jueves, 23septiembre, 2021
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El blanqueamiento del neofascismo de Vox comenzó el 2 de diciembre de 2018 en Andalucía

PP y Ciudadanos han permitido en los gobiernos de Moreno Bonilla, López Miras en Murcia y Díaz Ayuso en Madrid que los ultraderechistas impongan su programa para mantener el poder a costa de ceder en las propuestas del partido xenófobo y franquista

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Ahora, en abril de 2021 todos los demócratas se llevan las manos a la cabeza y se preguntan cómo ha sido posible, cómo se ha llegado a este punto intolerable de crispación política que hace cimbrear los cimientos más sólidos de la propia democracia. Pero nada surge espontáneamente y todo tiene un germen que provoca la extensión del mal. Desde diciembre de 2018 comenzaron las señales de alarma, desde el mismo instante que sus representantes pisaron un parlamento en este país. Y fue en Andalucía. Unos alertaron de ello, otros miraron para otro lado y pusieron la mano y la alfombra roja. Hoy, las consecuencias de aquella actitud son palpables.

Las balas recibidas por carta en sus domicilios por el ministro del Interior, la directora de la Guardia Civil y el candidato de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid, cuya veracidad ha puesto en duda el partido ultraderechista Vox, ha sido el punto de inflexión de un deriva violenta de la formación racista, xenófoba, homófoba, franquista, clasista, negacionista e impulsora de noticias falsas que nunca ha dejado de serlo al menos desde el 2 de diciembre de 2018, cuando los peores vaticinios para los demócratas se cumplieron en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía y la formación de corte neofascista logró 400.000 votos de andaluces y entró en tromba con 12 diputados en el Parlamento autonómico.

Desde ese momento, tanto Partido Popular como Ciudadanos no solo no han puesto ningún veto ni cordón sanitario a este partido que bordea a diario los principios fundamentales de la Constitución Española, sino que se han servido de él para mantenerse en el poder a costa de propiciar un blanqueamiento del ideario de Vox, con el apoyo de medios de comunicación afines y de las cúpulas de estas formaciones, que de un modo u otro han mantenido acuerdos programáticos comunes pese a escenificaciones poco creíbles como aquella de Pablo Casado en el Congreso de los Diputados durante la moción de censura de Santiago Abascal y su “hasta aquí hemos llegado”.

Muy pocos advirtieron, o lo aparentaron, aquel diciembre de 2018 que Vox había llegado a la vida política española para reventarla desde dentro con un ideario populista

Desde aquel fatídico 2 de diciembre de 2018, el ejecutivo bipartito de Juan Manuel Moreno Bonilla ha sido consciente de que Vox es el eje vertebrador por el que pasan todos sus proyectos supuestamente centristas para la comunidad andaluza después de casi cuatro décadas ininterrumpidas de gobiernos socialistas. No por casualidad el partido que da por hecha la implantación del veto parental en los colegios andaluces ante de que acabe esta legislatura pese a que lo niegue una y otra vez el consejero del ramo, Javier Imbroda, de Ciudadanos, ha sido fundamental para sacar adelante tres presupuestos andaluces consecutivos.

Sin el respaldo de los diputados ultraderechistas, el Gobierno de Moreno Bonilla no habría ido ni a la vuelta de la esquina tras obtener el peor resultado electoral del PP en unas andaluzas en tres décadas. Moreno Bonilla no dejó pasar la oportunidad bajo el mantra de que Andalucía debía cambiar de rumbo después de 40 años de gobiernos socialistas. Pero quién le iba a decir a él que sería la ultraderecha la que lo llevaría al poder en volandas y lo mantendría en él tras el acuerdo programático firmado entre ambas formaciones antes de que Ciudadanos conformara el bipartito con el PP y tuviera que tragarse el sapo de que Vox estaría muy presente en todas y cada una de las iniciativas legislativas del equipo de Moreno Bonilla, como por ejemplo desmantelar poco a poco el ente público andaluz, Canal Sur. Y así hasta hoy mismo.

Poco después, en las elecciones generales del 28 de abril de 2019, Vox entró en el Congreso de los Diputados con el respaldo de más de dos millones y medio de votos, el 10,3% del total, y 24 escaños. Meses después, en la cita del 10-N, Vox obtuvo 3,6 millones de sufragios y 52 diputados, la tercera fuerza política parlamentaria. La consolidación de la ultraderecha en la vida política española era una realidad.

