Diálogo… de sordos. Este podría ser el resumen de la reunión de Sánchez con Torra de este jueves. O no. Sánchez ofrece diálogo, reencuentro y esperanza. ‘No es cierto ángel de amor…’. Torra responde con independencia y amnistía. Sánchez dice que el camino será largo y lento. Torra manifiesta sus urgencias. Sánchez reclama a Torra que acuda al Consejo de Política Fiscal y Financiera. Torra responde que la ‘cosa’ no va de cheques, sino de soberanía.

A pesar del evidente desencuentro ha habido foto protocolaria. Es como el referéndum: no lo ha habido, que diría Rajoy, pero se parece bastante. Si tiene patas de pato, pico de pato y plumas de pato, quizás sea un pato… Y para que no decaiga la fiesta habrá una primera mesa presidida por Sánchez y Torra. Más fotos. Más expectativas a pesar de ambos saben que no las podrán cumplir.

Torra sabe que su carta a los Reyes ‘no puede ser y además es imposible’, que diría Guerra. El gobierno no puede aceptar la independencia de Cataluña. Sánchez dice que forma parte de sus “firmes convicciones”. El problema de sus “firmes convicciones” es que se debilitan a velocidad de vértigo. Como el “no es no” a pactar con el populismo… O el “no es no” a pactar con los nacionalistas. Trilero…

Pero más allá de la debilidad de su carácter está la imposibilidad metafísica: los frenos de Bruselas, la imposibilidad de hacer frente a la deuda, la presión de los constitucionalistas catalanes, la inercia de la historia. Y Torra lo sabe aunque prefiera seguir contándole a los suyos que la mágica noche de Reyes, sus sueños se harán realidad.

Sánchez también sabe que el diálogo es imposible con quien no quiere dialogar. Ni por convicción ni por interés. La cercanía de las elecciones catalanas hace imposible un posicionamiento razonable de su interlocutor. ¿Para qué entonces la ‘performance’? Para mostrarse ante la débil opinión pública como el que intentó solventar el problema histórico por la vía del diálogo y la negociación, el “desbloqueador” de la parálisis.

Puro marketing. O no. Porque junto con el ‘postureo’ está la chequera de todos los españoles. Sánchez ha preparado una oferta con las 44 reivindicaciones históricas del catalanismo político. A saber: más dinero para los mossos, más financiación para TV3 e incluso disposición para romper la unidad de mercado. Total: 4.000 millones de euros. Suyos y míos.

Torra lo desprecia. O hace que lo desprecia. “Ya lo examinaremos, pero no en la Mesa, que es para hablar de soberanía y amnistía”. Actúa como mujer despechada siempre dispuesta a recoger el ramo de rosas. El problema es que las rosas son de todos los españoles, que se han cedido sin consultar a nada ni a nadie y que cuando se acepten, serán insuficientes porque los secesionistas han movido la ventana de Overton –lo aceptable políticamente- al mismo abismo.

En definitiva, que tratar de contentar a quien no se quiere contentar conduce a la melancolía. Que la autoridad que no se ejerce, se desprestigia. Que más que diálogo estamos frente a una rendición, definida por la RAE como “cantidad de moneda acuñada antes de pasar por los controles que autorizaban su circulación”. ¡Qué propia es la Real Academia!

 


El anzuelo del pescador

Cordón sanitario. La CDU alemana ha roto el cordón sanitario al Vox alemán para poder gobernar. Gran revuelo forzado por la necesidad, no la virtud. Ya pueden ir acostumbrándose. En Alemania y en España.

Pin parental. Además de tratarse de garantizar la libertad y el derecho de los padres a educar a sus hijos, para Vox es una herramienta política única para evidenciar los ‘maricomplejines’ del PP, esos que aspiran a ‘España Suma’ aplicando cordón sanitario. Soplar y sorber no puede ser, que diría Aznar…

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