“Para ser un buen psicoterapeuta lo principal es conocerse bien”, asegura el doctor Aznar..

Una de las grandes fallas de nuestra salud pública es la falta de cobertura psicológica más allá de pacientes que supongan casos muy severos. Las personas que necesitan de este tipo de tratamientos, del mismo modo que sucede con el oftalmólogo o con el dentista, no tienen más remedio que recurrir al sistema privado. Ante este panorama desolador, agravado por una pandemia que está haciendo que los casos de desequilibrios mentales se multipliquen, toma especial relevancia una figura como la del doctor José Aznar (Barcelona, 1950), que regala terapias psicológicas a aquellos que las necesitan. Diario16 ha hablado con él para descubrir las claves de un comportamiento altruista.

-Usted era psiquiatra en el clínico, ¿Por qué dejó el hospital?

A los dos años de estar en psiquiatría, en el Clínico, mi madre decidió donarme su negocio. Yo acepte la proposición y pase del hospital a tener que llevar un garaje gasolinera.

-¿Pero no se desvinculó del mundo de la salud mental?

Mientras llevaba el negocio, hacía alguna que otra psicoterapia porque era lo que a mí me gustaba; atendía a algún amigo, algún cliente o algún familiar. Al final, decidí hablar con mi gestor para que se hiciera cargo del negocio y yo poder volcarme a  mi labor como psicoterapeuta.

Y decidió hacerlo gratis.

Al tener el garaje gasolinera no necesito cobrar; el dinero me entra por allá, así que: ¿para que? Ayudar psicológicamente a personas que económicamente no están bien me hace feliz, ellos se encuentran bien y es estupendo.

-¿Pero la psicoterapia no es una especialidad de los psiquiatras?

Los psiquiatras lo que suelen hacer es dar medicación y algún que otro consejo a los pacientes. Solo algunos psiquiatras hacen psicoterapias.

-Entonces, ¿No es suficiente con el psiquiatra?

Cuando se padece un trastorno mental, la medicación, de alguna manera, te ayuda a parar los pensamientos y entonces se puede observar la mente con más facilidad. Pero el trabajo personal lo ha de hacer cada paciente ayudado por un psicoterapeuta

-¿Cómo se formó como psicoterapeuta?

La psicoterapia es una forma de tratar los trastornos mentales. Yo aprendí de que se trataba con 26 años, mientras estudiaba tercero de medicina. Era una época difícil en la que sufría, como muchas personas, por mis tristezas, mis miedos, mis culpas, mis complejos y mi orgullo. Lo que hice fue buscar un psicoterapeuta y me ayudó muchísimo a conocerme. Que es el punto de partida para ser un buen psicoterapeuta.

-La Seguridad Social cubre la atención psiquiátrica, pero apenas cubre la atención psicológica. ¿Deja esto a muchas personas que lo necesitan fuera del alcance de las psicoterapias?

La seguridad social hace terapias, pero son cortas y espaciadas. Es una herramienta que está ahí, pero, a poco que uno pueda permitírselo, yo creo que vale la pena buscarse un psicoterapeuta y poder estar más rato y más a menudo; esto va en beneficio del paciente.

-¿Cómo contacta la gente con usted?

Tengo presencia en las redes sociales. Las personas interesadas envían un mensaje y acordamos una hora.

-¿A cuántos pacientes atiende?

Hay días que atiendo a cuatro personas, otros a cinco, otros a seis. Si hay mucha gente en la lista de espera, también atiendo el fin de semana

-Siempre que hablamos de psicoterapia parece algo nuevo en nuestro país.

Siempre han habido hombres y mujeres que se han conectado consigo mismos y que después han ayudado a otros a conectarse. Así se han formado las religiones y las filosofías.

-Después de tantos años brindando ayuda psicológica, ¿Hay rasgos comunes en las personas que acuden a su consulta?

A menudo aparece ese personaje, víctima quejosa, que culpabiliza a los demás de todo lo que le pasa en lugar de darse cuenta que el problema lo tiene él mismo. O ese personaje salvador que va haciendo suyos los problemas de los demás y sufre por ello.

-¿Somos muy distintos unos de otros?

Todas las mentes son muy parecidas; en unos actúa más el miedo, en otros la tristeza o el sentimiento de inferioridad, pero tanto es lo negativo como lo positivo las mentes de todos se parecen mucho.

-Un consejo para los tiempos que corren.

Yo he procurado no tener miedo durante todo este tiempo y pensar que si algún día cojo el virus, pues es que lo tengo que coger. Se trata de aceptarlo con paz. Hay que pensar que todo esto se irá y la cosa volverá a ser como antes o mejor. Pero mientras: a confiar en la vida, a confiar en dios.

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