ya que los hospitales implementan medidas significativas para mantener vivos a los pacientes mientras protegen a sus propios trabajadores contra la infección. Al menos tres sistemas hospitalarios en Seattle, el centro del brote más extenso de la nación, se han visto obligados a poner fin a ciertos procedimientos para dedicar más recursos a los pacientes con coronavirus ingresados.

Los expertos en salud pública ya han advertido que el brote de coronavirus en Estados Unidos, que aún se encuentra en sus primeros días, podría estar en camino de parecerse a la situación cada vez más grave en Italia o España, donde los pacientes están saturando los sistemas nacionales de salud. Por eso los hospitales han pedido medidas más contundentes a Trump que, sin embargo, aún no ha dado. Un verdadero fracaso de presidente que parece más pendiente de las primarias demócratas o de su propia campaña de reelección que de su ciudadanía.

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