El acosador Roger Ailes, que fue también asesor de comunicación entre los `60 y `80 de los presidentes republicanos Nixon, Reagan, Busch y, el último en esta década, Trump. Fue, además, el creador y máximo responsable del canal de noticias más visto en la televisión de pago, la Fox News. Ailes declaró en 2011, en la revista Rolling Stone, que él lograba la atención de los medios aplicando su “Teoría de la Política del Foso de Orquesta” (“Orchestra Pit Theory”). Entonces, relató lo siguiente: “Salen dos políticos en un escenario y uno de ellos dice: “Tengo una solución para el problema del Oriente Medio”, el otro tipo se cae en el foso de la orquesta ¿Quién crees que va a estar en el noticiero de la noche?”.

Los aprendices de brujo a quienes les han dado los medios para deformar la oninión publicada en España en materia política, económica o de sucesos, como el brote de Coronavirus, lo aplican a rajatabla. Ailes se lanzó en el año 1988, hace ya un cuarto de siglo, sin pudor a tratar las noticias como un espectáculo. A estas prácticas se las ha llamado “infotainment. El término indica que lo sensacional sustituye a la información veraz. El informe para Los Desayunos de TVE de Lorenzo Milá, desde el norte de Italia fue información seriamente producida. La cobertura desde los pseudo programas de infotainment como en los de Atresmedia o el Grupo Mediaset, es sólo pura banalización informativa.

Esta práctica centra su atención hacia lo frívolo, anecdótico o polémico, desatendiendo en general la veracidad de la noticia. Sin embargo, aunque sea anecdótico, son innegables las repercusiones que tiene esta comunicación política en la conducta y opiniones de los públicos. Así, pueden mostrar muchos detalles reales o manipulados, de cómo es o parece ser esa persona o de cómo son, o parecen ser, sus reacciones. Hace unos días se observó un ejemplo en la teatral actuación frente a los medios de prensa de Inés Arrimadas frente a su rival dentro de las primarias de Ciudadanos, Francisco Igea.

Estas prácticas se apoyan habitualmente en propuestas huecas, fakes news, en mensajes sesgados o medias verdades. Procuran alimentar los temores más básicos de los públicos. Como los que ha producido VOX y, luego, se ha sumado el PP. Los peligros de la inmigración. Una supuesta ruptura de la unidad de España. El convertirnos en Venezuela o Iran. Despropósitos que han calado en las mentes muy dependientes del espectáculo de la información. Berlusconi tiene mucho que decir al respecto. Por tanto, el Infotainment se origina en una mescolanza de géneros que van al encuentro de la superficial atención de los públicos al análisis serio. El formato de los equipos de la Sexta, concebidos como una banalización de la veracidad a favor de los intereses de sus inversores, es un ejemplo. Pero no el único.

Básicamente el Infotainment es una práctica televisiva, en donde la imagen cuenta más que el contenido bajo la cobertura de fórmulas de entretenimiento. No en vano, el término surge de la unión entre information y entertaiment. Su cometido no es informar, todo lo contrario. El tratamiento de la información en este contexto es intencionadamente manipulador, parcial y sesgado. Es puro sensacionalismo. Al buen juicio se le da poco espacio.

Los aconteciemientos sobre economía, política, una guerra, justicia, ciencia y tecnología, que tratados dentro de un marco de tiempo actual, serían algunos de los principales valores que definen el género informativo en televisión, son transformados en pura ficción. Es decir, informar del proceso de una guerra, los resultados de una votación, la liberación de un secuestrado o un informe económico desde la bolsa, pueden ser ejemplos de lo que es información y no infotainment.

Por ello, sería adecuado regresar a las buenas formas. Al análisis serio, a cargo de especialistas de probados conocimiento en cada materia. Esto, porque el persistir en hacer hablar a unos tertulianos profesionales de cualquier tema de interés, es contribuir a la mediocridad y degradación de la calidad informativa. Objetivo éste que debe regir la finalidad de un medio de comunicación pública. Libertad de prensa sí. Pero que no digan que es información periodística. Es espectáculo. Uno de los principios que aplican es: “no dejes que la verdad te estropee un buen titular”. Esta frase, erróneamente atribuída a Mark Twain, a Billy Wilder o a William Randolph Hearst, es ampliamente conocida en el mundo del periodismo.

Los programas de Infotainment deberían exhibir carteles anunciando la calidad y riesgos de su contenido, tanto, como se advierte de la toxicidad de un alimento de venta masiva. La salud mental de la gente está en juego.

Informar debe ser educar.

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1 Comentario

  1. “Informar NO es, no debería ser, educar”. La información es aportar los datos necesarios y suficientes para que el lector, televidente, oyente, conozca con la mayor objetividad posible las respuestas a las 8 famosas preguntas. “Educar” implica una cierta o mucha “manipulación”, aunque sea bien intencionada. Es “conducir” al lector, televidente u oyente, a una determinada posición. Puede ser muy bien intencionada la intención educadora pero siempre será “en función” de un determinado modelo, una ideología, una posición. La “educación” implica “entrar en el lector para dirigirle hacia un objetivo que fija el emisor”. La misma etimología de la palabra lo demustra: E.ducere. Viene de “dux”. Es orientar, dirigir, conducir, encamina, adoctrinar, … Y eso se ve cada día en la prensa, emisoras. La “misma noticia” es tratada por quienes la presentan para “orientar, situar, llevar, hacer pensar, sentir” al receptor… no como quiera él sino como desean los emisores. Al margen de esta idea, de acuerdo en el contenido del artículo. Lo comparto.

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