Lo más fácil ante situaciones complicadas, siempre es echar la culpa a otro, es indiferente quién sea “ese otro”. Criticar nos llena la boca, y a muchos les llena el alma.

Soy profesora desde hace 13 años, y a lo largo de mi carrera profesional siempre he intentado aprender y mejorar en mi trabajo. Como yo, la mayoría de mis compañer@s, y los director@s de los colegios donde he trabajado. Ser profesor significa trabajar con todos vosotros, con vuestros hábitos, vuestros valores, vuestras manías, vuestras opiniones y vuestros hij@s, que no siempre son perfectos, aunque lo creáis en muchos casos.

El trabajo de l@s profesor@s es vocacional, creo, en la mayoría de los casos. Llegar a impartir una educación a la carta, es complicado. Personalizarla como se nos pide, es dificilísimo, teniendo en cuenta la cantidad de niñ@s por aula que tenemos, y los objetivos curriculares con los que, por cierto, no siempre estamos de acuerdo como comunidad educativa. Recordad que quienes los diseñan no son profesor@s, qué paradójico.

Desde que ha empezado el confinamiento, l@s profesor@s nos hemos puesto manos a la obra para crear una educación online, que se adecúe a todas familias implicadas. Recordad que, de 25 alumnos en un aula, hay 25 peticiones y necesidades diferentes.

En estas semanas, he oído y leído diferentes críticas hacia nuestro trabajo. Como en todo, las constructivas son positivas, pero por desgracia, la mayoría están siendo muy destructivas. No sabéis la impotencia y la rabia que siento al leer cosas tan injustas, escritas con tan poco conocimiento de causa y, sobre todo, con tan poco respeto hacia nuestro trabajo. Voy a intentar responder a algunas de las más generalizadas, para que veáis que detrás de una opinión gratuita, se generan respuestas argumentadas.

