Si alguien que no sepa la verdad se hubiera acercado hoy hasta el Congreso para seguir la sesión de control al Gobierno de esta tarde hubiera llegado a una peligrosa conclusión: España tiene a un Gobierno compuesto por ministros que regalan millones a los chavistas, blanquean a ETA y siguen las instrucciones que les da el ex presidente Rodríguez Zapatero. Intervenciones basadas en bulos, en unos casos, y medias verdades, en otros, que han convertido el Parlamento, gracias al PP y Vox, contra una diana de odio, insultos y descalificaciones contra los miembros del sillón azul. Y es que los populares no acaban de asumir que ya no son suyos. La extrema derecha sigue soñando con los tiempos en que los franquistas ocupaban las Cortes.

Hoy les tocó la peor parte al ministro de Transportes, José Luis Abalos, y al de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Ambos mantuvieron la serenidad ante acusaciones y frases malsonantes que hubieran hecho perder los nervios al más pintado.

El diputado del Partido Popular Andrés Lorite atacó al ministro de Transporte, José Luis Ábalos, por Venezuela y el rescate de la aerolínea Plus Ultra a la que denomina como «chavista»: «¿Fue Zapatero el que dispuso que se reuniese con Delcy?«. Le recuerda también al miembro del Gobierno que tiene la misma política de Zapatero y que «irremediablemente España volverá a vivir una grave crisis social y económica».

En tono agresivo y chulesco, Lorite pregunta a Ábalos sobre ¿Qué tiene que pasar en España para que usted se vaya, usted es un saco sin fondo de la indecencia, la encarnación de la mentira, la inmoralidad hecha carne, el brazo ejecutor de la miseria de Sánchez y de los devaneos chavistas de Zapatero, fue Zapatero el que dispone que empresa es estratégica?.

El ministro Ábalos, por su parte, sereno y aparentemente tranquilo, le ha replicado que, aunque respalda cualquier acción del Gobierno, su ministerio no forma parte de la comisión gestora de los fondos SEPI con respecto a Plus Ultra y que, puesto que «el informe de seguridad de AESA mide el nivel de solvencia en función de la seguridad aérea, es evidente que una compañía sin liquidez no garantiza la seguridad aérea». 

«Esto son informes que hace la agencia sin que yo lo sepa, pero además no tienen obligación de decírmelo ni a mi se me ocurriría porque es una agencia independiente», ha subrayado, tras apuntar que este organismo lo sigue presidiendo la misma persona que nombró el PP.

A Marlaska

Peor incluso fue la intervención de la diputada popular, Ana Belén Vázquez, quién su primera intervención fue para preguntar al ministro Grande-Marlaska por qué no ha dimitido todavía. El titular de Interior, en un tono reposado, contestó que no tenía intención de dimitir, por lo que recibió una andanada de improperios indignos de un Parlamento.

Así la diputada Vázquez inició una intervención con un vomitivo discurso lleno de odio: «Usted pasó de perseguir a terroristas a llevarlos a su casa, de ordenador la detención de Otegi a depender su cabeza política de Bildu, pasó a pedir que le filtraran informes de la Guardia Civil». La popular insistió en el tono, el formo y la forma al dirigirse a Marlaska con más frases ensayadas y teatralidades: «Pasó de seguir a los que incumplían la ley, a perseguir y purgar a los policías y guardias civiles que hacen cumplir la ley». Para su señoría, el ministro del Interior, además, «pisotea la ley, los derechos fundamentales con la patada en la puerta» y, lo más grave de todo, le acusó sin sonrojarse de «pasó del abrazo a las víctimas a los aplausos de Bildu».

También insistió la popular de «pasar de colgar la toga a la indignidad de una cinta de correr que, por cierto, pagamos todos».

La destitución del coronel Pérez de los Cobos le dio alas a Gómez, mientras Marlaska escuchaba con mirada paciente, y respondía sin demasiada pasión para recordarle que siguen en la oposición, que probablemente lo seguirán estando durante este y próximos gobiernos y calificar la intervención de la diputada popular de «impertinentes e impresentables».

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Esto no debería quedar ahí. El otro día tuve que ponerme serio con un «amigo». Me repetía una y otra vez que Iglesias era venezolano. Hay gente poco informada que se cree muchas mentiras que se dicen en un lugar, que debería ser sagrado, para todos, para los representantes sociales más aún. No se puede tolerar los insultos, acusaciones sin fondo. Terminan por minar la creencia en nuestros representantes. Parece ser que, nuestra sociedad, todavía no está preparada para diferenciar los ecos de las voces. Y, los ecos, de mentiras e insultos suelen resonar más tiempo.

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