Amnistía Internacional denuncia la detención arbitraria de mujeres que desobedecen a sus tutores masculinos o mantienen relaciones no autorizadas en Jordania y documentan que hay mujeres acusadas de salir de su casa sin permiso o por mantener relaciones extramatrimoniales. Muchas veces son sometidas a humillantes pruebas de virginidad, o se enfrentan a la separación forzada de sus bebés recién nacidos si son solteras.

Ya es hora de poner fin a la detención y los malos tratos de mujeres simplemente por desobedecer a sus tutores masculinos

Muchas de ellas huyen de sus casas por sufrir abusos, o porque no habían conseguido consentimiento en la elección de su pareja. El tutor masculino siempre tiene la última palabra sobre la vida y la libertad de mujeres, hasta el punto de que si no existe este no pueden contraer matrimonio.

Amnistía Internacional pide a las autoridades jordanas que deben dejar de colaborar con el abusivo sistema de “tutela” masculina que controla las vidas de las mujeres y limita su libertad personal.

Según el informe presentado esta semana, “Imprisoned women, stolen children: policing sex, marriage and pregnancy in Jordan”, se documenta cómo las mujeres son acusadas de salir de su casa sin permiso o mantener relaciones sexuales extramatrimoniales corren peligro de ser detenidas y sometidas a humillantes “pruebas de virginidad” si sus familiares varones lo denuncian a las autoridades. Las mujeres embarazadas fuera del matrimonio también se enfrentan a la separación forzosa de sus recién nacidos.

“El gobierno jordano debe abordar urgentemente estos vergonzosos abusos contra los que las organizaciones nacionales de mujeres llevan decenios luchando, empezando por el asiduo uso que los gobernadores provinciales hacen de sus poderes de detención, y por el discriminatorio sistema de tutela masculina que permite detener a mujeres adultas por salir de casa sin permiso”, ha manifestado Heba Morayef, directora de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

“En los últimos años, el gobierno ha adoptado varias medidas importantes de reforma para abordar la violencia de género, entre ellas la apertura del refugio de Dar Amneh para mujeres en situación de riesgo, pero ya es hora de poner fin a la detención y los malos tratos de mujeres simplemente por desobedecer a sus tutores masculinos o transgredir las normas de género.”

Para el informe, Amnistía Internacional entrevistó a un total de 121 personas en Jordania entre junio de 2018 y octubre de 2019. La organización se reunió también con 10 autoridades gubernamentales en febrero de 2019 y compartió con el primer ministro conclusiones clave de su investigación. La respuesta del gobierno jordano, recibida el 14 de octubre de 2019, se incluye como anexo al informe.

Encarceladas por desobedecer la autoridad masculina

Los gobernadores provinciales en Jordania utilizan indebidamente una draconiana legislación, la Ley de Prevención del Delito, para detener administrativamente a decenas de mujeres en un momento dado. La respuesta de la Oficina del Primer Ministro a Amnistía Internacional decía que hay 149 mujeres en detención administrativa, y que se había liberado de la detención administrativa a 1.259 mujeres durante los seis primeros meses de 2019. Las mujeres están detenidas por una serie de motivos, entre ellos “ausentarse” de casa sin el permiso de su tutor masculino o mantener relaciones sexuales extramatrimoniales (zina).

La Oficina del Primer Ministro dijo a Amnistía Internacional que, hasta ahora, en 2019 se ha detenido administrativamente a 85 mujeres por zina, pero negó que se hubiera privado de libertad a mujeres por “ausentarse”, a menos que fueran también sospechosas de otro delito adicional.

Sin embargo, la documentación reunida por Amnistía Internacional y el trabajo de abogados y abogadas jordanos muestra que los gobernadores ordenan la detención de mujeres por “ausentarse”, basándose a menudo exclusivamente en la petición del tutor.

