Si la sistemática persecución de los Estados Unidos contra Julian Assange se concreta en su extradición y se le somete a juicio en el marco de las acusaciones que pesan sobre él, es seguro que el creador de Wikileaks será condenado a la pena de muerte.

Pero no será el único ni el más importante de los condenados, aun con lo que significa toda muerte injusta..

La misma condena será compartida por la libertad de expresión.

Que es en definitiva el mayor enemigo que tienen los Estados Unidos desde que sus crímenes trascendieron a lo largo y a lo ancho del planeta.

Assange no es otra cosa que la excusa.El chivo expiatorio. El demonio que bajó de los infiernos para denunciar al santo varón del Norte por los múltiples crímenes cometidos a lo largo de su historia. Si el objetivo de los Estados Unidos se cumple, los terroristas del futuro serán aquellas personas que se atrevan a defender el derecho a la información y a la libertad de expresión.

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