1 de Noviembre, Día de Todos los Santos. Una fecha en la que nos acercamos a los cementerios para recordar a nuestros seres queridos allí enterrados. Las emociones que sentimos en estas visitas van desde la pena a sentimientos entrañables. Algunos acuden con autentico fervor religioso y otros desde el recuerdo y su particular homenaje. Todas las opciones son validas y merecen el respeto de todos y todas.

Esta festividad celebra que los difuntos han superado el purgatorio, se han santificado y gozan ya de la vida eterna junto a Dios. En ocasiones se confunde con la festividad del Día de los Fieles difuntos, que se celebra el día 2 de noviembre, y cuyo fin es rezar por los difuntos, sobre todo los que aun están en el purgatorio.

El Día de Todos los Santos, es una fiesta con un gran contenido religioso. Pero ¿cómo se recuerda a los difuntos de forma laica, o no católica?. Nos están invadiendo costumbres como Hallowen, que se enseña a los niños y niñas desde otro contenido que lo resume en una fiesta de disfraces, aunque en España no necesitamos ideas para rendir tributo a nuestros difuntos de forma festiva, cada región cuenta con sus propias costumbres para todos los gustos y colores.

Algunos cementerios españoles empiezan tímidamente a introducir otras opciones no religiosas para acompañarnos en el recuerdo de nuestros difuntos. Por ejemplo, en la necrópolis del Este de Madrid, además de las cinco misas católicas, se ofrecen cuatro conciertos de música antigua y se expone un altar mexicano. En los cementerios municipales de Barcelona se ofrecen talleres para las familias sobre Arte fúnebre, además de sus habituales y múltiples actividades culturales.

Es enriquecedor conocer sobre otras culturas, pero ¿Por qué no empezamos por recuperar las distintas tradiciones de nuestras diferentes regiones españolas.

Una de las más antiguas es LA CASTANYADA que se celebra principalmente en Cataluña, también en Aragón, Valencia y en las Islas Baleares. Su origen, del siglo XVIII surge de un ritual funerario. Las familias se reúnen y mientras comparten frutos del otoño asados en la brasa, como los boniatos y las castañas, recuerdan a sus seres queridos ya difuntos.

Tampoco pueden faltar las castañas asadas en el GAZTAÑERRE EGUNA que se celebra en el País Vasco. Las familias y amigos celebraban una cena-merienda en recuerdo de sus fallecidos donde también se degustaba el Motokil que es una masa realizada con harina de maíz y los caracoles en salsa.

En Canarias la familia se reúne en torno a la madre o abuela que les recuerda historias sobre los fallecidos de la familia. Es la NOCHE DE LOS FINAOS (difuntos). Tampoco faltan en la merienda las castañas asadas, acompañadas de nueces, manzanas, almendras y un vino dulce.

Antes de la existencia de Halloween, ya se celebraba en Galicia el SAMAIN. Durante esa noche no existe barrera entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En esta tradición celta ya se decoraban las casas con calabazas vacías y otros adornos y los vivos se disfrazan de seres mágicos tratando de espantar los malos espíritus y los niños piden dulces por las casas. En la noche de Samaín se celebra el MAGOSTO, donde las castañas asadas son el plato principal de la reunión de familias y amigos para hablar sobre sus fallecidos

Y podríamos seguir con una larga lista de antiguas tradiciones que se celebran a lo largo de nuestra geografía para conmemorar y recordar a los fallecidos: LA SANTA CAMPAÑA en Asturias; DON JUAN TENORIO en Alcalá de Henares; la FIESTA DE TOSANTOS en Cádiz; NOCHI LOS DIJUNTOS en Cantabria; el DIA DE LA MOCHILA en Ceuta; MAROWEEN en Málaga; la FIRA DE TOTS SANT que se celebra desde 1323 en Cocentaina-Alicante…

Hermosas tradiciones que son herencia de nuestros antepasados ¿por qué no las practicamos en lugar de imitar otras del extranjero?. Recuperemos nuestras castañas asadas, los boniatos, los frutos secos del otoño, los puches de la Alcarria, los higos, las granadas, los tostones de ciudad Real, los roscos de Cuenca… con buñuelos, huesitos de santo, panellets…,regados con un vino dulce, ron miel o anís, y por supuesto todo ello degustado en la compañía de los que aún mantenemos nuestra envoltura corporal, recordemos las historias de los que ya no están visibles para nosotros.

¿Saben que según los mitos populares cuando se come un buñuelo se salva un alma del Purgatorio?, hay mucho que recuperar sobre la cultura que rodea la muerte y no dejar “morir” nuestras propias tradiciones.

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