Neil MacGregor fue durante 15 años director de la emblemática National Gallery de Londres y también el Museo Británico durante más de una década hasta 2015. En su Vivir con los dioses (Debate) intenta dar respuestas, con afán didáctico y toque de maestro en la materia, a algunas de las preguntas que más atosigan al ser humano desde la noche de los tiempos.

MacGregor realiza un recorrido panorámico sobre pueblos, objetos y creencias durante más de 40.000 años de historia para corroborar de qué manera las creencias, la fe, la ideología o la religión –da igual como lo llamemos– han sido fuerzas fundamentales en la construcción de identidades colectivas para las sociedades.

En la actualidad, y pese a vivir en plena era de la globalización y las nuevas tecnologías de la comunicación, estas fuerzas siguen siendo, sin duda alguna, el motor político indiscutible de las sociedades, sean más o menos avanzadas, social, económica y culturalmente. Mucho más allá de constreñir su investigación a una simple historia de la religión o compendio analítico de la fe como vector identitario, el famoso historiador del arte repasa todas las creencias que han ido moldeando la vida de los seres humanos durante miles de años hasta hoy mismo.

Estas fuerzas siguen siendo el motor político indiscutible de las sociedades, sean más o menos avanzadas, social, económica y culturalmente

Como apunta el autor en la introducción de su magnífico y reparador ensayo, “al elegir cómo convivimos con nuestros dioses, también elegimos cómo convivimos entre nosotros”. Esa omnipresencia de lo divino y lo intangible aún marca los designios del ser humano, pese a la evolución imparable de las ciencias, las incontables líneas filosóficas aportadas a lo largo de la historia por nuestros pensadores más insignes y pese a todo lo que hace indicar que estas religiones o creencias o ideologías centradas en lo divino han hecho de la historia de la humanidad un camino de espinos repleto de dolor, sangre y conflictos. Ahí está el arte para corroborarlo, y la Historia. Si no encuentran suficiente consuelo y respuestas, aún queda la vía de encomendarnos a Ello y rezar.

Por todo ello, este Vivir con los dioses en un regalo divino caído del cielo para sentirnos mejor con nosotros mismos pese a todo, sin ayuda de nada intangible que no sea el arte por el arte. Y eso, que sepamos hasta ahora, sólo es creación humana.

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