Vox ha puesto en marcha su propio laboratorio de ideas para no ser menos que el Partido Popular. Los cachorros de la extrema derecha española siguen creciendo y quieren parecerse a sus hermanos populares, que desde hace años cuentan con la FAES de José María Aznar. La nueva maquinaria de propaganda de Santiago Abascal nace bajo el nombre de Disenso, que más bien parece el cartel luminoso de una boutique, demostrándose así que en los tiempos líquidos que vivimos la política ha sido engullida por el diseño y el marketing y ya se vende como una marca de pantalones vaqueros. Según los responsables de Vox, Disenso pretende ser un think tank, que traducido al cristiano significa “tanque de pensamiento” o algo así, es decir, una especie de laboratorio intelectual, instituto de investigación, gabinete estratégico o centro de reflexión para tratar asuntos políticos de la máxima actualidad.

Por lo visto los chicos de la extrema derecha española han oído hablar de un tanque, se han venido arriba, excitándose mucho, y se han pedido uno para Reyes. El tanque es un fetiche perfectamente incrustado en la mitología franquista. Fue gracias al tanque alemán e italiano como Franco llegó al poder en el 39. Ahora Abascal y los suyos quieren repetir la historia de cruzada y conquista pero con un tanque distinto, con un tanque de pensamiento, que es más barato que el de acero reforzado con wolframio de aquellas factorías de Múnich del Tercer Reich. Los nuevos ideólogos ultras han entendido que a cañonazos de bulos, mentiras e ideas venenosas en las redes sociales se llega antes a las masas obreras desorientadas y descontentas con la democracia liberal que con una división de panzers avanzando sobre Guadalajara. Lo cual que hemos pasado de la blitzkrieg o “guerra relámpago” al 5G, una invasión todavía más intrépida y veloz.

No deja de sorprender la facilidad con la que el neofascismo español se adapta a los nuevos tiempos. El franquismo siempre fue más de tanques que de ideas, más de acción que de reflexión, pero eso de tener un carro de combate ideológico aparcado en el garaje para dar la “batalla cultural” en cualquier momento ha debido motivar al siempre guerrero y legionario Ortega Smith. De modo que los posmodernos del populismo ultra se han puesto manos a la obra y ya trabajan en los tornillos y rodamientos del dichoso think tank, o sea el tanque. En el patronato de Disenso, dirigiendo la sala de máquinas, estará Jorge Martín Frías −un filósofo perdido para la causa de Sócrates y por lo visto extraviado en los caminos reaccionarios−, y el escritor Sánchez Dragó, de quien cabe preguntarse cómo ha podido pasar del budismo y el sexo tántrico al guerracivilismo de última hora. Un peculiar equipo de ideólogos al que solo le falta la mejor discípula del “trumpismo” español y gran artillera de eso que llaman la “guerra cultural”: Cayetana Álvarez de Toledo. A buen seguro le han guardado el sillón A de esa loca y disparatada academia que acaba de echar a andar.

Jorge Buxadé, uno de los ingenieros del tanque Disenso, asegura que la fundación nace con el objetivo de plantar cara al “consenso progre” y al “pensamiento igual”, dos de las ideas fuerza o clichés que el populismo ultra trata de meter con calzador en la sociedad española. Y llegados a ese punto cabe plantearse para qué demonios necesitaba Vox una fundación como esta. La fuerza del fascismo está precisamente en la consigna facilona y el eslogan manido que calan hondo en el personal. El fascismo es simplicidad, primitivismo, animalidad. Todo lo contrario al pensamiento complejo elaborado por la izquierda. O sea, aquello de muera la razón, viva la muerte de Millán-Astray. Hoy mismo, sin ir más lejos, la diputada Macarena Olona le ha dicho al vicepresidente Pablo Iglesias que su “moño” no es lo suficientemente grande como para esconder sus supuestas mentiras. No hacen falta sesudos informes, complejos tratados jurídicos y voluminosos ensayos de política nacional e internacional para decir esas cosas en el Parlamento. Basta con dar rienda suelta a la bilis amargada por el café de máquina del Congreso. Otro ejemplo de pensamiento simple lo ha dado Teodoro García Egea, que aunque no sea de Vox cada día parece más cerca. “Usted está por la mañana en la barricada y por la tarde en la mariscada”, le ha espetado al líder de Podemos el secretario general del Partido Popular. Una vez más, para soltar esa paronomasia o chiste malo tampoco hacían falta cien analistas de las FAES trabajando a destajo, día y noche, en la fabricación de brillantes ideas.

Quiere decirse que a este engendro de Disenso, como le ocurre también al laboratorio de ideas de Aznar, no se le ve demasiada utilidad ni razón de ser. Un patriota español no piensa, actúa. Un ultra de los pies a la cabeza no medita ni reflexiona, se pega cuatro golpes en el pechazo peludo, escupe y a tomar El Alcázar testicularmente. La escuela de la guerra. ¿Qué diantres hay que analizar, estudiar o examinar ahí? Para alcanzar el poder basta con fabricar cuatro falsos mitos sobre “la España que madruga”, unas cuantas mentiras sobre los “menas” y las “brujas feministas” y manipular con cierta destreza los datos de violencia machista. El manual del medievo facha siempre ha sido bien claro, escueto y concreto en los principios fundamentales del Movimiento Nacional: Dios, patria, orden y familia. Sin más ideas que valgan, ni zarandajas, ni florituras intelectuales que distraen de la cruzada. La inteligencia es cosa de rojos. Por eso el tanque ideológico de Disenso es un camelo, una tapadera, una mariconada, con perdón. Si Franco levantara la cabeza.

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