La escritora ganadora del premio Juan Rulfo de novela 2016 hace un repaso por el libro Los cuentos que Pessoa no escribió (Huso Editorial, 2018), una obra que incluye el homenaje que veinticinco escritoras iberoamericanas le rinden al gran poeta portugués en el 130 aniversario de su nacimiento. La propia Guerra Rey y Mayda Bustamante se han encargado de la selección y edición de un libro llamado a convertirse en referencia de los lectores.

Vista en retrospectiva, la decisión de hacer una antología de cuentos dedicada a celebrar la vida y obra del más grande poeta portugués del siglo XX, y una de las figuras ilustres de la poesía y la palabra en la historia de la literatura universal, no fue solo un proyecto hermoso, sino el motivo para que importantes voces femeninas iberoamericanas homenajearan a Fernando Pessoa (Lisboa, junio de 1888 – noviembre de 1935) en el año de su 130 aniversario.

He tenido el honor, con Mayda Bustamante, directora de Huso editorial, de ser antóloga de esta obra. Ello me ha llenado de gratas emociones y de la sensación de estar tributando, junto a grandes plumas, la vida de un hombre que nos legó versos memorables, historias que siguen inspirando a muchos artistas y escritores, y un pensamiento filosófico grave, desdoblado en centenares de heterónimos. Pessoa no fue un escritor, fue muchos, y eso nos desafía en el presente como lectores.

Su vida sigue siendo un misterio, pero su obra narrativa y poética es un incuestionable referente para los siglos XX y XXI. Algunos se han llegado a preguntar si no es que todo, absolutamente todo, fue producto de una imaginación inabarcable. Pessoa es un universo en sí; un descubridor del alma, de la existencia, de la identidad o la verdad, entendida de forma tan divergente como la vida misma. Es un hombre inagotable y su obra lo es todavía más.

 

Pessoa como inspiración

Bajo estas premisas fueron convocadas veinticinco escritoras de diez países con la misión de escribir un cuento inédito que se inspirara, de forma libre y especialmente para la ocasión, en algún aspecto de la vida u obra de Pessoa. El recibimiento fue unánime, conmovedor. Hoy estamos, y hablo a nombre de la editorial, orgullosos de reunir estas plumas y relatos. Las autoras representan a España, Portugal, Argentina, Costa Rica, México, Cuba, Colombia, República Dominicana, Venezuela y Perú. El libro en el que el lector va a adentrarse es una edición bilingüe, en español y portugués, cuyas traducciones estuvieron a cargo de Àlex Tarradellas y Rita Custódio (del español al portugués) y Nadia Khalil (del portugués al español). La ilustración de cubierta es un regalo para esta antología de una de las más grandes pintoras portuguesas, Helena Liz, quien actualmente vive y trabaja entre Madrid, Vouzela y Lisboa. La corrección de estilo y ortotipográfica de Vivian Stusser y el diseño a cargo de Roberto Carril Bustamante completan una obra que pretende, por su propósito y sus voces, ser memorable entre aquellos textos que han suscitado Fernando Pessoa y su obra, todavía inconclusamente descubierta.

Su vida sigue siendo un misterio, pero su obra narrativa y poética es un incuestionable referente para los siglos XX y XXI

Los cuentos que Pessoa no escribió, que cuenta con el apoyo de la Embajada de Portugal en España y el Instituto Cervantes, además de universidades y otras instituciones portuguesas y españolas, será presentado en ambos países como parte de los homenajes que ha recibido Pessoa este 2018. En 2017, Huso editorial lanzó una celebración con un concepto similar en el centenario del nacimiento de Juan Rulfo, escritor mexicano y uno de los representantes cumbres de la literatura hispana en el siglo XX. Juan Rulfo cien años después, 23 autores lo celebran, fue la antesala de una colección milagrosa a la cual se suma hoy Los cuentos que Pessoa no escribió… Juntas pasan a formar parte del catálogo de Huso que, a solo dos años de haber nacido, ha sido reconocida en España como referencia editorial de la mejor literatura contemporánea.

 

Veinticinco escritoras, diez países

A lo largo de los primeros meses del año recibimos los manuscritos de los relatos. Los cuentos que Pessoa no escribió. Antología que celebra el 130 aniversario de su nacimiento fue armada siguiendo el orden alfabético de los nombres de las autoras, y de esa misma forma voy a referirme a ellas.

Verónica Aranda, española, intelectual de alto quilate y fadista además, abre la antología con un cuento inspirado en la Habana Vieja y en las realidades cotidianas y poéticas de la isla, Havana Revisited. Por sus calles camina un Pessoa impostado que representa, para la protagonista de una realidad cruenta, pero bendecida con la poesía, la ilusión de que el portugués pueda estar en esa ciudad como ella un día en la Lisboa de sus heterónimos.

Silvia Arazi, argentina, escritora, actriz y cantante, se deja tocar también por el misterio del hombre, el escritor, a quien encuentra caminando por los portales de una urbe cercana a la autora, Colonia, en Uruguay, en su relato titulado La Calle de los Suspiros. Narra en primera persona un encuentro mágico con el portugués visto desde los años de una mujer que ya observa la vida.

