Aquí, mi pequeña aportación para una gran causa. Este artículo nace desde la centrifugadora que tengo detrás de mis ojos “presbíticos” de doctora, sin honoris causa, pero con muchas horas de vuelo.

Vivimos en un desierto con escasos oasis de donde beber y mi misión es convertirme en palmera para que puedas ayudarme a tirar cocos a los que se lo merezcan. Cuando la información no llega donde debe, puede ser debido a la dictadura de unos sesudos tristes que imponen sus doctrinas grises en un mundo que tenía color, o bien, porque en los medios de desinformación lo que prima es el culto a lo chabacano.

No recuerdo cuándo dejaron de salir los 2 rombos que te enviaban a la cama. Añoro esos horarios de programación infantil donde quedaba claro que, con las noticias de la noche las mentes infantiles no eran bien recibidas en el salón y, como solo había una tele en casa con 2 canales, no había nada más que decir. Llegué con el baby boom de los 60-70 y por aquél entonces, No existía Internet. Esto puede plantear múltiples interrogantes a quienes no se plantean sus vidas sin ella ¿Cómo pudimos sobrevivir?

Nos informábamos de lo que pasaba en el mundo con la tele y la radio, o con revistas, libros y periódicos (que todavía existen) y luego había unos grupos de expertos en comunicación que se llamaban “Pandilla” (en extinción) y con unas pipas y un banco tenías la tarde echada con horas de conversación entre personas y no entre persona-su móvil.

Los valores en aquella prehistoria podían evidenciarse en el entrañable Barrio Sésamo donde todas las generaciones estaban representadas y cada una de ellas aportaba su sabiduría o inocencia; también los teníamos presentes en los dibujos animados que podían lanzarte a conseguir retos imposibles como Willy Fog, a fomentar el amor por los animales como David el Ghomo o, a armarte de valor para luchar contra robots monstruosos como Mazinger Z. Todo aquello estaba muy bien, pero olvidaban el tema de “lo sexual” que quedaba guardado para más adelante. Ahora vemos dibujos de mayores en horario Infantil, como Los Simpsons, que pueden tocar el tema de forma tan “sutil” que provocan muchas preguntas en los pequeños pensadores de la casa que raramente verán contestadas.

Sin límites, sin horarios, y lo peor de todo, sin información, así van llegando nuestros pequeños a una adolescencia cada vez más precoz, con unos padres avergonzados aún por temas tabú y que delegan en sus amigos o sus tablets para que les vayan curtiendo en la vida, aunque sea en el restaurante mientras ellos comen tranquilos sin imaginar los mundos por los que pasean sus hijos.

No tenemos derecho a quejarnos si no hacemos nada por cambiar la realidad de esos niños que luego serán jóvenes. Ya he tenido en la consulta unas cuantas “niñas” de 13 años embarazadas que venían para interrumpir lo que aún no tocaba, y otras cuantas que pensaban que tenían un problema porque con la penetración habían sentido dolor sin saber (ni ella ni él) lo que son los preliminares.

Qué triste ver todo lo que se pierden muchos por empezar por el final y no saber de qué va la peli. Eso pasa cuando Sexualidad se confunde con Genitalidad; cuando las únicas nociones recibidas llegan del porno y la morbo-TV; cuando siguen emitiéndose “cosas” a las que no puedo ni denominar programas; cuando los modelos a evitar son los que no dejan de entrarnos por los ojos. La comunica-basura debería, igual que la basuraleza, dejar de existir para permitir unos campos de visión más limpios y respirables.

Si hablamos de los responsables en la Educación, enseguida nos vienen a la cabeza maestras/os y progenitores, pero cuando hablamos de Educación Sexual, parece que las encargadas tengamos que ser las profesionales de la Salud, ya que aprovechando que sabemos cómo funcionan el cuerpo y sus hormonas, ya les hablaremos de la sexualidad mientras les contamos qué es eso de la regla (Me he referido en femenino a este grupo porque somos muchas más matronas, enfermeras, psicólogas, sexólogas y médicas que los correspondientes XY).

Increíble pero cierto, todavía hay institutos y colegios donde se sustituye la Educación Sexual por la Sesual, cuyos alumnos podrán acabar siendo jóvenes muy sesudos, pero que no aceptarán lo diferente por miedo, que no sabrán mantener una relación sana con la pareja porque nadie les habrá explicado que el control sobre el otro No es amor y confundirán, con demasiada frecuencia, la Sexualidad con el Porno que es lo único que han visto en la ventana de sus móviles de última generación, y que les entra cada día a sus cerebros inmaduros por sus auriculares sin haber procesado la letra que están tarareando.

Tenemos mucho trabajo por delante, así que, “tonterías, las justas”, hagamos un equipo entre familiares, profesores/as, profesionales de la salud y medios de comunicación y empecemos a hablar con claridad de esos temas que siguen sonrojando a algunas personas, porque como decía mi yaya “la vergüenza, para robar”. Y a quienes se dedican al bello mundo de la música, aprovechen el poder de ésta y antes de lanzar sus próximos éxitos, pongan en boca de sus hijas (aunque sean imaginarias) la letra de sus canciones para ver si merece la pena cantarlas, si no es así, le harían un gran favor a la humanidad si las desecharan.

Nota: Este artículo vio la luz hace un año en mi blog (www.sabesleer.com/dra.Molner) pero me ha parecido interesante seguir dándole vida tras algún pequeño “retoque” ¿no?

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Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Fitoterapia, Homeopatía y Medicina China. Máster en Homeopatía (CEDH). Máster en Anticoncepción y Salud Sexual y Reproductiva. Autora de dos libros: “Allioli en la Malvarrosa” y “universo Malva-Free”

2 Comentarios

  1. Efectivamente, aunque no se si tu comentario se refiere a mi «Universo Malva-Free» o era para otro articulista;) Gracias de todas formas, escasean opiniones oor aquí. 👍

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