  • L@s profesor@s no estamos de vacaciones en casa. Todo lo que recibís, ya sea una clase en vivo o un trabajo, ha requerido una preparación previa y una posterior corrección, recordad que las clases no se preparan solas. Además, no pasemos por alto que cada día recibimos mails de padres y madres con quejas o sugerencias. Cuando son sugerencias, y se expresan con respeto, creo que el sistema mejora, ya que oyendo las opiniones podemos mejorar e inventar nuevas maneras de hacer. Cuando son quejas destructivas, que suelen ir acompañadas de una falta de respeto implícita, entonces no, el sistema no mejora, se deteriora. A un médico no solemos decirle cómo hacer su trabajo. Podemos preguntar si no entendemos algo, pero él es el profesional. Esta comparativa, también sirve para nosotros.
  • Adaptarnos a la educación online no significa hacer lo mismo que hacíamos en el colegio desde casa. Eso es inviable y absurdo. En un aula puedes plantear actividades que, a través de la pantalla, simplemente, no se pueden realizar. Aun así, buscamos recursos para poder hacer el máximo de actividades variadas y dinámicas, para que vuestr@s hij@s sigan de la mejor manera lo que hacemos, intentando cuidar su motivación; si usamos una plataforma en concreto, si ponemos un vídeo, si les pedimos analizar un documental, etc. Son nuestros recursos, recursos que hemos analizado exhaustivamente en nuestras reuniones pedagógicas (online) donde, dada la nueva situación, estudiamos cuidadosamente cada paso que damos. Es por ello que agradecería que no nos digáis si son buenos o no, de eso ya nos encargamos nosotr@s, y no lo hacemos de forma arbitraria.
  • El teletrabajo es nuevo para tod@s, nos encontramos ante una situación imprevisible para todo el mundo, para nosotr@s también. Si alguien sí se ha encontrado, que venga a darnos la solución mágica a todo lo que tiene que ver con la educación de nuestros alumn@s, en situación de confinamiento. Mientras tanto, dejad que seamos nosotr@s, la comunidad educativa, la que vaya adaptando e implementando propuestas de mejora y avance positivo. Es nuestro trabajo, lo hacemos y lo seguiremos haciendo, nosotr@s, que hemos estudiado para esto, y que tenemos experiencia en docencia.
  • L@s profesor@s somos profesor@s, no somos dioses. Vuestr@s hij@s están en casa y, por mucho que les ofrezcamos clases en vivo y trabajos, van a necesitar vuestra ayuda. Pero esto no es porque no hagamos bien nuestro trabajo, esto es porque no pueden asistir a clase, y los milagros no existen. Aun así, con el paso de los días, y entendiendo vuestra difícil situación como padres en muchos casos, hemos ido pensando maneras de daros el mínimo trabajo, y no dejar que estos meses sean humo para vuestr@s hij@s.
  • Yo, como profesora, no estoy preocupada por las notas, ya que entiendo que es una situación especial, y que así la hemos de valorar. A mí lo que me “ocupa” en estos días, es ofrecer una educación de calidad a pesar de las circunstancias. Y creo que, como yo, estamos la mayoría de profesor@s.
  • Somos profesor@s, pero también somos personas, también tenemos familia, y el Covid también ha llegado a nuestras casas. Por favor, que esto no se le olvide a nadie. Quizá al tutor o tutora de vuestr@ hij@ se le ha muerto un hermano, o su padre, y ni siquiera lo sabéis.  Agradecería que lo tengáis en cuenta. Nosotr@s hemos seguido haciendo nuestro trabajo, pero nosotr@s también estamos encerrados, también vivimos una crisis, también tenemos un solo ordenador y en muchos casos, hij@s en casa. En resumen, también estamos intentado sobrevivir a esta situación. Perdonadnos si os parece que no somos perfectos. No, no lo somos, ni lo seremos. Y cuidado, no quiero inspirar pena, ni siquiera os pido que nos preguntéis cómo estamos, sólo quiero que recordéis que somos seres human@s y que nos encontramos, exactamente, en la misma situación que vosotr@s.
  • Y sí, como siempre, y como en todos los ámbitos, hay mal@s profesor@s, profesor@s sin vocación, y profesor@s a los que no les importa la educación de sus alumnos. Pero creedme, son una minoría, desde luego no hablo de ell@s. Hablo de nosotr@s, del resto, de los que estamos haciendo todo lo que podemos. Curiosamente, a nosotr@s se nos ha multiplicado el trabajo por el hecho de estar encerrad@s en casa.  Y no, no solo no vamos a cobrar horas extra, sino que además tenemos que oír a familias diciendo que no van a pagar el colegio, porque sus hij@s no están yendo a clase, y no es lo mismo. A todas estas familias, gracias, sois el vivo ejemplo de insolidaridad, del quejarse por gusto, sin valorar el trabajo de los demás, sois el ejemplo de la no empatía. Resulta que nosotr@s, también necesitamos nuestro sueldo. Y ojo, no me estoy refiriendo a las familias que no pueden pagarlo dadas las circunstancias que, en estos casos, si no se puede, entiendo que no se pague. Me refiero a todas las familias que no queréis pagar porque veis la oportunidad perfecta de ahorraros algo de dinero, porque lo fácil es decir que vuestros hij@s no van al colegio “ de forma física” y olvidaros de que nosotr@s, seguimos trabajando.
  • Aun así, por suerte, sigue habiendo miles de familias agradecidas, que valoran nuestro trabajo y, en muchos casos, nos lo hacen saber. Y creedme, recibir feedback positivos nos da una dosis de energía que compensa a ese otro grupo de familias que dedican su tiempo libre a llenar el chat de padres de críticas y amargura. Por cierto, no os extrañéis si vuestr@s hij@s os responden de forma déspota en ocasiones, lo que no falla es que ell@s son el vivo reflejo de sus padres y madres.

Es por todo ello que quiero dar las gracias a los que os ponéis en nuestro lugar, a los que entendéis que la educación a distancia tiene límites que no se pueden obviar, gracias por la paciencia cuando hay cosas que no entendéis, gracias por no juzgar lo que hacemos en clase, gracias por tratarnos como profesionales, hecho que, tristemente, cada día se pone más en duda.

Por todas estas familias, voy a seguir haciendo mi trabajo lo mejor que pueda, adaptándome y reinventándome para ofrecer una educación de calidad, a pesar de las circunstancias. Gracias.

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2 Comentarios

  1. ¡¡Excelente reflexión!! Gracias (y perdón) por tener que explicar vuestro rol como profesor@s incluso en este estado de incertidumbre, nuevo para todos.
    Soy hija de una maestra (hoy jubilada) que lo dió todo siempre por sus niños (no éramos sólo sus 4 hijos, sino los que cada año asomaban en su aula) y al leerte, la escucho.
    Vuestro gran e importante trabajo, no son sólo las horas visibles con el alumnado, es el trabajo previo y posterior al que haces referencia, y no de ve, mucho menos se valora.
    Es el estar pendiente de su aprender intelectual, emocional , etc y hoy, mientras sois vosotros, los profesores, los que también están aprendiendo a gestionar recursos, herramientas, conciliación con la familia en esta circunstancias… estáis en primera línea dándolo todo por nuestr@s hij@s.
    ¡Mucha fuerza y gracias!

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