Los casos de Madrid y Murcia

Después vendrían las autonómicas en otras comunidades y la repetición de los gobiernos bipartitos de PP y Ciudadanos con el apoyo necesario y decisivo de los ultraderechistas. Madrid y Murcia han repetido el ejemplo de Andalucía sin ningún tipo de complejos, e incluso en los casos del Madrid de Isabel Díaz Ayuso se ha ido más allá al asumir el propio PP muchos de los idearios de los ultraderechistas, que en las próximas elecciones del 4 de mayo pueden incluso ser absorbidos por los populares.

El caso de Murcia ha ido mucho más allá incluso, y los ultraderechistas ya gobiernan ahora de la mano del presidente popular Fernando López Miras, que para sortear la moción de censura ha echado el resto y ha elegido a una diputada tránsfuga de Vox para hacerla consejera de Educación, que por supuesto no se lo ha pensado dos veces para anunciar la implantación inmediata del veto parental en las aulas.

En toda esta escalada incesante del ideario de corte neofascista que ha terminado con el blanqueamiento y cuestionamiento de las graves amenazas recibidas por Fernando Grande-Marlasca, Pablo Iglesias y María Gámez hay que sumar la participación de forma más o menos activa de numerosos medios de comunicación y líderes de opinión, además de una tropa incontable de activos trolls en las redes sociales, que con sus mensajes incendiarios y propaladores sin complejos de muchos mensajes presuntamente inconstitucionales de Vox han permitido llegar a este punto de no retorno escenificado la pasada semana en la Cadena Ser durante el debate de los candidatos a las elecciones madrileñas.

Muy pocos advirtieron, o lo aparentaron, aquel 2 de diciembre de 2018 que Vox había llegado a la vida política española para reventarla desde dentro con un ideario populista que a diario ha bordeado peligrosamente los principios fundamentales de la Carta Magna española. Mientras tanto, sus adalides mediáticos han utilizado la táctica de la equidistancia como método de despiste para equipararlo con Unidas Podemos por el otro extremo, una tesis que nunca se ha podido certificar porque la formación liderada por Pablo Iglesias forma parte del primer Gobierno bipartito de España y en ningún momento han llegado señales de alarma ni desde la Unión Europea ni de las principales instituciones del país, que han asumido esta realidad con una evidente y demostrada normalidad democrática.

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2 Comentarios

  1. Tan letal resulta para la democracia el fascismo como el comunismo; allí donde triunfa una u otra ideología la democracia es abolida y la tiranía instaurada.

    Resulta curioso observar la gran preocupación de algunos por el blanqueamiento de «neofascismo» de Vox, y la poca preocupación por el blanqueamiento del «neocomunismo» de Podemos.

    Parecen olvidar que las dictaduras comunistas de la RDA, de Rumanía, Rusia, Camboya, etc. eran tan totalitarias como la dictadura fascista de Franco.

  2. Ciudadanos y vox son escisiones del mismo partido franquista(PP),asi que no es extraño que los tres se complementen y sustenten.
    Andalucia,como casi siempre en todo,fue y es el ejemplo a seguir en otras comunidades y el trifachito gano la comunidad porque las gentes de izquierda se quedo en casa sin ir a votar hartos de una Susana Diaz que no ofrecia nada,salvo mas de lo mismo pero mas incinada a la derecha,porque Susana Diaz es de derechas y se rodeo de derechas,de hecho,prefirio pactar con ciudadanos su gobierno que con la izquierda.
    En cuanto al ente Canal Sur,ese ente que vox queria cerrar,sigue siendo un ente vomitivo,como ya lo era con Susana Diaz,Canal Sur,antes y ahora,solo emite programas enlatados y emitidos con anterioridad,corridas de toros,semana santa,ferias de pueblos,por lo tanto la derecha y el fascismo siguen aprovechando lo que ya habia con Susana Diaz,pero con una vuelta de tuerca mas hacia la derecha.A esto no le llaman lavado de cerebro ni manipulacion como dicen de TV3,pero es peor,es manipular las conciencias en sentido retrogrado,cosa que ya hacia el PSOE en Andalucia y le viene como anillo al dedo al fascismo nacionalista español.

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