Con más de 15 años a sus espaldas, Download Festival se ha convertido en una de las citas musicales de referencia en el competitivo circuito de Inglaterra. Ante tal éxito, sus organizadores decidieron expandirse: hace dos años estrenaron la edición parisina del festival, y el año pasado debutó su encarnación madrileña en la Caja Mágica. Después de lo bien que lo pasamos en su primera edición en la capital española, estábamos deseosos de volver a saltar y vibrar con el mejor metal, hard rock y punk, en nuestra quinta parada del ciclo Diario de 16 Festivales.

A nivel musical, este año ha mantenido un buen nivel con artistas de la talla de Ozzy Osbourne, Guns N’ Roses y Judas Priest, aunque no ha logrado satisfacernos tanto como el anterior. En cuanto a la organización, ha habido cosas buenas y cosas malas. Empecemos por las buenas: el numeroso personal en barras hacía muy fácil pedir bebidas en cualquier momento sin apenas esperas, la abundancia de autobuses y taxis para volver al centro por la noche funcionaron muy bien, y los numerosos baños también aportaron comodidad, además de estar bien cuidados en todo momento (excepto durante la última hora de cada jornada, cuando inexplicablemente cerraban los que había en la zona de escenarios y había que irse a los de la otra punta del recinto).

Y ahora vamos con lo malo, que por desgracia empañó significativamente la experiencia de este segundo Download Festival Madrid. Sin duda, lo peor de todo fue ese insoportable tufo que golpeaba nuestras narices nada más acercarnos al área de los escenarios principales, como consecuencia de la cercanía de la depuradora de La China, y que fue constante durante los tres días que duró el festival. Ni en la edición del año pasado ni en las dos primeras del Mad Cool, que también se celebraron en la Caja Mágica, habíamos notado semejante hedor, así que aún no acabamos de entender qué ha ocurrido esta vez para que el olor de la depuradora llegase con tanta intensidad al recinto (por lo que nos han contado, la semana anterior olió igual de mal en el concierto que ofreció Vetusta Morla en el mismo espacio). Lo que está claro es que algo así resulta del todo inaceptable, tanto para las decenas de miles de asistentes como para los músicos de primer nivel que actuaron, y no debe repetirse en un evento de estas características.

También se notó la mala organización en muchos otros detalles, empezando por la apertura de puertas de cada una de las tres jornadas, que fue excesivamente lenta y ni siquiera permitía a la gente llegar a los primeros conciertos. La distribución de las vallas en la zona de los escenarios principales (sobre todo cerca del nº 2) también dio muchos problemas, y fue contraproducente en su propósito de mejorar la seguridad y evitar avalanchas, pues creaba todo tipo de tapones y confusiones cuando la gente quería moverse entre concierto y concierto. Además, la calidad del sonido no siempre estuvo a un buen nivel, e incluso hubo problemas técnicos desastrosos que arruinaron el que a priori iba a ser el mejor concierto de la primera jornada (dentro de unos párrafos os cuento más).

Que empiece la música

En la primera jornada, Marilyn Manson decepcionó: entre lo flojo que se le veía y la poca potencia de sonido, apenas se oía su voz. Se pasó medio concierto cantando desde el suelo tirado, rodeado de una banda en la que ya no queda ningún miembro de la época de mayor éxito. Seguro que verlo hace 15 o 20 años debía ser muy diferente. Por su parte, Rise Against, con ese punk inofensivo y facilón que hacen, no cubrieron ni de lejos el cupo de este género que tanto brilló en la edición del año pasado con bandas como NOFX y Zebrahead.

Los cabezas de cartel, Avenged Sevenfold, sí presentaron su metal con gran soltura y lo acompañaron de un gran espectáculo (una figura gigante en movimiento, pirotecnia a lo grande, etc.), aunque quizás se pasaron con el postureo: no dejaban de decir que estaban ante el mejor público que habían visto (que probablemente lo dicen en casi todos los conciertos), y anunciaron su clásica oda a la necrofilia A Little Piece of Heaven como si fuese algo super especial que casi nunca tocan y un regalo al público, cuando ya sólo en lo que llevamos de año la han interpretado en casi 30 otros conciertos. Eso sí, en realidad no tenían programado tocar esta canción y se pasaron de tiempo por ello, lo cual supuso el primer infortunio para A Perfect Circle, que tocaban a continuación en el segundo escenario.

A Perfect Circle, el proyecto de Maynard James Keenan (cantante de Tool) y el guitarrista Billy Howerdel, se vieron obligados a comenzar con un poco retraso como consecuencia de la alargada actuación de Avenged Sevenfold. O al menos, intentaron empezar, porque sufrieron graves problemas técnicos que les hicieron parar hasta dar con una solución, lo cual se alargó mucho. Pero incluso en situaciones así no hay mal que por bien no venga, porque aproveché para acercarme a uno de los escenarios pequeños a ver a Galactic Empire, una curiosa y muy divertida banda que interpreta canciones de Star Wars en formato heavy metal, disfrazados de villanos de la saga. Dieron un concierto breve de menos de 40 minutos, y cuando ellos acababan retomaban ya por fin A Perfect Circle el suyo. Al final, estos últimos tocaron apenas media hora que supo a muy poco, porque había muchas ganas de verlos y eran lo mejor del día, pero al menos el poco tiempo que nos dieron fue una muestra de su inmensa calidad.

