Hay una escena en una película ya clásica en la que una ingeniera echa en cara la ignorancia de sus superiores al Jefe Supremo, y uno está viéndola y piensa: esta muchacha no acaba bien… El domingo por la noche tuve momentos de verdadero nerviosismo y esa emoción extraña que es el pánico ajeno, como la vergüenza ajena pero aplicada al canguele…

Es verdad que los programas de Jordi Évole tienen una maquinaria evidente, incluso evidentemente evidente, pero también es verdad que han marcado una manera de hacer prensa televisiva y que el tío, como aquellos domadores de silla y látigo, se faja con las fieras provocando nuestro asombro infantil del “Verás tú”…

En la entrevista a Cebrián vimos por fin el rostro del poder, casi siempre encapuchado y con guadaña… y pudimos componer un retrato hecho por el propio personaje (esa habilidad es la más interesante de estos magistrales Évole y equipo): desde el colaboracionismo más vergonzante, ejecutado para ocupar puestos estratégicos por la venidera democracia (“sic”, según su cuñado), hasta la connivencia más paralela al Poder ejercido (y ejerciente) de Felipe González, coincidiendo la caída en el 95% del valor de las acciones de PRISA con la descomposición manifiesta de un partido con el tuétano podrido… vemos en estos días el enfrentamiento ideológico en Podemos casi como tradición ya en todo partido de izquierdas, al tiempo que Juan Cornejo (que está tan bien situado que quizá termine trabajando para Mario Jiménez) culpa a los militantes del PSOE de hablar demasiado y lo que no se debe decir… los tiempos han cambiado.

Gente como Cebrián y González han aprendido a manejarse en el Poder; y la Historia (esa gran mentira alimentada por el trazo grueso) será benigna con ellos, como defensores de la democracia y del progresismo, y esa verdad a medias se impondrá, ya sale hasta Rafael Vera en documentales televisivos como un héroe de esta democracia y del antiterrorismo, un tipo condenado precisamente por ese delito. Y yo, observando y oyendo a Cebrián en varias de estas entrevistas coincidentes con la promoción de su libro, no lo olvidemos, creo que se puede establecer un decálogo del poderoso ibérico, una serie de normas o rasgos de comportamiento sin las que tarde o temprano caes:

  • Memoria selectiva, que puede pasar de la erudición exasperante a la amnesia total, sin problemas.
  • Tener siempre a un subordinado de apariencia autónoma, para cuando interese achacarle la responsabilidad y cuando no: exigirle jerarquía.
  • Dejar caer… Yo dejo caer algo, y si no se cumple atente a las consecuencias, pero eres libre de hacer lo que quieras, yo no mando ni doy las órdenes por escrito.
  • Estar o no estar” sustituye al “Ser o no ser” parmenideoshakesperiano; no importa no ser, no tener ningún mérito ni aportar nada, pero uno tiene que estar (en la RAE, en Consejos de Administración, bodeguitas, palcos…).
  • Negacionismo respecto de matrimonios pasados, de eso no se habla.
  • Sueldos desorbitados que te den un aura de trabajador incansable que tiene la atlante responsabilidad del resto de la plantilla sobre tus espaldas, pero tú: bien.
  • Aire de despiste y buen humor, incluso torpe aliño indumentario; ir muy arreglado huele a oposición muy dura heredada de padre con oposición muy dura; pija.
  • Soberbia desaforada… ¡pero porque sólo dicen mentiras!
  • No decir nunca lo que el otro pretende que digas, pero cuando niegues algo: hacerlo violentamente, intimidando.
  • Reconocer tu papel histórico sin falsas modestias, al tiempo que simplificas todo prescindiendo de intereses, negocios, influencias, llamadas… esto es: Yo soy el Faraón, pero no es para tanto.

Yo también iba allá por los Ochenta con El País debajo del brazo; prueba del funcionamiento de este decálogo: según Cebrián él mismo es de izquierdas, el periódico pretendía ser alternativa a la prensa tradicionalista de derechas y quería dar voz a la izquierda silenciada, trataba temas de debate de la izquierda, muchos de sus redactores y colaboradores eran de izquierdas, los lectores eran de izquierdas y coincidían sociológicamente con los votantes de izquierdas… pero el periódico nunca fue de izquierdas, ¡tócate los huevos!

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre