Foto: Agustín Millán.

Un 13,1% de los empleados acudió a trabajar con síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria o malestar general durante el estado de alarma decretado por la pandemia del coronavirus, según los datos de la encuesta COTS, “Condiciones de trabajo, inseguridad y salud en el contexto de la COVID-19”, realizada por ISTAS-CCOO y el grupo POWAH de la Universitat Autònoma.

Un total de 20.328 personas que a fecha 14 de marzo tenían un contrato de trabajo participaron en el cuestionario, de ellas, un 37,8% declaran haber ido a trabajar habitualmente durante el estado de alarma.

Si observamos los números en detalles se evidencia la disparidad del impacto por diferentes actividades, edades o género. El 14% de entre quienes trabajan en sectores considerados esenciales afirmaron haber trabajado en algún momento con síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria o malestar general. Pero esas cifras aumentan hasta el 18,1% entre los/as participantes que durante la pandemia trabajaron en tareas de atención al público.

Salarios bajos

Los investigadores Albert Navarro, de la Facultad de Medicina de la UAB, y Salvador Moncada, del instituto de salud laboral Istas, de CC OO, han expuesto que esto se suele producir por dos motivos. Uno es económico y muestra el posible rol de los salarios bajos y la situación socioeconómica como factor inequívocamente nocivo en un contexto de pandemia: el porcentaje de quienes fueron a trabajar con síntomas es casi el doble entre quienes afirman que su salario les permite cubrir las necesidades del hogar como mucho “algunas veces” (18,2%), que entre quienes pueden hacerlo siempre o muchas veces (10,5%).

El 19,3 por ciento de las personas que trabajan en ocupaciones como las sociosanitarias (1 de cada 4 participantes entre auxiliares de enfermería y algo menos entre auxiliares de geriatría y personal de enfermería), fueron a trabajar con síntomas de la Covid-19.

El 17,2 % del personal de tiendas de alimentación, el 16,4 % de los trabajadores de los mercados y supermercados y el 16,4 % del sector de la limpieza acudieron a trabajar con síntomas, poniendo en riesgo a sus compañeros.

Más del 70% de la población asalariada trabajó sin medidas de protección

El segundo sería la propia organización del trabajo, que hace que, si falla un empleado/a, se “sobrecarga al compañero”. Esto nos lleva al siguiente dato, que más del 70% de los/as participantes afirmaron haber ido a trabajar a su empresa u organización, sin las medidas de protección adecuadas, siendo este porcentaje ligeramente superior entre los y las trabajadoras de sectores considerados esenciales (73,5%) y que realizaron tareas de atención al público (78,1%).

Las ocupaciones más afectadas por la falta de EPIS han sido las sociosanitarias, así como el personal de tiendas de alimentación y productos básicos, mercados y supermercados.

Teletrabajo

Además, se ha destacado que 30,1% de los y las trabajadoras teletrabajaron. La mayor parte (25,2%) lo hizo de forma exclusiva o mayoritaria, mientras el 4,9% restante combinó teletrabajo con asistencia a las instalaciones de la empresa/institución. El teletrabajo fue mucho más frecuente en ocupaciones no manuales.

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