Aunque las cifras en España siguen sin resultar prometedoras, lo cierto es que el futuro ha llegado para mejorar las cosas. Al menos eso es lo que parece a tenor del estudio conjunto elaborado por seis plataformas digitales -Kobo, 24Symbols, Nubico, Leemur, Lektu y Storytel- con resultados de varios países, entre ellos España. La huella digital que dejamos cuando buscamos, compramos y descargamos libros, habitualmente con una cuenta ligada a un perfil personal, permite a esas plataformas desarrollar perfiles básicos de sus lectores. Gracias a ello, ese trabajo sobre hábitos de lectura, que ya se avanzó en noviembre en el Congreso del Libro Electrónico celebrado en Barbastro, puede concluir que los usuarios de dispositivos electrónicos (desde un ebook a sobre todo el smartphone) leen el doble de libros que los que siguen apostando por el papel; concretamente 20 libros digitales al año frente a 11,6 tradicionales.

El estudio muestra un perfil de hábitos por género según el cual las mujeres suponen un 57 por ciento de la población lectora digital frente al 43 por ciento de los hombres, datos que confirman la tendencia que ya apuntaba hace un año el barómetro publicado por la Federación de Editores. Esos lectores digitales son jóvenes en su mayor parte, entre 25 y 45 años, y viven en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Zaragoza y Bilbao. Según la información recogida por las citadas plataformas, los fines de semana son los días más habituales para buscar y descargar los libros, mientras que es de lunes a jueves cuando más se lee.

Uno de los grandes cambios impuestos por el formato digital es el lugar de lectura, que pasa del sofá de casa al asiento del tren, metro o autobús en los trayectos de ida y vuelta al trabajo; cuando la lectura se desarrolla en casa es a partir de las diez de la noche. Los géneros más leídos confirman por otro lado el perfil medio del lector digital tipo, joven y mayoritariamente femenino: novela romántica y erótica, historias policiacas y literatura juvenil. También abunda la no ficción, con títulos sobre todo de autoayuda y desarrollo personal.

Estas plataformas, además, no se limitan al formato tradicional de narrativa, también apuestan por un formato cada vez más popular: el audiolibro. Además, su modelo de comercialización está demostrándose certero al animar a los usuarios a leer más. Unas cuotas mensuales fijas y no demasiado exigentes (alrededor de los diez euros) permiten al lector inquieto lanzarse a descubrir títulos, géneros y autores a los quizás no se habría asomado con la forma tradicional de consumo. La facilidad de acceso digital y la independencia que eso supone conlleva, entre otros datos, la cifra que sorprende a muchos: el alto porcentaje de jóvenes entre 14 y 21 años con hábito de lectura, desterrando el tópico de que estos cada vez leen menos.

Una tendencia prometedora, por tanto, para el formato digital y las buenas consecuencias que parece llevar aparejado. Sin embargo, sigue afrontando importantes desafíos como la piratería o su elevado precio, consecuencia entre otras cosas del 21% de IVA que tiene que soportar el libro digital frente al 4% del formato en papel. Un trato absurdo e injusto, más aún teniendo en cuenta la incidencia positiva en los hábitos de lectura que arrojan estos datos.

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