Oigo en la radio que en Andalucía los sueldos no crecen como sería deseable, a pesar de la mejora de los parámetros de la economía; calculan que tardaremos todavía un lustro en volver a las cantidades que ganábamos en 2008. Esto es: en 2022 ganaremos como en 2008, añadan la pérdida progresiva de poder adquisitivo por el incremento de los precios en esos ¡14 años! y añadan también que si la economía genera beneficios en todo este tiempo, lo que descubrimos es que el entramado gubernativo-legal está promoviendo literalmente la explotación sistemática de una parte de la población.

Explicar esto con complejas teorías económicas es engañar, porque es pura decisión personal; no sencilla, claro, a todos nos gusta el Vega Sicilia y cagar sobre oro, pero podríamos prescindir de ello y dar vino de marca genérica a algún menosquemileurista… con un poco de sacrificio. Si la pérdida de poder adquisitivo fuera acompasada con la ruina de las empresas, lo entendería; si no, me están diciendo literalmente que para que la economía funcione es necesario que alguien se enriquezca con el empobrecimiento de otros álguienes… lo adobamos con un premio Nobel y con el prurito de una Cátedra, y encontramos que el tonto pobre debe hasta agradecer que le mantengan en la subsistencia porque si no la alternativa sería la ruina total. Doblamos la cerviz, hacemos unas reverencias, una proskínesis alejandrina (sin chupar) y llamamos comunistas, perroflautas y podemitas a quienes no lo vean claro. Así piensa la gente de orden y con carrera, bien vestida.

¿He dicho Andalucía? Sí, Susana Díaz (y sus antecesores) son colaboracionistas de esta conculcación del Estado de Derecho, ya conocen mi tesis: hemos pasado del Estado como garantía de Justicia a el Estado como herramienta construida ad hoc para el beneficio puro y duro de los propietarios (porque sólo así la economía se dinamiza, dicen). O expresado brutamente: los partidos tradicionales (y Podemos y otros imaginativos como no se espabilen) empiezan a estar fuera de la legitimidad democrática. Lo siento, así lo veo.

Yo ya no aspiro a una izquierda que me redima de la propiedad privada, atrás quedan Stalin y sus fantasmas (millones) o Castro y sus armarios (repletos de chavalillos alegres), la izquierda consciente debe luchar por denunciar este golpe silencioso que ha invertido el significado de los conceptos básicos de la democracia; debe luchar por librarnos del latrocinio público (economía partidaria) y privado (ladrones vulgares disfrazados de cargo) haciendo pública esta denuncia y recuperando las instituciones, por medio de unas elecciones y una campaña electoral de verdad, yendo a informar a la gente, no diseñada para vender un producto.

Sí, damos carnés de izquierda, porque los otros ya no valen. Por eso el PSOE está muerto, porque esta contradicción interna es su cáncer, y lo será de todo partido progresista que desarrolle políticas y estilos de proteccionismo para que la clase que detenta la capacidad de inversión siga ostentándola; podríamos preguntarles a los griegos del neoconverso Tsipras… Si Podemos no promueve el debate interno, si no da alas a una militancia (el papel decisivo de la intelectualidad, por favor) para que ponga alternativas sobre la mesa (por estrambóticas que puedan parecer) terminaremos siendo esclavos del comunismo neoliberal chino, toma coherencia.

Y no digo más, me canso.

 

2 Comentarios

  1. Vergonzosa la entrevista que Pepa Bueno le termina de hacer esta mañana a Susana Diaz. Ni siquiera le ha preguntado por la abstencion a Rajoy. No se puede hacer un «lavado de cara» mas seboso, parcial y poco profesional. Esta claro, Pepa, que Cebrian paga la hipoteca, ¿verdad?.

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