El número de plazas residenciales para personas mayores en España no se ha incrementado al ritmo que exige el crecimiento de la población mayor de 65 años, que ha pasado de 8 millones de personas en 2010 a 9 millones en 2019. Sin embargo, en este mismo tiempo las plazas residenciales solo se han incrementado en 12.353, según el informe recientemente publicado por el Imserso.

Unas 100.000 personas con Dependencia están a la espera de recibir alguna de las atenciones a las que tienen derecho

La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales muestra su preocupación por esta situación de déficit de residencias y explica que la ratio de plazas residenciales por cada 100 personas mayores se ha reducido pasando de 4,56 a 4,21, lo que la aleja del objetivo del 5% que aconsejan los organismos internacionales. Y evidencia un déficit de 70.000 plazas en términos absolutos.

Financiación pública

Las plazas de financiación pública, que son las que garantizan el acceso a este servicio de todas las personas que lo necesiten, sólo constituyen 2,5 por cada 100 mayores de 65 años, es decir, la mitad de la ratio aconsejable.

Hay que recordar que unas 100.000 personas que tienen reconocido actualmente grado II y III de Dependencia, están a la espera de recibir alguna de las atenciones a las que tienen derecho. No se sabe cuántas de ellas han solicitado plaza residencial, pero las estimaciones que se pueden realizar, a partir del % de personas con grado II y III de dependencia que están recibiendo servicios residenciales, nos permite afirmar que serían unas 70.000 personas, una cifra coincidente con el déficit global de plazas residenciales que hemos señalado.

La situación muestra diferencias muy significativas entre Comunidad Autónomas, como viene siendo habitual en todo lo que tiene que ver con Servicios Sociales. Sólo 5 Comunidades alcanzan la ratio de 5 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años, y sólo una (Castilla y León) alcanzan también esta ratio con plazas de financiación pública.

Principales autonomías con déficit de residencias

Los principales déficits de plazas residenciales, para alcanzar al menos la ratio de 5 plazas por cada 100 mayores de 65 años son Andalucía (27.981), C. de Valencia (20.844), Galicia (14.858), Región de Murcia (8.364), Cataluña (8.038), Comunidad de Madrid (7.479), Canarias (7.364) y País Vasco (6.063)

Las diferencias también alcanzan a la proporción entre plazas de financiación pública y las de financiación privada, destacando en este sentido Comunidades como Aragón, Comunidad de Madrid o Asturias, donde existe un mayor número de plazas residenciales de financiación privada que pública.

Existen también grandes diferencias en los precios y cuantías que abonan los usuarios en las plazas residenciales de financiación pública, tanto en centros propios como en los concertados, en una horquilla que va desde menos de 7.000 € anuales en Comunidades como Valencia, La Rioja, Andalucía, Madrid o Cataluña, hasta más de 8.000 € en Aragón, Región de Murcia, Navarra o País Vasco; en estas dos últimas Comunidades con cuantías que superan los 10.000 y los 11.000 € respectivamente.

Para la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales vale la pena recordar que la pensión media en España no alcanza los 1.000 € mensuales (1.140 € la de jubilación y 713 la de viudedad). Resulta así que en algunas Comunidades los usuarios abonan más del 40% del precio de las plazas públicas, mientras que en otras apenas superan el 30%, incluso una de ellas, La Rioja, en 25%.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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