Oficina Banco Santander en Río de Janeiro. Foto: captura Google Street View

Anda, que menudo cuento el de la Santa Constitución. Siempre nos andan amenazando con ella, pero parece una publicación de esas que patrocinan los políticos o que hacen los cloaqueros: no dice una verdad ni por error. 

“Todos los españoles tienen derecho a una vivienda”.

“Todos los españoles tienen derecho a un trabajo”.

Y así. Pero luego, cuando reclamas, te dicen:

-Ojo, chaval. Tener derecho no es tener la vivienda o el trabajo o nada.

-¿Y entonces?

-Entonces nada. Circula.

Aunque no es solo que la Beatífica Constitución ponga trolas como catedrales. También está lo que no pone. 

“Todas las empresas tienen derecho a ser socorridas por papá Estado, cuando lo necesiten, siempre que sean muy grandes”.

-¿Y las pequeñas?

-Que se hagan grandes. O que se las apañen.

Tampoco pone en la Ley de Leyes:

“Todos los bancos estarán considerados especie en peligro de extinción y no se reparará en gastos para salvarlos ante cualquier riesgo, cueste lo que cueste”. 

No lo pone, pero el Estado acude veloz, con toda la pasta que para los pobres no tiene, a socorrerlos ante cualquier peligro o  mala decisión. Incluso han acuñado un lema con rango de ley en toda Europa para los bancos importantes: “Demasiado grande para dejarlo caer”. Y lo aplican a rajatabla. Aunque tengamos que pasar hambre, a los grandes bancos y empresas hay que salvarlos siempre, sí o sí, incluso si han sido sus multimillonarios mandamases quienes metieron la gamba hasta el corvejón.

Esta semana nos contaban lo del “banco malo”, que ha resultado ser pésimo. Es una cosa que inventaron en la crisis anterior, cuando vieron que a los banqueros se le había ido la olla y se metieron en todos los negocios ruinosos. Para que no quebraran sus entidades, el Estado, generosísimo, les compró sus “activos tóxicos”; o sea, los negocios fallidos, y los agrupó en la SAREB (el banco pésimo). Y puso a grandes cerebros, se supone, al frente de ese tinglado para que hicieran dinero con tales ruinas. No te lo vas a creer, pero algo ha salido mal. Estos días le endosan al Estado, o sea, a ti, a mi y a esos que andan por ahí, una facturita de 35.000 millones de euros. Mastica la cifra bien, que atraganta. Y la cosa no acabará ahí.

Pero había que sanear a los bancos. ¿Y qué método mejor que darles dinero a cambio de lo que iba a arruinarlos por su mala cabeza? Propongo incluir ese “derecho” en la próxima Constitución:

“Todo español tiene derecho a que el Estado le pague por sus malas ocurrencias para que a todos nos vaya divino aunque no tengamos dos dedos de frente”.

Es justo, ¿no? 

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1 Comentario

  1. si la deuda es publica,
    ls pisos tbn
    …ya vale d rescatar a la banca
    qe no devuelve el rescate
    ni cn pisos ni haciendo a Bankia la banca publica d España
    y enciam d cada desahucio se llevan el psio el aval y el credito
    ( españ el unico pais qe pas esto )
    y especulan cn precios d comidas
    y les acaban d pegar el toque desde la Ue otra vez por robar
    y te quitann 20€ al mes si no ingresas mas de 600€ cuando luego sacan dinero por guardar nº dinero prestandolo sin darnos nada

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