retina

La unidad de investigación del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, conjuntamente con la compañía biotecnológica VCN Biosciences, ha llevado a cabo un tratamiento experimental para el tumor de retina infantil que consiste en inyectar un virus, modificado genéticamente, con el fin de atacar las células cancerígenas más graves y evitar así la extirpación ocular.

Hay que recortar que el retinoblastoma es un cáncer de retina que afecta sobre todo a niños en la primera infancia. Esta enfermedad representa el 11 por ciento de los tumores malignos en los niños de menos de un año, lo que se traduce en ocho mil diagnósticos anuales en todo el mundo. Su tratamiento convencional consiste exactamente en la administración local de quimioterapia, vía intraarterial; sin embargo, en cerca de un 30 por ciento de los casos el tumor no responde a este tratamiento, de manera que, por ahora, no queda más remedio que extirpar el ojo para evitar que la enfermedad se propague.

Sin embargo el virus que se ha modificado genéticamente, y que procede del resfriado común, el adenovirus tipo 5, con el objetivo de desarrollar el virus oncolítico VCN-01, tiene la capacidad de infectar y crecer solo en las células tumorales de la retina y nunca en las sanas. “Este tratamiento es posible gracias a la RG1, una proteína que permite que el virus modificado sea selectivo”, asegura el doctor Ángel Montero, investigador que ha dirigido la publicación. Esa selectividad del virus se basa en el funcionamiento anormal del gen del retinoblastoma (RB1) en las células tumorales, en las que se registra un incremento de la cantidad libre de la molécula E2F-1. Es decir, que el virus VCN-01 se replica por la presencia de E2F-1, mientras que en las células sanas, donde E2F-1 no se encuentra libre, sino unida al producto del gen RB1, eso no ocurre.

Después de los ensayos preclínicos con animales de laboratorio y líneas celulares, el Hospital ha comenzado ya el ensayo clínico, dirigido por los doctores Guillermo Chantada, Jaume Catalá y Jaume Mora, para tratar con el nuevo virus a pacientes que tienen tumores oculares resistentes a la quimioterapia.

Según ha señalado Guillermo Chantada, “encontrar un camino distinto a la quimioterapia, una nueva forma de acción, más dirigida y que solo afecte a las células tumorales y no afecte a las células normales, es el sueño de todos los oncólogos”. Y otro de los autores del estudio, el doctor Ángel Montero, ha afirmado que el logro se basa en que ahora “nos tenemos que fijar en qué tiene de especial un tumor y qué no tiene una célula sana para intentar atacar por ahí con los nuevos tratamientos”.

De igual forma, el doctor Cascalló ha recalcado que ya “es la hora del ensayo clínico, del primer ratón hemos llegado al primer paciente”. Y asegura que “los datos publicados representan una importantes confirmación del mecanismo de acción de nuevo producto que actualmente también se está testando en pacientes adultos que padecen otros tumores, como el cáncer de páncreas”.

En la actualidad ya se han iniciado los ensayos de toxicidad en dos pacientes para analizar la seguridad del tratamiento y, según Chantada, los resultados están siendo enormemente positivos y los pacientes no han presentado ninguna reacción inesperada: “Está siguiendo las pautas aceptables y que contemplábamos”, ha declarado.

A pesar de que esta primera etapa está basada en el control de la toxicidad del tratamiento, Chantada ha asegurado que también han detectado señales claras de eficacia: “Es un primer gran paso para que este sueño de tener tratamientos dirigidos al cáncer con muy poca toxicidad en el resto de las células sea posible”. Al tiempo que ha destacado la importancia de su aplicación en los casos de oncología pediátrica. “Los niños tienen toda una vida por delante y tenemos que hacer que vivan y que vean suficientemente bien como para tener una vida similar a la que hubieran tenido sin tener esta enfermedad”, ha concluido.

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