El universo camina hacia el caos, y el medio utilizado es el paso del tiempo. Si la teoría está completa en todos sus vértices y en todo su argumento, nada intercederá ni evitará la conclusión. Otra cosa serán las posibles desviaciones que traiga el futuro a toda teoría del caos, y por ello al posible acercamiento de la conclusión.

La cercanía de las próximas elecciones ha traído un caos grotesco, un alboroto ensordecedor por diferentes partidos políticos y diferentes políticos, con el único propósito de aturdir el pensamiento y desocuparnos de cualquier reflexión. Es fácil dar cuenta de ello en las diversas propuestas y en los discursos proféticos que procuran algunos líderes políticos.

En un país acostumbrado al escándalo y a toda clase de grotescos personajes, los que últimamente ha aparecido y seguirán apareciendo en la escena política, dando pie a toda clase de insensateces, de aborrecibles miserias, de proposiciones crueles, de fanatismos que rayan la criminalidad, puede parecer que todo ello no fuera más allá de producir en el ciudadano más que la contemplación de otros personajes del teatro absurdo de “esta España nuestra”; y sin embargo, despistará nuestra reflexión, nos desocupará del pensamiento, creeremos que nada de eso podrá llegar a darse, que toda intención de regresar a tiempos remotos es imposible, pero esos grotescos cómicos del absurdo innegociable irán arañando votos e introduciéndose en las mentes de otros iguales que creerán que si es posible, y usarán todas las trampas y crueldades viables para que se dé la posibilidad.

Poco a poco, el caos irá posicionándose para nublar el pensamiento de muchos ciudadanos. En las próximas semanas, los actos, las promesas y los discursos proféticos de muchos de esos actores, intentarán hilvanar la debilidad y la necesidad de todo ciudadano para componer en sus mentes un mañana diferente, y en ello, sopesarán que quizás, un país de armas en el bolsillo, de desestimar algunos derechos humanos, de quedar plegados a ciertos condicionamientos sociales, no sea tan caótico si a cambio queda abolida tanta debilidad y tanta necesidad económica.

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Escritor. En el 2003 publica el entrevero literario “El dilema de la vida insinúa una alarma infinita”, donde excomulga la muerte a través de relatos cortos y poemas, todas las muertes, la muerte del instante, la del cuerpo y la de la mente. Dos años más tarde, en 2005, sale a la luz su primera novela, “El albur de los átomos”. En ella arrastra al lector a un mundo irracional de casualidades y coincidencias a través de sus personajes, donde la duda increpa y aturde sobre si en verdad somos dueños de los instantes de nuestra vida, o los acontecimientos poco a poco van mudando nuestro lugar hasta procurarnos otro. En 2011 publica su segunda novela, “Historia de una fotografía”, donde viaja al interior del ser humano, se sumerge y explora los espacios físicos y morales a lo largo de un relato dividido en tres bloques. El hombre es el enemigo del propio hombre, y la vida la única posibilidad, todo se articula en base a esta idea. A partir de estas fechas comienza a colaborar con artículos de opinión en diferentes periódicos y revistas, en algunos casos de manera esporádica y en otros de forma periódica. “Vieja melodía del mundo”, es su tercera novela, publicada en 2013, y traza a través de la hecatombe de sucesos que van originándose en los miembros de una familia a lo largo de mediados y finales del siglo XX, la ruindad del ser humano. La envidia y los celos son una discapacidad intelectual de nuestra especie, indica el autor en una entrevista concedida a Onda Radio Madrid. “La ciudad de Aletheia” es su nuevo proyecto literario, en el cual ha trabajado en los últimos cuatro años. Una novela que reflexiona sobre la actualidad social, sobre la condición humana y sobre el actual asentamiento de la especie humana: la ciudad. Todo ello narrado a través de la realidad que atropella a los personajes.

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