Otra argentina, Agustina Bazterrica, reciente ganadora del Premio Clarín de Novela 2017, se inspira en el relato La hora del diablo, y traza una historia de suspenso y mordacidad que toca al lector de un modo nuevo, Agua.

La tercera argentina, Liliana Díaz Mindurry, escritora consagrada de las letras hispanoamericanas, desentraña el tema de las múltiples personalidades o voces de un hombre que comienza a vivir vidas a través de las redes sociales en Persona. Explota los intrincados laberintos de la sicología y el universo que se abren a través de una computadora. «Ese triunfo de la ficción en el posmodernismo», lo llama ella. La propia Liliana será uno de los personajes de su cuento.

Josefina Estrada, cuentista mexicana excepcional, en Amado poeta asesino se arma de un protagónico apasionado de Pessoa, que sufre esquizofrenia, derivando ello en un relato donde hablan también múltiples voces y donde el amor, la obsesión, la locura y la tragedia se encuentran brutalmente.

Filipa Falcato es una de las dos portuguesas que representan en esta antología la tierra del hombre que la inspira. Profesora de portugués en España, escribe La última carta a Pessoa de Ofelia, el único amor que se le conoció al poeta, testimoniado a través de una compilación de misivas, intenso y despiadado como su vida.

Anunciada Fernández de Córdova, una madrileña que ha compartido su vida entre la literatura y cargos públicos y diplomáticos, se inspira en un retrato de Pessoa realizado por José de Almada Negreiros y escarba en el Libro del desasosiego para convidar al poeta: Le invito a un café, Don Fernando. Establece un monólogo abierto y sordo, no solo con Pessoa, sino con cada uno de sus más reconocidos heterónimos.

Mylene Fernández Pintado, escritora cubana, publicada y traducida en varios países y lenguas, se adentra con Los fugitivos en una exquisita historia de amor inspirada por el intercambio epistolar entre Ofelia y Pessoa. En palabras de la propia autora: «En mi historia hay un amor inasible e intocado, un dolor causado y asumido, hay una pasión más intensa por el alma fugaz que por el cuerpo presente, un amor imposible y a la vez nunca terminado por ser el único».

María García Esperón es una de las cuatro mexicanas que son parte de esta antología, muy reconocida por su literatura para niños. En La hora de la vuelta ha dedicado a Pessoa un cuento especial, en el que antiguos reyes portugueses libran sus batallas, mientras el poeta, desde la inmensidad del destiempo, observa y se vuelca al papel.

Maria Estela Guedes, dramaturga, ensayista y divulgadora, y la segunda de las portuguesas en esta obra, se inspira igualmente en las cartas de amor de Fernando Pessoa a Ofelia, y en la intervención dramática en ellas de Álvaro de Campos, renombrado heterónimo de Pessoa. Este vínculo afectuoso sigue moviendo elucubraciones entre los poetas contemporáneos.

Gabriela Guerra Rey —quien escribe estas líneas—, en Un poeta ha muerto en el País de las Sombras Cortas, parte del deseo del viaje, de la aventura de ser muchos hombres a la vez, y atraviesa los mares hasta la tierra de Pessoa primero y hasta lejanos confines luego, y lo hace a través de los ojos de Milo, un niño capaz de soñar con barcos bucaneros y hacerse amigo del poeta muerto.

Ángela Hernández Núñez, Premio Nacional de Literatura en República Dominicana 2016, su tierra natal, desgrana en La piel de la sombra un paisaje onírico en el que los heterónimos de Pessoa (Caeiro, Campos y Reis) aparecen como personajes iguales, y a la vez diferentes y únicos. Una prosa excepcional en la que se ve olvidada la otra realidad.

Rebeca Hernández Alonso, española, académica especializada en literatura portuguesa y africana de lenguas portuguesas, plantea en Tres grados de separación un vínculo mágico que la acerca al poeta. Una historia que atraviesa el tiempo y la realidad, inspirada en el «interseccionismo», un ismo creado por Pessoa, «según el cual se articulan los paisajes con los estados del alma, la realidad y el sueño…».

La primera representante de Venezuela, Gisela Kozak Rivero, escritora de amplia producción que habita hoy en la Ciudad de México, nos trae Cartas de la desechada, cuya protagonista, una venezolana descendiente de portugueses, regresa a la tierra de sus ancestros para dedicarse a cantar fados. Otro diálogo que se establece con Pessoa, su urbe, su vida y la de sus heterónimos y poemas a través de «nuevas cartas de amor».

Ethel Krauze, mexicana y doctora en literatura con docenas de libros publicados, pasa por las letras del desasosiego de Pessoa, antiguos reinados japoneses y la creación de un gran palacio en un pueblo mexicano, Xiutepec. En Revelación en Sumiya, el pasado y el presente, la realidad y la irrealidad se entremezclan en un mundo grandilocuente no exento de suspenso.

María Elena Llana, cubana y consagrada del cuento y del género fantástico, da vida a Pepe, un poeta de su isla que transmuta en hombre de negocios, anarquista, sindicalista, en amor, pero no en amante, en diablo y en protagonista de historias que incluso están todavía por inventarse.

