Nos resultaba imposible, ya durante los entrenamientos libres y sobre todo en la clasificación, no echar de menos a Fernando Alonso en el circuito de Spa-francorchamps, Gran Premio de Bélgica 2019.

Sabíamos que no, por supuesto, hace muchos días que se dijo lo de Albon por Gasly, Gasly  el defenestrado, pero hasta ese momento aún existía la posibilidad de soñar, de imaginar lo que sería capaz de hacer Fernando Alonso a bordo de un RedBull, imaginar que sería capaz de plantar cara y superarlo, incluso superarlo, a la estrella del momento en la actual F1, Max Verstappen.

Sueños, solo sueños, ya sabemos, pero el mundo está hecho de sueños, sueño era para el niño Fernando Alonso cuando conducía karts llegar a la Fórmula 1, sueño imposible era convertirse en campeón del mundo de Fórmula 1, así que nosotros también nos permitimos soñar.

Y habría sido tan bonito ver a Fernando Alonso haciendo maravillas en el mágico circuito de Spa-francorchamps, aunque no hubiese quedado primero, porque el Red Bull tampoco tenía posibilidad, pero solo verlo, simplemente verlo, ya habría sido una gran ilusión y alegría.

Aún queda la posibilidad, difícil, de que gane el Dakar, pero será diferente, o sería diferente. Fernando Alonso en nuestro corazón, en el corazón de la afición del mundo entero, sigue siendo la F1. Él mismo encarna como nadie el espíritu de lucha y de altísimo nivel que significa la Fórmula 1.

Ojalá algún día tengamos la suerte de poder volver a verlo al volante de un monoplaza de la categoría reina.

Tigre tigre

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