708 personas han fallecido como consecuencia de su trabajo en 2020, 13 más que en el mismo periodo de 2019. Además, se han producido 1.004.344 accidentes de trabajo durante el año pasado, de los que 485.365 han causado la baja laboral del trabajador (descendiendo este dato en un 23,6%) y 518.979 no han producido incapacidad temporal (experimentando una disminución del 28,3%).

Así lo reflejan los datos sobre accidentes de trabajo publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, que corroboran la denuncia que lleva realizando tanto UGT como CCOO desde hace tiempo del aumento alarmante de los accidentes mortales durante la jornada laboral, “cuando lo lógico es que hubiese descendido por la bajada de actividad, como ha ocurrido con los accidentes laborales con baja”.

Para Ana García de la Torre, secretaria de salud laboral y Medio Ambiente de UGT, se vuelve a poner de manifiesto que “la seguridad y salud en el trabajo se está dejando en un segundo plano en las empresas. Se están produciendo menos accidentes, pero son de mayor gravedad, ya que los mortales ocurridos durante la jornada laboral aumentan”.

Por ello, Ana García de la Torre reclama al Gobierno la necesidad de abrir una mesa de diálogo social en materia de siniestralidad laboral, con el objetivo de acordar medidas urgentes que pongan fin a esta situación. El Gobierno ha de implicarse y dejar de mirar hacia otro lado ante esta lacra social.

Además, resulta imprescindible articular un Plan de choque contra la siniestralidad laboral de forma inmediata. El constante aumento de las muertes en el trabajo es altamente preocupante y debe ser abordado urgentemente.

Entre las líneas de este Plan de Choque no puede faltar la reducción de la incidencia de los riesgos psicosociales entre la población trabajadora, ya que la primera causa de muerte durante la jornada de trabajo son los infartos y derrames cerebrales, patologías asociadas a este tipo de riesgos laborales.

Para la secretaria de salud laboral y Medio Ambiente de UGT, es fundamental “dotar a la Inspección de Trabajo de mayores recursos, tanto humanos como materiales, para vigilar y controlar el cumplimiento de la normativa en materia de prevención de riesgos laborales”. De igual forma, “hay que dotar de mayores medios a la Fiscalía especializada en siniestralidad laboral para que investigue y depure responsabilidades. No podemos consentir que estas muertes queden impunes”.

“Es inadmisible que con una ralentización de la economía como la que vivimos, los accidentes de trabajo experimenten un crecimiento como el que hemos sufrido en 2020” señala Pedro J. Linares, secretario confederal de Salud Laboral de CCOO.

“Sentimos ser reiterativos, pero lo único que demuestra este dato es que el sistema preventivo español como venía funcionando desde principios de siglo ha dejado de ser operativo. Si queremos recuperar los niveles de protección de la salud de las personas trabajadoras, el Gobierno está obligado a realizar cambios profundos. Hay que realizar transformaciones en la propia legislación de salud y seguridad en el trabajo para, por ejemplo, evitar la excesiva externalización de la prevención e integrarla de manera real en la gestión empresarial.

También se deben “recuperar las políticas públicas activas en materia de salud y seguridad en el trabajo, congeladas desde hace demasiado tiempo. Pero también es necesario acometer cambios estructurales, entre ellos la derogación de unas Reformas Laborales que propiciaron la extensión de un sistema de relaciones laborales determinado por la precariedad que es la razón última del aumento generalizado de la siniestralidad”, ha añadido Linares.

Datos accidentes de trabajo

Los datos de 2020 reflejan que de los accidentes laborales que causaron baja, 428.474 tuvieron lugar durante la jornada de trabajo, descendiendo en un 22%. El resto, 56.891 accidentes laborales fueron registrados in itinere, descendiendo en un 33,6%.

399.978 accidentes con baja durante la jornada laboral se registraron entre trabajadores asalariados (lo que supone un descenso del 22,7% respecto al dato publicado para el año 2019) y 28.496 entre trabajadores por cuenta propia (descendiendo en este caso un 11,4%).

La incidencia de los accidentes de trabajo en jornada laboral desciende fuertemente (-20,1%), influido por el descenso en la actividad empresarial y el teletrabajo. La reducción de la incidencia es generalizada en todas las secciones de actividad, siendo la Hostelería donde se aprecia el mayor descenso (-44,4%), seguida de la Administración Pública y defensa donde el índice de incidencia de los accidentes con baja durante la jornada laboral disminuye en un 26,3%.

Las industrias extractivas, la construcción y el suministro de agua, saneamiento y gestión de residuos son las secciones de actividad que presentan unos mayores índices de incidencia respecto de los accidentes de trabajo con baja ocurridos durante la jornada laboral con 6.050,2, 5.509,0 y 5.294,2 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores con la contingencia de accidentes de trabajo específicamente cubierta, respectivamente.

Como indicábamos anteriormente, los accidentes laborales han descendido, no así los accidentes mortales. 708 trabajadores han fallecido durante 2020, son 13 personas más que las fallecidas durante 2019 (+1,9%) y esto teniendo en cuenta la disminución de la actividad empresarial provocada por la crisis de la COVID-19.

Llama especialmente la atención que durante la jornada de trabajo hayan fallecido 53 personas más respecto al 2019 (+9,8%), en total fallecieron 595 personas. 113 fallecimientos fueron in itinere, 40 menos que en 2019 (-26,1%), lo que tiene fácil explicación dado que se han reducido los desplazamientos, muchas personas siguen en teletrabajo.

Analizando las causas de estos fallecimientos durante la jornada de trabajo se observa que la primera de ellas son los infartos y derrames cerebrales con 228 accidentes (+11,2%). Los accidentes mortales por choques o golpes aumentan un 72% y los fallecimientos por ahogamiento un 50%.

La incidencia de los accidentes mortales ocurridos durante la jornada laboral aumenta en un 12,6%, alcanzando los 3,27 accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores con la contingencia de accidentes de trabajo específicamente cubierta.

El sector agrario es el que presenta la mayor incidencia de los cuatro (12,55) y es el más afectado por el incremento en la incidencia de la siniestralidad mortal (+64%). Le sigue la construcción con un índice de 8,34, siendo el único de los cuatro sectores que experimenta un descenso (-11,1%), Industria con 6,15 muertes por cada 100.000 trabajadores (+22,6%) y en último lugar el sector servicios con 1,90 accidentes mortales por 100.000 trabajadores (+7,5%).

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