Carpenter Brut, electrónica con toque metalero y una gran pantalla que mostraba frikadas cinematográficas gore, fue una manera acertada de cerrar la primera jornada. Aunque en general, este día me dejó insatisfecho, y me quedé con la espina de no haber ido al Wizink Center a ver a Ringo Starr.

La mejor encarnación de Guns N’ Roses

El segundo día, Guns N’ Roses era el gran reclamo. De hecho, no había ningún concierto programado en otros escenarios durante las más de tres horas que tocaron, y el resto de bandas del día eran poco más que una colección de teloneros y complementos. Está bien que un grupo de este calibre exija hacer su show completo, porque pueden permitírselo y la gente quiere verlo, pero no veo con tan buenos ojos que no hubiese otras alternativas durante todo ese tiempo, porque es un festival y no a todo el que compró el abono tiene por qué gustarle este grupo.

Desde que el guitarrista Slash y el bajista Duff McKagan volvieron a la banda, el caché de Guns N’ Roses se ha disparado, y no es para menos. Aparte del cantante Axl Rose, ellos son los miembros más importantes e icónicos que ha tenido la banda. No cabe duda de que Axl siempre se ha rodeado de excelentes músicos durante todos estos años, pero los verdaderos Guns N’ Roses son ellos. Y la verdad es que supieron dar un gran espectáculo de rock en Download Festival, con un extraordinario Slash que tocó de maravilla, y un Axl que sigue manteniendo una buena voz y la energía suficiente para bordar actuaciones tan largas. “Aquí huele a Donald Trump”, llegó a decir en inglés al notar el tufillo de la depuradora.

No faltó ninguno de los grandes clásicos de la banda, interpretados todos ellos con gran acierto, desde himnos rockeros a míticas baladas: ‘Welcome to the Jungle’, ‘You Could Be Mine’, ‘Paradise City’, ‘Civil War’, ‘Sweet Child O’ Mine’… También hubo mucho hueco para las versiones de grandes artistas de la historia del rock: a las famosas que tienen de Bob Dylan y Paul McCartney se sumaron versiones de gente tan variada como Soundgarden, The Who e incluso una versión instrumental de ‘Wish You Were Here’ de Pink Floyd. Además de Guns N’ Roses, lo más destacado del día fue Parkway Drive, ya consolidados con su fórmula metalcore y más aptos para saltar y volverse loco.

Para mi gusto, el festival fue de menos a más, y el tercer y último día fue el mejor de todos. Pese a todos los años que llevan a sus espaldas y a sus cambios de formación, Judas Priest han logrado sacar este año su mejor disco en muchísimo tiempo. No en vano, la voz de Rob Halford sigue siendo prodigiosa a sus 66 años, tal como demostró sobre el escenario de este festival tanto con las nuevas canciones como con los clásicos. Además, fue un gran detalle que para los últimos temas apareciese el guitarrista original Glenn Tipton, que ya no puede darlo todo como antes debido a su enfermedad de Parkinson, pero que sigue girando con la banda y poniendo su granito de arena en la traca final de los conciertos.

También fue un inmenso placer ver a Ozzy Osbourne, que vino acompañado del grandísimo guitarrista Zakk Wylde (Black Label Society). Ozzy también sigue cantando a un gran nivel pese a su avanzada edad, y además puede que este fuese su último concierto en España (ha dicho que es su última gira, y que cuando acabe ya sólo hará conciertos puntuales como mucho). Empezó con ‘Bark at the Moon’ e interpretó muchas de las canciones más conocidas de su carrera en solitario como ’Crazy Train’, ‘Mr. Crowley’ y ‘No More Tears’, además de grandes temazos de su legendaria banda Black Sabbath como ‘Paranoid’ y ‘War Pigs’. Mención aparte merece el batería Tommy Clufetos, toda una bestia que también le acompañó en las últimas giras de Black Sabbath.

Hubo cosas muy buenas en este Download. No obstante, el mal olor y otros fallos, unidos a un cartel que pese a su calidad no fue tan convincente como el del año pasado (al menos para mí) y en el que se echó en falta más y mejor punk dejaron un regusto agridulce. La organización, que ya trabaja en la próxima edición de 2019, ha dejado claro que se plantea cambiar de localización (lo cual es lógico y esperable) e incluso de ciudad. Esperamos que encuentren otro recinto mejor que la Caja Mágica, sí, pero que sigan en Madrid y consigan consolidarse en esta ciudad. ¿Acaso trasladarían la edición española a Barcelona? Ellos ya tienen el Rock Fest.

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