Tejas, que ahora le dicen Texas, dejó de ser territorio español en 1821 cuando Méjico, que ahora le dicen México, se independizó de lo que empezaban a ser los jirones del Imperio español. Veintitantos años después, 1845, los rubios gringos, que poblaron esas tierras por invitación de los mejicanos, mandaron para el sur y para siempre a sus anfitriones, mediando El Álamo. Había nacido Texas. el estado de la estrella solitaria.

Ahora, doscientos años después, menos uno, una empresa pública española, propiedad de todos los españoles, Renfe, ha “reconquistado” Tejas-Texas sin tropas ni armas. Y lo ha hecho tras obtener un acuerdo para  construcción y el mantenimiento del futuro AVE entre Houston y Dallas/Fort Worth, las dos principales ciudades del estado de la estrella solitaria, vigésimo octavo de los que conforma los Estados Unidos. “El tren de alta velocidad entre Houston y Dallas/Fort Worth, el primero AV de Estados Unidos, conectará estas dos ciudades, a 386 kilómetros de distancia, en menos de 90 minutos. El trayecto tiene una longitud de 240 millas, 386 kilómetros”, han informado desde Renfe..

El acuerdo lo ha alcanzado el operador ferroviario español con el consorcio privado estadounidense Texas Central Partners, LLC (Texas Central) e importa un total, 6.000 millones de dólares, equivalentes a 5.531.451.671,40 euros.

Marca España

No de extrañar que el ministro Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos haya manifestado que con esta operación “Renfe se consolida como una de las principales operadoras ferroviarias del mundo”, añadiendo que hechos de esta envergadura “demuestran que vivimos en un gran país que goza de gran prestigio internacional, prestigian nuestra ingeniería, la capacidad de competir de nuestras empresas públicas y hacen crecer la marca España”. Triunfar con un proyecto de gestión y explotación de un sistema de trenes en Estados Unidos no es cualquier cosa porque estamos hablando de una potencia ferroviaria mundial y que cuenta con una historia secular en ese campo que va ligada a la propia génesis del país. Y hay que tener en cuenta que Estados Unidos es un país muy proteccionista de sus intereses nacionales frente a opciones del exterior lo que incrementa la categoría e importancia de este acuerdo.

Ábalos ha sido el ministro bajo cuya gestión se cerró la colaboración entre Renfe y Texas Central el pasado año 2019 y que ahora cobra naturaleza de acuerdo para comenzar a llevar a cabo los trabajos contemplados en el proyecto.

La colaboración entre ambas corporaciones, que por la parte española llevará a cabo Renfe of America, les vinculará hasta el año 2042, aunque cabe la posibilidad de que el propietario de la red texana se plantee extender el servicio hasta las ciudades de San Antonio y Austin, lo que redundaría en mayor carga de trabajo para la compañía nacional.

Precisamente en enero de este mismo año el presidente del Grupo Renfe ya se reunión con los principales gestores de Texas Central para fijar los primeros pasos de las tareas a desempeñar.

Fuentes de Renfe han precisado que su actividad dentro de esta operación consistirá en lo siguiente: “Fase de diseño y construcción (hasta 2026) –en la que-, la compañía española obtendrá 311 millones de dólares en concepto de supervisión y consultoría de la infraestructura, y durante los años de operación y mantenimiento (entre 2026 y 2042) los ingresos esperados suman 5.611 millones de dólares”.

Pero también existe un notable retorno económico y social para Texas, puesto que los “beneficios económicos en el estado de Texas que podrían alcanzar los 36.000 millones de dólares durante los próximos 25 años, incluyendo la creación de 10.000 puestos de trabajo al año en la fase de construcción y unos 1.500 puestos de trabajo permanentes una vez entre en servicio la línea”, precisan desde el operador.

28 años después

En abril de 1992 se inauguraba la primera línea de Alta Velocidad en España, Madrid-Sevilla, de 476 kilómetros de longitud y promovida por el Gobierno de Felipe González coincidente con la la Expo Universal Sevilla 92´.

En la actualidad la red cuenta con  3.402 kilómetros de longitud, una de las más extensas del mundo, que utilizaron en 2019 un total de 22,4 millones de viajeros, lo que supone un aumento del 4,9%, esto es, ‘ganar’ un millón de nuevos viajeros y romper la barrera de los 22 millones.

A todo lo anterior hay que añadir la primera experiencia de Renfe en el extranjero, la construcción y explotación del AVE de la Meca a Medina en Arabia Saudita que gestiona Al Shoula Group, un consorcio hispano-saudí, del que Renfe Operadora posee un 26,9% de las acciones, cuyos trenes superaron el pasado años las mil circulaciones.

Lo público, en sí mismo, no tiene que ser malo porque sí

Aena, por ejemplo, tenía encomendad en 2019 la gestión y operación de 23 aeropuertos en cinco países diferentes, tales como Londres-Luton y otros aeródromos en Jamaica, Colombia y Brasil, más un proyecto aeroportuario en Abu-Dhabi.

Tanto en el caso de Renfe como en el AENA se expansión internacional ha sido en buena parte  posible gracias a una decidida y bien llevada colaboración entre el sector público y el privado, junto con algunas universidades demostrando que la cohabitación no plantea exclusiones. Solo algunas personas lo hacen.

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