Las Ramblas, una de las avenidas más emblemáticas de Europa, está hoy cubierta con diferentes altares en honor de las víctimas del atentado de la semana pasada. Hoy se ha convocado una manifestación en contra del terrorismo para las 18 horas, una de las más importantes de los últimos años en nuestro país.

La ciudad condal no tiene miedo. Se ve en la actitud de las personas que ya pasean por la avenida, los puestos típicos de flores se han convertido en altares, el mosaico de Miró se ha convertido en el referente en la memoria y en la lucha contra el terror, atento a la expectante mirada de todos los que se van congregando allí para presentar sus respetos.

Recuerda mucho al mural de flores en la estación de Atocha del año 2004. Aquel mantón rojo de claveles de Madrid se ha transformado en Barcelona en un manto muy colorido porque está plagado de diferentes flores y obsequios de la ciudadanía. El silencio es limpio y el olor, intenso.

En el mosaico, justamente donde frenó la furgoneta blanca, se amontonan los carteles, en distintos idiomas, clamando por la paz “Aquí todos somos iguales”, “Barcelona no tiene miedo”. Y las flores también, llenando todo el espacio con un olor muy característico que llama a la contemplación de tanto colorido.

Hay muchos más escritos, de manera que el mosaico ha quedado sobrepasado y se ha convertido en un espacio mucho mayor donde se puede leer “No nos podéis robar la paz, nuestros logros de convivencia ni la alegría”, “el sueño de amor de tolerancia, de solidaridad y de igualdad que ya hemos logrado, nunca vamos a dejar de defenderlo”

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