En febrero de 2019, Amnistía Internacional visitó la prisión de Juweideh, la principal prisión de mujeres de Jordania, y se reunió con 22 mujeres encarceladas sin cargos ni juicio que afirmaban haber sido detenidas por “ausentarse” o por haber sido acusadas de zina. La mayoría dijeron que llevaban encarceladas meses y estaban esperando que un familiar varón pagara su fianza para poder quedar libres. En fecha tan reciente como septiembre de 2019, fuentes bien informadas confirmaron a Amnistía Internacional que en Juweideh había al menos 30 mujeres detenidas por “ausentarse” o por zina.

Casi todas describieron que habían huido de entornos de abusos, o declararon que se habían escapado cuando su tutor bloqueó su elección de pareja conyugal. Según la ley jordana, las mujeres menores de 30 años necesitan el consentimiento de su tutor masculino (normalmente su padre, hermano o tío) para poder casarse.

Sawsan (nombre ficticio) contó a Amnistía Internacional que había estado encarcelada durante más de un año después de que su padre denunciara ante las autoridades que había huido con un hombre. De hecho, había huido para escapar de los abusos de su padre.

“Me dieron el alto en la calle en Ammán y los policías me pidieron mi documento de identidad. Yo no lo tenía, así que dijeron que tenía que ir a su comisaría, pero cuando llegué allí descubrieron que había contra mí una orden de detención porque estaba ‘ausente’. Los dos agentes que estaban allí me golpearon […] Me llevaron ante el vicegobernador de [no se facilita el nombre del lugar]. Éste dijo que yo iría a la prisión de Juweideh hasta que mi padre pagara la fianza por mi libertad”, dijo.

“Pruebas de virginidad” humillantes

Las mujeres solteras detenidas por “ausentarse” dijeron a Amnistía Internacional que la policía las había llevado a hacerse una “prueba de virginidad”. Se trata de un examen invasivo realizado con la creencia errónea de que puede determinar si la mujer ha tenido relaciones vaginales, y viola la prohibición de la tortura y otros malos tratos contenida en el derecho internacional.

Hanan, (nombre ficticio) de unos 20 años, contó a Amnistía Internacional que había huido con su hermana en tres ocasiones de los abusos que sufría en su hogar, y explicó:

“Cada vez que huíamos, cuando nos detenían, la policía nos llevaba al hospital y mi padre insistía en que nos hicieran las pruebas de virginidad. Nosotras accedíamos, porque sabíamos que teníamos que demostrar a nuestro padre que éramos vírgenes. De todas formas, [la policía] de Protección Familiar nos dejó muy claro que, si nuestro padre pedía que nos hiciéramos la prueba, teníamos que hacérnosla. Estaba en su derecho”.

Algunas mujeres describieron cómo la policía de Protección Familiar o algunos familiares les habían ordenado que se sometieran a las pruebas. Incluso cuando no hay formas evidentes de coacción, las mujeres detenidas no pueden dar su consentimiento libre.

“El uso de ‘pruebas de virginidad’ por parte de la policía en Jordania refuerza una idea discriminatoria de que los familiares varones tienen derecho a vigilar y controlar la sexualidad de las mujeres. Esas prácticas ilegales deben terminar en todas las circunstancias”, ha manifestado Heba Morayef.

Cruel retirada forzosa de “bebés ilegales”

Las mujeres que se quedan embarazadas fuera del matrimonio se enfrentan al riesgo añadido de que su bebé sea puesto forzosamente bajo custodia del Estado. Aunque la Oficina del Primer Ministro dijo a Amnistía Internacional que sólo se retira un bebé cuando se considera que corre peligro, tanto activistas de los derechos de las mujeres como profesionales de la abogacía han dicho a Amnistía Internacional lo contrario: que la policía de Protección Familiar lleva por sistema, y sin una evaluación individualizada, a los bebés de mujeres solteras a casas de acogida del Ministerio de Desarrollo Social.

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