Eduardo Martín-Duarte, en un momento de la conversación. Foto: José A. Gómez

Enfrentarse al Banco Santander en España es una gesta casi mitológica, algo de lo que puede dar fe Eduardo Martín-Duarte, el abogado madrileño que lleva la mitad de su vida inmerso en un proceso judicial contra el banco presidido por Ana Patricia Botín por el caso de Inversión Hogar.

El proceso se inició en el año 1991, cuando el Santander tenía operaciones crediticias con la constructora. «Incluso hicimos anuncios de televisión juntos», dice Martín-Duarte. En esa época, con una recesión cercana, el Santander con información privilegiada decidió que quería que Inversión Hogar incrementase las garantías de las operaciones que ya tenían pactadas y firmadas para lo que el banco propuso una hipoteca de los inmuebles de Inversión Hogar. Ésta se negó a firmar dicha hipoteca y el Santander provocó su suspensión de pagos, tal y como declaró una sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, dejando de pagar las certificaciones de obra de las promociones que tenían en curso y dando por vencidos los préstamos, presentando las demandas ejecutivas y embargando todos los inmuebles de Inversión Hogar para asfixiar todas sus posibilidades de financiación.

«Esa es la forma de actuar del Banco Santander te presionan o coaccionan para que les garantices de forma privilegiada sus créditos para cobrar antes que los demás y si no lo haces te abocan a la quiebra o al concurso. Lo mismo que ocurrió con Isolux Corsan, Abengoa y está ocurriendo con Duro Felguera, etc. No es nada nuevo es el “modus operandi” habitual del Santander que, en vez de ayudar a las empresas para mantener el tejido productivo del país, sólo quiere cobrar antes que nadie como sea, cueste lo que cueste y pese a quien pese. Y además, si pueden, tratan de involucrar a los directivos de la empresa en procesos penales para distraer su atención de la gestión de la empresa, pues mejor. Así lo hicieron con Inversión Hogar, lo hicieron en Harry Walker con Pedro Olabarría Delclaux y los hermanos Romero García, lo han hecho con Felipe Benjumea en Abengoa, etc.», afirma Eduardo Martín-Duarte.

Durante la suspensión, afirma el abogado de Inversión Hogar, se nombraron a los interventores judiciales, los señores Lluch Rovira, Guijarro Gómez y Rama Villaverde y a un nuevo administrador de Inversión Hogar propuesto por aquéllos, que hicieron todo lo posible por beneficiar al Banco Santander para que cobrase su crédito ordinario de forma privilegiada sin someterse a la quita y espera que deben sufrir todos los acreedores ordinarios en un proceso concursal, perjudicando de esa manera al resto de acreedores, que tras 25 años siguen esperando cobrar sus créditos porque el Santander se apropió de los bienes y no se pudo pagar a los más de 1.000 acreedores.

Esto se pudo producir, según Martín-Duarte, porque los interventores incrementaron el crédito ordinario del Santander, que era de 398 millones de pesetas, hasta los 1.019 incluyendo créditos de otras sociedades y honorarios que Inversión Hogar no estaba obligada a pagar. «Y todo eso lo hicieron sin que quedase ningún rastro en la suspensión de pagos y sin informar a los acreedores para que no pudieran impugnar ese fraudulento incremento de crédito. Para ello aprovecharon que el número de acreedores superaba los 1.000 y entonces decidieron tramitar la suspensión de pagos por el trámite escrito de manera que no tenían que convocar la Junta de acreedores y explicarles personalmente a los acreedores ese incremento ilícito del crédito ordinario del Santander desde los 398 a los 1.019 millones de pesetas y el contrato firmado con el Santander que perjudicaba los derechos de todos los acreedores en beneficio exclusivo del Santander porque éste se apropió de terrenos cuyo valor superaban exponencialmente la deuda que ostentaba el Santander y con los que hubiera podido pagar sobradamente a todos los acreedores.

» Por otro lado, al declararse la suspensión de pagos se paralizaron las obras en ejecución, pero se pudo llegar a acuerdos con todos los bancos, cajas de ahorro, proveedores y compradores de viviendas para terminar 1.200 viviendas. Pero ¿a que no adivinas qué banco fue el único que no llegó a ningún acuerdo para acabar 106 viviendas en Mairena del Aljarafe y dejó a las 106 familias de compradores sin casa?: el Santander», afirma Martín-Duarte.

En este proceso, el Santander fue la única entidad que no quiso llegar a ningún tipo de acuerdo con los compradores y los proveedores para acabar las 106 viviendas de Parque Aljarafe en Mairena del Aljarafe. El banco presidido por Ana Patricia Botín «se quedó 52 de las viviendas por 2.600.000 pesetas (15.600 euros) y las otras 54 viviendas por 50 millones de pesetas (300.000 euros). Es decir que por 52.600.000 pesetas (315.000 euros) se quedaron con obra ejecutada por valor superior a los 490 millones de pesetas (casi 3 millones de euros). De esa forma los interventores permitieron que el Santander se enriqueciese injustamente con 440 millones de pesetas (2,6 millones de euros) en perjuicio de los acreedores», dice Martín Duarte.

Todo ello se produce mientras se estaba negociando un contrato que culminó finalmente con la firma el 11 de diciembre de 1992, y cuya nulidad por perjudicar a los acreedores se está discutiendo aún en el proceso judicial que está abierto.

Si el Santander tenía dos contenciosos con Inversión Hogar, lo lógico era que se llegase a un acuerdo conjunto que diera solución a ambos y no era razonable que se solucionase exclusivamente el que beneficiaba sólo al banco y el otro se dejase sin solucionar para que el banco ejecutase libremente. «Inexplicablemente los interventores no obligaron al Santander a llegar a un acuerdo global», afirma con resignación el abogado.

Foto: José A. Gómez

En el proceso judicial contra el Santander, Martín-Duarte, en representación de Inversión Hogar, se busca la declaración de nulidad del contrato y se reclaman 270 millones de euros de daños y perjuicios al Santander, «ya que la versión del banco es totalmente contraria a la que dio en el procedimiento anterior, lo que infringe el principio jurídico de los actos propios, la buena fe procesal y la lealtad intersubjetiva. Pero eso no me sorprende viniendo del Santander, del que se puede esperar cualquier cosa como faltar a la verdad o decir una cosa y su contraria dependiendo de lo que convenga en cada procedimiento que, como podrá entender cualquier persona, no está permitido en Derecho. Los he sufrido en mi propia carne y tenemos ejemplos evidentes y muy recientes en todo lo que se está publicando Diario16 sobre el asalto al Banco Popular», afirma Eduardo Martín-Duarte.

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2 Comentarios

  1. Eduardo Martín Duarte es un gran luchador contra algunas de las injusticias que inundan este país, pero lamentablemente a las diferentes mafias de este país no les gustan los que luchan por la verdad y la justicia. El esfuerzo que está llevando a cabo es muy de agradecer por todas las personas de bien. Muchas gracias y mucho ánimo en esta guerra contra la falta de justicia y contra las mafias dirigidas por la defraudadora de la lista Falciani y sus esbirros comprados insertados en política, periodismo y administración de INjusticia. Tanto Diario16 como Eduardo Martín Duarte tienen la admiración de muchos.

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