Diana Obando, colombiana, académica, politóloga y escultora, y quizás la más joven de la selección, se inspira en la única obra teatral de Pessoa publicada en vida, El marinero, para crear una historia nueva, Llamamiento, con otra vida que, no obstante, escudriña en el alma humana.

Anacristina Rossi, quien representa a Costa Rica y es una novelista consagrada por una obra sólida, se inspira en similitudes de la vida de Virginia Woolf y Fernando Pessoa, como que ambos fueron llamados renovadores de sus idiomas, estaban enfermos y sentían el mundo de otra manera. En El (des) encuentro, Virginia y Pessoa comparten horas trascendentales que, sin embargo, no cambiarán la historia.

Fanny Rubio, española, doctora en Filología Románica y catedrática de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, escribe Las cosas de la vida, la historia de dos jóvenes en plena movida madrileña, «decididos a crear la suya, modesta y plena (…) en el espacio de un amor de pareja sin tabúes, sin más testigo que las plazas y calles del Madrid popular en proceso de transformación».

Otra voz madrileña, Consuelo Sánchez Naranjo, se inspira en el horóscopo de Pessoa para escribir Sol en Gémenis. «Según su propia creencia —dice la autora— debió condicionar, en todo o en parte, algunos de los aspectos de su vida y de su obra, particularmente su tendencia al desdoblamiento». Consuelo indaga en lo profundo de una realidad múltiple, descarnada también, atormentada por la propia vida y obra del portugués.

Mar Sancho, española, marcada desde la infancia por el descubrimiento del poeta y su universo pessoano, que buscó desde las primeras letras, nos presenta Deambulações, un cuento desolador que hurga en ese Álvaro de Campos que solo existe a medias en «un viaje que —asegura la escritora—, no pudiendo ser de otro modo, no conduce a ninguna parte…».

Marifé Santiago Bolaños, mujer grande, admiradora de los grandes, revisita a El Marinero, y ese drama que circunda la existencia y las palabras en Variación del marinero y la camelia. La autora reconoce en Pessoa una fuente de inspiración tal que: «Hay algo en su lectura que exige entrar en mapas ajenos al tiempo y a los espacios de medida efímera; versos y territorios con vocación de universo, de constelación, de conjuro contra todo intento de abolir la belleza».

Karla Suárez, cubana que reside en los parajes pessoanos, tocada por las calles del hombre misterioso, del escritor irreal, por sus cartas de amor ridículas (como todas las cartas de amor), escribe también Su última carta, en un sábado en que la vida transcurre entre el papel, la tinta y los sueños del poeta.

Tanya Tynjälä, que representa a Perú en esta antología, aunque su literatura tiene un carácter internacional, regresa a la obra El marinero, y nos deja un texto, Trinidad, que es, en su sentir, «una suerte de reinterpretación de un mito griego, al mismo tiempo que una biografía no autorizada del autor», a quien encuentra ineluctablemente retratado en la obra dramatúrgica original.

Vivian Watson, venezolana residente en España, cierra esta antología con La tabaquería, un cuento que se imbuye en el poema de similar nombre, Tabaquería, escrito por Álvaro de Campos, uno de los más transcendentales heterónimos de Pessoa. En su relato, la autora da voz a la niña del poema, que come chocolatinas y, por primera vez, dialoga con su creador.

 

Inspiraciones

A todas las autoras se les pidió que describieran qué fue lo que las inspiró a escribir estas historias. El resultado es magnífico, porque algunas soñaron otro cuento mientras imaginaban el que habría de quedar en Los cuentos que Pessoa no escribió… Sus textos de inspiración son a veces exactos y otras, vibrantes y emotivos. Conocer qué lleva a un escritor a trazar líneas negras para homenajear la vida de otro es un acto de gracia, y este libro está tocado por numerosos instantes sagrados en la historia literaria de sus ejecutoras.

La obra de Pessoa que será más visitada en estas páginas son esas cartas de amor que escribe a Ofelia, como si el mito de un amor imposible, y a la vez poco conocido, avivara la curiosidad por traerlo al presente y darle un cierre. El Libro del desasosiego, implícito prácticamente siempre, se desdobla en reflexiones o ensoñaciones nuevas, porque al final todos nos sentimos identificados con su irrealidad, con el mundo que ocurre adentro y que mantenemos oculto sin saber por qué.

Inspirarse en una obra que está medianamente descubierta es una invitación a elucubrar sobre la existencia, la inexistencia, la vida, la muerte, las palabras, el alma, y esto que en Pessoa alcanza su máxima expresión: la voz múltiple, los heterónimos…

Por otra parte, hay en estos cuentos la reconstrucción de una Lisboa universal que las autoras visitan o no, pero a la que el lector regresará y descubrirá en su esencia. Se retratan, a la vez, los andares de Pessoa y sus heterónimos por las urbes natales de sus creadoras, ciudades que tal vez pudo conocer. Un diálogo se establece con el poeta desaparecido físicamente en 1935, pero más vivo que nunca, y no se cierra más. Hoy somos nosotros los escuchas elegidos para dilucidar sus significados.

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