El Consejo de la Juventud de España (CJE) ha presentado el último Observatorio de Emancipación Juvenil (OBJOVEM) del segundo semestre de 2018. El presidente del Consejo de la Juventud de España, Manuel Ramos, así como el sociólogo que ha elaborado el proyecto, Joffre López han desgranado los decepcionantes datos que reflejan las dificultades de los jóvenes españoles para emanciparse,

Uno de los datos más relevantes de este informe es que menos del 20% de las personas de entre 16 y 29 años en España estaban emancipadas en el segundo semestre de 2018. Y es que este dato no ha dejado de descender, alcanzándose en el segundo semestre de 2018 la tasa de emancipación residencial más baja de las dos últimas décadas entre la población joven en España. Las dos comunidades, donde menos se van de casa de los padres son el País Vasco y Cantabria, con solo el16% de las personas de 16 a 29 años estaban emancipadas a finales de 2018.

A la cabeza se encontraban Cataluña e Islas Baleares, pero también con valores muy inferiores a los que registraron en 2008. Islas Baleares es un ejemplo paradigmático: entre el cuarto trimestre de 2008 y el cuarto trimestre de 2018, la tasa de emancipación residencial de la población joven cayó más de 12 puntos porcentuales (del 35,6% al actual 22,8%). En este sentido, es importante destacar que la opción preferente por la juventud a la hora de emanciparse es el alquiler al que, sin embargo, los y las jóvenes deberían de media reservar el 91,2% de su salario en el cuarto trimestre de 2018, según los datos de este OBJOVEM.

Tal y como expone nuestro experto, Joffre López, estos datos se deben principalmente a “una tormenta perfecta, que no es nueva ni atípica, entre las precarias condiciones económicas y el recurso al mercado libre como vía hegemónica de acceso a la vivienda” Por otra parte, como datos positivos se observa un avance hacia la estabilización de la actividad laboral, aunque todavía en unas cifras muy alejadas a las que se registraron en los años previos a la crisis.

Se observa, un auge del empleo, de modo que en el cuarto trimestre de 2018 el 40,7% de los y las jóvenes estaba trabajando, la máxima cota desde 2012. La creación de empleo fue incluso más intensa entre la población de 16 a 29 años que en los demás grupos de edad (30-34 años y más de 34 años). Sin embargo, estas cifras esconcen elevadas tasas de precariedad ya que la temporalidad entre la población de 16 a 29 años sigue siendo abrumadora: en el cuarto trimestre de 2018, el 55,5% de las personas jóvenes asalariadas tenía un contrato temporal, frente al 32,9% de las personas asalariadas de 30 a 34 años y el 20 % de la población asalariada de 35 años o más.

El presidente del CJE, Manuel Ramos, señala que “es imprescindible eliminar las herramientas de precarización de la juventud que existen actualmente tales como las prácticas extracurriculares, la concatenación de becas y unos salarios que impiden desarrollar un proyecto de vida”.  Además, también hace hincapié en la creación de la Comisión de Juventud en el Congreso de los Diputados donde se analicen cuáles son los principales problemas a los que debe hacer frente la juventud en estos momentos.

Y es que según el Observatorio la población joven es uno de los colectivos con mayor riesgo de pobreza. Según los datos de AROPE el 34,8% de los y las jóvenes se encontraban en situación de exclusión social en 2017. El salario medio de una persona joven en el cuarto trimestre de 2018 se situó alrededor de los 11.000 euros netos anuales, poco más de 900 euros al mes.

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