Lebron James defiende a Kawhi Leonard en el Staples Center.

Sube la temperatura en la burbuja de Disney de la NBA. Tan solo quedan ya ocho franquicias en estos Playoffs. Y todos ellos son los que, en teoría, tenían que pasar a semifinales de conferencia. Por todo lo ocurrido este año, y especialmente desde el inicio de la pandemia, el título tiene más aspirantes que nunca. Las fuerzas se han igualado por lo alto, los equipos juegan cada dos días. Es tiempo de los equipos mejor entrenados y de los jugadores mejor preparados.

En la Conferencia Oeste se ven las caras Los Angeles Lakers y los Houston Rockets. El equipo angelino viene de ofrecer una imagen francamente buena en primera ronda. Dan la sensación de ser una escuadra equilibrada, en crecimiento exponencial y con la pareja LeBron-Davis funcionando a la perfección. Por su parte, los Rockets han sufrido de lo lindo para eliminar a Oklahoma, y un año más su temporada huele a decepción y a tener pocos recursos colectivos en ataque. Tan solo una mezcla de la mejor versión de Harden-Westbrook y la poderosa defensa perimetral de los texanos puede darle opciones ante los Lakers. Los de Frank Vogel son un equipo con mas recursos en ambos lados de la cancha. Por no hablar de la capacidad de gente como James, para decidir finales ajustados. Algo en lo que Houston se ha mostrado especialmente titubeante. Los californianos avanzan una ronda de Playoffs por primera vez en ocho años, y ahora sí que sí, amasan piezas más que suficientes para dominar la serie. Únicamente han de preocuparse por adaptarse al small-ball de su rival. Mcgee no podrá estar tantos minutos en pista, habrá que bajar los centímetros, y gente como Green, Caldwell-Pope o Kuzma cobrarán especial relevancia. Es, precisamente esto, lo que ha hecho que D´Antoni y los suyos hayan ganado el primer partido. Houston ha aprovechado su, a priori, desventaja de falta de centímetros para castigar a los Lakers con rapidez, juego exterior y poderosos contraataques. Ahora solo falta ver qué hará la mítica franquicia amarilla para contrarrestar la velocidad de los Rockets, y cómo aprovechar la ausencia de un defensor nato contra Anthony Davis.

La segunda semifinal del Oeste ya ha comenzado. De momento, los Clippers dominan con firmeza la serie ante los Nuggets. Pese a no estar a la altura de lo esperado en temporada regular, Doc Rivers posee un ramillete tan exquisito de piezas a usar, que parece imposible, si quiera, vislumbrar posibilidades para Denver. Kawhi Leonard está en modo destructivo, George se va enchufando paulatinamente, Beverley se ha recuperado, Morris sigue siendo Morris, Williams y Harrell te aplastan desde el banquillo. Parar a los Clippers implica poner el foco de atención en demasiados lugares. Para colmo, la franquicia de Colorado ha tenido que luchar hasta la extenuación para eliminar a Utah, por lo que el cansancio acumulado es tremendo. Bien es cierto que Jamaal Murray está a nivel MVP, que Jokic es capaz de dominar la pintura con facilidad, y que Gary Harris ha retornado para subir el nivel defensivo del equipo. Pese a ello, parece haber un abismo entre unos y otros. Denver necesita armas, que no tiene, para interrumpir la circulación de balón de los Clippers, así como frenar las embestidas de Kawhi, el mejor jugador de las Finales del año pasado. Si un milagro deportivo no lo impide, habrá final angelina. Lo que llevamos meses anhelando.

Por el lado de la Conferencia Este, Toronto y Boston nos están brindando una eliminatoria espectacular. Tras un primer envite en el que los Celtics masacraron a los Raptors. La serie se ha ido igualando progresivamente, todo y que un triple espectacular de OG Anunouby sobre la bocina en el tercer partido, evitó que Boston pusiera un 3-0 casi definitivo. Ambos conjuntos alternan dominio en cada uno de los encuentros disputados. Pese a ello, la sensación es que el equipo de dirige Nick Nurse (recientemente elegido entrenador del año) va siempre a remolque, intentando sobrevivir. El quinteto de los Celtics (Walker, Smart, Brown, Tatum, Theis ) es bestialmente efectivo en ambos lados de la cancha, y su escasa profundidad de banquillo no parece ser un problema ante un Toronto en el que ni Siakam ni VanVleet terminan de arrancar. Sin la aportación anotadora de estos dos, los campeones pueden decir adiós a su segundo anillo consecutivo. La buena noticia para ellos es que la defensa cada vez se está cerrando mejor, y está apareciendo el Lowry de los momentos importantes. Oh capitán, mi capitán. Los Raptors tienen la raza y el talento para poder darle la vuelta a la serie, pero los de Stevens son una maquina perfectamente engrasada, creada para brillar en Playoffs. El final de esta película será de infarto.

Qué buenos es Spoelstra, qué equipazo son los Heat, y qué sobrevalorados están los Bucks. El mejor equipo de la temporada regular está contra las cuerdas. Miami domina 3-0 la serie, y lo peor no es eso, sino la sensación de dominio absoluto que proyectan los de Florida en la pista. Quizás no lo vimos venir, pero Milwaukee no tiene piezas exteriores suficientes, y sobre todo, no posee alternativas anotadoras a Antetokoumpo. Si paras al griego, los Bucks se diluyen hasta rozar la desaparición. Miami está dando una auténtica exhibición (¡7-0 en Playoffs!). El ataques una delicia, con un Butler explosivo, un Dragic resolutivo y una aportación exterior amplísima de la mano de Robinson, Crowder o Herro. Masacre en la media y larga distancia. Justo lo que Budenholzer detesta. Además, los Heat han planteado una defensa cerrada y escalonada contra Giannis que está colapsando la ofensiva de los Bucks. Butler, Adebayo y Crowder plantan obstáculos constantes que impiden que el griego saque a relucir su principal atributo: el físico abrumador que atesora. Mucho tiene que cambiar la eliminatoria en los próximos encuentros para no ver a Miami en sus primeras finales de Conferencia de la era post LeBron.

No se recuerda una NBA con un campeón tan difícil de pronosticar. ¿Quién le puede decir a Kawhi y sus secuaces que no conquistarán la cima del baloncesto mundial por primera vez? ¿Quién osaría apostar en contra de LeBron, Anthony Davis y los Lakers de Vogel? ¿Quién puede quitarle la ilusión a unos Heat que han demostrado poder con cualquiera? ¿Quién se atrevería a mirar a la cara a los Celtics y no asustarse ante Tatum y el cerebro de Stevens? Qué invento este de la burbuja de Disney, y qué semanas tan bonitas nos esperan.

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