Ha vuelto a ocurrir. La derecha, que ve cómo pierde el Debate de Investidura, ha encontrado en las palabras críticas de la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, hacia el Rey, su momento de gloria para en nombre de las víctimas de ETA tratar, sin éxito, de deslegitimar al candidato a la Presidencia y al futuro Gobierno de coalición.

”A la derecha y la ultraderecha no les duele España, les duele no gobernar España”

“No sería presidente de este país si para serlo necesitara los votos de Bildu. Nunca”, dice Sergio Sayas, de UPN, quien con este argumento llegaba a sacar pecho desde la tribuna el mediocre desconocido parlamentario navarro. Qué decir de la vena hinchada del cuello y la cara desencajada de Pablo Casado, por no hablar del portavoz de Ciudadanos, cuyo nombre aún ni nos hemos aprendido tras la debacle del que fuera el partido de Albert Rivera. Pero ya lo de Pedro Martínez, de Foro Asturias, dedicando vivas al Rey y a España -como si toda España fuera sólo suya- resultaba patético. Es la España en blanco y negro que, a juzgar por el resultado electoral, la mayoría de los españoles queremos dejar atrás.

Y es que lo que la derecha y la ultraderecha aún no han entendido es que los más de 800 muertos de ETA, que duelen por cada poro del cuerpo de la gente de bien, no son de ningún partido, son víctimas de la Democracia. Y que, entre las víctimas, hay personas incluso dispuestas a formar parte de este futuro Gobierno de Coalición. Como parece que es el caso de Rosa Lluch (de En Común), la hija del asesinado Ernets Lluch.

Diferencia

La diferencia entre los dos bloques que hoy dividen el Congreso -los que apoyarán o permitirán la investidura de Pedro Sánchez– y los que no lo harán, es una cuestión de Libertad, con mayúscula.

Porque desde una visión distante y desmarcada de todo lo que Bildu representa, y sobre todo de lo que fue -ni olvido ni perdono- hay que aceptar las reglas del juego Democrático y asumir que están legítimamente en el Congreso, que representan a una parte de la ciudadanía, -discrepemos o no con ella- y que la Libertad con mayúscula permite hacer también críticas al Rey de España, al presidente del Gobierno y a todas y cada una de las personas que ocupan las instituciones del Estado. Y hasta a los jueves, ¡faltaría más!.

Acusa la derecha, y lo ha recordado también algún que otro parlamentario como Gabriel Rufián, el cambio de discurso de Pedro Sánchez, especialmente con el conflicto catalán y con sus descalificaciones a Podemos y Pablo Iglesias. Y es verdad. Pero afortunadamente ha dado un paso al frente.

Por ello, sin olvidar cuestiones que tiene que pulir y modificar el presidente aún en funciones, Pedro Sánchez, como el trato y la relación con la prensa o, entre otras cuestiones, una mayor cercanía con la ciudadanía y volver a bajar a tierra, o no olvidar cómo y quién le aupó y ayudó a estar donde está, creo que vuelve a ser su momento, junto al de Pablo iglesias. Ambos líderes de la izquierda tendrá que demostrarnos que respetan la voluntad ciudadana,

Lo que les duele

“Las derechas llegan tarde y a remolque de los avances democráticos”, recordaba la portavoz socialista en el Debate, Adriana Lastra. Por su parte, Pedro Sánchez sentenciaba con esta frase: ”A la derecha y la ultraderecha no les duele España, les duele no gobernar España”.

“Divide, paraliza y enfrenta el conflicto con Cataluña”, declaraba Adriana Lastra, mientras sonrojaba con su reconocimiento a Gabriel Rufián que la escuchaba desde su tribuna.

Hoy nos choca ver cómo se aplauden, apoyan y abrazan Pedro Sánchez y Pablo iglesias. Pero llega el momento de la unión de la izquierda. Que así sea. Si defraudan, no tendrán otra oportunidad en décadas. Es el punto de inflexión por la Libertad con mayúscula. Que nadie lo olvide, porque el votante de izquierdas es crítico y se revolverá si le defraudan. Ahí está el reto.

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