¿De dónde viene el nombre? 

El nombre de «Tasa Tobin» procede del que fuera premio Nobel en 1981, economista estadounidense, James Tobin.

Fue en la década de los años 70 del siglo pasado cuando este economista propuso la aplicación de una tasa a las transacciones financieras. James Tobin planteó esta propuesta en su libro «A proposal for international monetary reform» en el Eastern Economic Journal.

Gobernaba Richard Nixon en Estados Unidos, y se había puesto fin a la paridad entre el dólar y el oro (que partía del acuerdo de Bretton Woods, de 1944). Así se propició la especulación con los diferentes tipos de cambio.

Con la idea de James Tobin se trataba de tasar la ganancia de dinero por jugar con el cambio de una moneda a otra. Se han producido devaluaciones como consecuencia de movimientos especulativos, que han degradado el valor de una moneda en concreto, poniendo en riesgo y destrozando economías de países. (Más adelante hablaremos de algún caso en concreto para que seamos conscientes de la dimensión de este hecho especulativo).

La propuesta inicial tenía como objetivo destinar los beneficios obtenidos por esta recaudación a los países en vías de desarrollo económico. Sin embargo nunca ha sido aplicada en este sentido, y se aplicó para tasar las transacciones financieras (FTT, por sus siglas en inglés).

James Tobin murió en 2002 y en sus últimos días sus teorías se «movieron» hacia la defensa de un libre mercado que poco tenía que ver con el espíritu de la tasa que hoy lleva su nombre. Por eso, algunos consideran que es más apropiado hablar del otro nombre que esta tasa tiene, pues también se conoce como «Tasa a las transacciones financieras». Otro nombre, menos usado, es «Tasa Robin Hood», por aquello de entender que es un impuesto que se aplica «a los ricos» para repartir la riqueza entre «los pobres».

¿En qué consiste la Tasa a las transacciones financieras? (ITF)

Las raíces del concepto «Tasa Tobin» está en el keynesianismo: se propone grabar los flujos de capitales con un 0,5%, con una doble finalidad: desincentivar las actitudes especulativas y generar ingresos a las arcas públicas por estas prácticas.

Ha sido una propuesta defendida sobre todo en el ámbito «antiglobalización», al entender que poniendo una tasa a las transacciones financieras se estaría contribuyendo, de alguna manera, al reparto de la riqueza.

En España se habla de una tasa del 0.2% que se aplicaría a las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero, independientemente de la residencia de las personas o entidades que intervengan en la operación (evitando así que se defraude al fisco trasladando sedes sociales a otros lugares), o el lugar en que se negocien. Dichas acciones han de ser de empresas que cotizan en bolsa con una capitalización mayor a 1.000 millones de euros, lo que en realidad ocurre nada más con 65 empresas, y 34 de las 35 del IBEX.

Dicho más sencillamente: la tasa se aplicará para la compra o venta de acciones de las empresas «grandes».

La tasa se aplicará independientemente del beneficio o la pérdida en la operación. Y no se aplicará a las operaciones con acciones de empresas no cotizadas (o cotizadas por debajo de los 1.000 millones) ni pymes. Tampoco se grava con esta tasa la compra de títulos de deuda (ni pública ni privada).

Beneficios que reporta la Tasa 

En primer lugar, el mayor número de ingresos que supone para los estados recaudadores. Sirve, según su principal objetivo, para aumentar la inversión en las necesidades sociales. De esta manera, además, la banca estaría contribuyendo a disminuir las deudas de los países y sirve, también, para dotar de una mayor estabilidad al sistema financiero (generando mayor solidaridad entre Estados, y concretamente entre países pobres).

La idea de esta tasa era ser impuesta con carácter internacional, más allá de fronteras o de Estados, indistintamente de las divisas o monedas que fueran objeto de la especulación.

El concepto de la tasa ha ido ampliándose, no solamente para la especulación en el ámbito de la moneda, sino también en acciones, bonos o títulos de deuda.

Hablemos de cifras: ¿cuánto dinero va a ingresar esta tasa en España?

Según estimaciones preliminares, el Gobierno de España podría recaudar a través de esta tasa unos 850 millones de euros.

¿Cuándo se comenzará a aplicar? 

Al tratarse de un impuesto indirecto, como el IVA, se aplicará desde el mismo momento en que se apruebe en sede parlamentaria, tras el anuncio que hará hoy el Consejo de Ministros.

Otros países donde está en marcha: Francia y Alemania 

En el año 2011 la Comisión Europea hizo suya la propuesta que le presentó el Parlamento Europeo, y planteó la necesidad de la creación de un impuesto que gravase todas las operaciones realizadas por entidades financieras, siempre y cuando una de las partes que interviniera en la operación estuviera establecida en la UE.

Fueron muchos Estados miembro los que aprobaron la aplicación de esta tasa: Austria, Alemania, Bélgica, España, Estonia, Eslovenia, Eslovaquia, Francia, Grecia, Italia, Portugal.

En Francia ya opera la tasa a las transacciones financieras. En Alemania se pondrá en marcha el próximo 2021.

 

1 Comentario

  1. Pues aqui se aplaza hasta fin de año y cuando llegue el fin de año según como estén las cosas. Vamos que en un Consejo de Ministros se apruebe algo en Febrero para aplicarlo a fin de año es para mondarse.

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