Detrás del plan sanitario que Isabel Díaz Ayuso acaba de anunciar a bombo y platillo para frenar el coronavirus había truco. Parece que el PP no puede hacer nada, ni siquiera gestionar una crisis de emergencia nacional, sin perder de vista los negocios. La presidenta madrileña no ha encontrado un mejor asesor para este momento crítico que al ex director general de hospitales de la Comunidad de Madrid, Antonio Burgueño, según informa el diario El País. El elegido de Ayuso tiene la difícil misión de hacer frente al colapso que se avecina en los centros sanitarios de la región ante la más que probable avalancha de contagiados por el mal de Wuhan. Y el nombramiento no ha gustado a los profesionales que se están batiendo el cobre y que reclaman más inversiones y medios para atajar la epidemia.

No en vano, Burgueño puso en marcha aquel famoso “plan de ahorro” para la sanidad pública madrileña que en realidad preveía la privatización de la gestión de al menos seis hospitales inaugurados en 2008 y la externalización de otros 27 centros de salud. Un auténtico destrozo para el Estado de Bienestar. La medida llevó a la huelga a cerca de 75.000 profesionales sanitarios, preocupados ante un proyecto que suponía la venta efectiva del sector a manos privadas.

El rechazo al ‘plan Burgueño’ fue unánime y los diferentes colectivos se unieron en una misma causa, desde el Colegio de Médicos de Madrid hasta los sindicatos, incluyendo a las sociedades científicas. Todos ellos dijeron no a la idea. El Plan de Garantías de Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público, que así se llamaba el controvertido programa, fue contestado en la calle por las “mareas blancas”. Cerca de 600 jefes de servicio de una veintena de hospitales enviaron una carta al consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, quejándose de la medida. Lasquetty no respondió, y la única contestación llegó del entonces director general de Hospitales, el citado Antonio Burgueño, que justificó de esta manera las privatizaciones: “Por primera vez, en nuestros hospitales se van a dar las circunstancias para fidelizar a un enfermo, a su entorno familiar y su entorno de amigos detrás de un profesional. ¿Dónde están los beneficios?”. Ese fue el argumento de Burgueño contra quienes insinuaron que su plan trataba de aumentar los ingresos de las empresas privadas reduciendo el personal y minando la calidad asistencial de la red pública.

El plan regional, que fue anunciado junto con los Presupuestos de 2013, supuso un cambio radical del modelo sanitario, avanzando hacia su definitiva privatización. Finalmente la Justicia paralizó la medida y ambos, tanto Lasquetty como su hombre de confianza, desistieron.

Según publicó El Plural en 2012, Burgueño también fue el ideólogo del proyecto del hospital La Ribera de Alzira (Valencia) durante su paso por Adeslas entre 1990 y 2001. El proyecto de gestión privada fue inaugurado en 1999 y “como resultó deficitario la Generalitat tuvo que intervenir”, asegura este diario. Hoy el Gobierno de Ximo Puig ha recuperado el carácter público del centro valenciano.

Según asegura El País citando fuentes del equipo de Díaz Ayuso, Burgueño ha sido el hombre elegido como coordinador de la crisis del coronavirus en Madrid y miles de profesionales se han echado a temblar al recordar cómo fue su paso por el Gobierno regional. “Ya tenemos experiencia previa con este señor y sabemos el modelo sanitario que a él le gusta y con el que por supuesto no estamos de acuerdo”, aseguran fuentes de UGT-Sanidad en Madrid. “Es claramente un paso atrás muy importante. Además, no sabemos la competencia que puede tener en un tema como este del coronavirus, pero creemos que hay figuras mucho más relevantes con un perfil mucho más competente para llevar a cabo una situación como la que se nos presenta”.

Comisiones Obreras tampoco se muestra muy de acuerdo con el nombramiento. “Nos sorprende que se ponga a una persona que fue el artífice de desmontar la sanidad pública madrileña al frente de la mayor emergencia sanitaria que ha vivido nuestro país y nuestro sistema sanitario público. Una pandemia que si tiene garantías de controlarse en nuestra región es gracias a los profesionales y a los recursos públicos”.

A Burgueño, admirador del modelo sanitario privado de Estados Unidos, se le recuerdan declaraciones que levantaron ampollas en su día, como que “el pago directo de 30,40, 50 euros del paciente al médico de cabecera redundaría en un modelo sanitario más entrañable (…) No podemos seguir ni con médicos ni empleados sanitarios funcionarios (…) Los hospitales no pueden seguir siendo propiedad del Estado”. En los círculos sanitarios se le considera todo un símbolo del sistema sanitario que trató de imponer el PP en la Comunidad Valenciana tras la llegada al poder de José María Aznar. No cabe duda: Díaz Ayuso ha vuelto a hacer una de las suyas.

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