Estoy desde hace unos días muy apenada, me da la sensación  de que no hemos aprendido nada de esta dura situación. ¿Dónde quedaron los aplausos, la solidaridad entre vecinos, saludarnos y preguntarnos por la salud?

Cuando pensábamos que esta situación iba a servir para salir mejores y más reforzados como seres humanos, sólo ha hecho falta que los más radicales con intereses torticeros, enarbolaran nuevamente las banderas de España, tomándolas como propias para envolverse en ellas y usarlas a modo de bofetada para hostigar a los que no piensan como ellos. Buscando que vuelva el enfrentamiento entre españoles, lo peor de esta vieja España, de las dos Españas enfrentadas y se vuelvan a abrir viejas heridas.

También es mi país y mi bandera, y demuestro todos los días mi patriotismo cumpliendo con mis obligaciones con Hacienda, trabajando, y mi dinero en España, y no en paraísos fiscales como hacen todos estos patrioteros, que creen que con envolverse en la bandera, engañan a la ciudadanía.

 Estoy muy cabreada, dolida, triste, muy triste por ver lo fácil que es manipular a los que lo están pasando mal, cuanto sacan a relucir la patria y la bandera. Esto no va de que el Gobierno lo esté haciendo bien o mal, ni siquiera de los miles de muertos que tenemos presentes, ni tampoco de amor a España. Eso lo demostramos los trabajadores y los pequeños autónomos de este país todos los días con nuestro trabajo y nuestro sacrificio. Va de la avariciade la gente que más tiene y quiere tener mucho más. Ellos son maestros en manipular a las personas que están más enojadas, porque sin duda tienen motivo para estar enojados, lo están pasando mal por esta situación (como casi todos los españoles), se están quedando sin trabajo (esperemos sean una minoría) no les llegan las ayudas.

En este caldo de cultivo, la extrema derecha española se mueve como pez en el agua, son populistas y siempre cuentan lo que quieres escuchar, para rascar votos en las próximas elecciones, pero sobre todo para hacer tambalear las instituciones democráticas, para en definitiva salirse con la suya y poder seguir pisando, atropellando los derechos de todos los españoles que tanto nos costó conseguir.  Los españoles que para ellos son meros mosquitos a los que aplastar si molestan, porque ni pertenecen a su clase social, ni al círculo de sus amistades, ni forman parte de sus “nobles familias”, porque somos meros números para ellos, útiles en cuanto pueden utilizarnos para hacer el trabajo sucio, para que ellos sigan siendo cada vez más ricos y poderosos.

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