¿Cómo lo consiguió Sergio Pérez? ¿Fue suerte, un brujo haciendo hechizos para favorecerlo, o algo mucho más natural y sencillo, pero también más mágico?

Nos inclinamos por la última respuesta. Creemos que Sergio Pérez consiguió ganar aquel gran premio, el de Shakir, principalmente debido a sus extraordinarias calidades como piloto y que fue capaz de dar el máximo de sí mismo en cada momento, como ya llevaba haciendo toda la temporada con los Mercedes Rosa. Pero pensamos, nos gusta creer -somos sentimentales y románticos- que Pérez, Checo Pérez, tenía un arma secreta. Es más, estamos seguros de que tenía un arma secreta y cualquiera que lo piense un momento sabrá cual era.

En efecto, has acertado: el arma secreta de Sergio Pérez, Checo Pérez, se llamaba, se llama, igual que él, y es su hijo: Chequito.

A él le dedicó la carrera delante de las televisiones del mundo entero, y por él fue capaz de llegar más allá de las posibilidades de su auto e incluso, tal vez, de sí mismo. Cuando un hombre tiene un hijo su propia persona pasa a un segundo plano y el único ombligo verdaderamente importante al que mira es al de su vástago.

La magia, el origen de la magia, es Chequito, y estamos seguros que seguirá funcionando, que le quitará a Verstappen carreras, y tal vez también la posición en el campeonato del mundo. Porque esa magia generosa que nace de la vida de un niño afecta a todo y a todos, también -aunque él no lo sepa- al correoso Doctor Marko.

Forza Pérez. Por todos los que te siguen, y por tu Chequito.

Tigre tigre.

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