Mal. Desde el inicio de la carrera, desde que las luces del semáforo de Sakhir se apagasen para que comenzara el penúltimo Gran Premio de la temporada, Valtteri Bottas lo ha hecho mal. Bastante mal. No ha tenido una buena salida (aunque a estas alturas tampoco ha sido una sorpresa), y Russell lo ha superado, con cierta habilidad y maestría, en las primeras curvas. No se ponían las cosas nada bien para el piloto finlandés, que veía cómo su nuevo compañero de equipo se iba escapando, poco a poco, milésima a milésima, para alejarle de una victoria que le hubiese venido a las mil maravillas. Una victoria con la que demostrar a todos, también a sí mismo, que puede ganar carreras… al menos cuando el habitual 44 de Mercedes no compita y siempre que su sustituto no sea mejor piloto que él, que Bottas, que ahora tendrá mucho en lo que pensar y muchas preguntas a las que responder.

Russell, a quien tendríamos que haber visto alzarse con la victoria en Sakhir, porque se la merecía, porque la tenía al alcance de sus manos hasta que Mercedes, que nunca falla, que siempre lo hace bien, la fastidiaba. Y, además, a lo grande… No creo que a Toto Wolff le haya hecho mucha gracia la gran pifia que cometía el equipo con los juegos de neumáticos. Afortunadamente, tenían bien agarrado el campeonato de constructores, porque la jugarreta que han cometido en Sakhir les ha costado un buen puñado de puntos, además de que ninguno de sus pilotos terminase pisando los cajones del podio cuando ocupan las dos primeras posiciones de la carrera.

Una calamidad, un desastre del que Russell ha sabido sobreponerse, saliendo quinto, adelantando a Bottas (otra vez) y después a Ocon y Stroll, hasta que un pinchazo, cuando iba a la caza de Pérez y la primera posición, le obligaba a pasar de nuevo por boxes (cruzando los dedos) para cambiar neumáticos. Una pena, una lástima que le ocurriese a unas pocas vueltas del final, porque la remontada que se estaba marcando era de libro, de auténtico campeón.

Desgraciadamente, muchas veces los resultados y la recompensa no están a la altura del esfuerzo, pero Russell ya ha dejado claro de qué pasta está hecho, que no se achanta y que sabe y puede conducir muy bien, realmente bien, quizá también como Hamilton, o no… pero, en cualquier caso, igual de bien, o mejor, que Bottas.

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