Estatua del escritor irlandés James Joyce en Trieste.

La literatura de viajes tiene en Javier Reverte el gran referente español de un género que siempre ofrece mucho más que lo que su propio nombre indica, sobre todo si quien lo cultiva aúna experiencia, buen hacer literario y sobre todo sensibilidad y gusto por lo que narra. El escritor madrileño ha hecho la maleta ahora para visitar algunos lugares de Italia que cuatro grandes literatos ya pisaron el pasado siglo veinte: Joyce, Thomas Mann, Rilke y Lampedusa.

Suite Italiana (Plaza Janés) comienza el periplo en Bolonia y lo continúa en Venecia y Trieste, para después emprender una ruta por la isla de Sicilia. Historia y literatura, presente y pasado de un país que tiene en estos enclaves sus puntos clave para entender muchas de las circunstancias que su historia reciente han obrado para desembocar en lo que hoy por hoy es Italia en su conjunto. La muerte en Venecia, Las elegías del Duino de Rilke, El Gatopardo y el mítico Ulises de Joyce vertebran en sus páginas muchos elementos comunes que sus autores aprehendieron en estas ciudades míticas.

Como es habitual en la literatura de viajes de Reverte, esta Suite Italiana se constituye como un artefacto perfecto para disfrutar al unísono de la crónica de viajes pura y dura y el ensayo literario, un modo de disfrutar al unísono de dos placeres que el escritor madrileño sabe ensamblar a la perfección, haciendo de la lectura de sus libros un devenir agradable que hace del viaje literario un doble placer.

Reverte, en el prólogo del libro, escribe que los poetas y novelistas “intentaron salvar el anhelo de belleza mientras la historia se mecía en brazos de la muerte y anegaba de sangre las trincheras de Europa”. Habla de unos tiempos “luminosos”, ahora hace de todo ello un siglo, en los que los escritores pugnaban por pergeñar ambiciosos trabajos que se esforzaran por despejar las brumas de la existencia y dieran sentido a la propia”. Tiempos en suma que aunaban el trabajo de unos pocos artistas que “concebían su trabajo como una forma de comprender la vida”.

Reverte sabe documentar de manera exquisita sus relatos, y va desgranando con maestría detalles sociales e históricos que complementan a la perfección su narración. En definitiva, un viaje placentero en suma, en lo literario y lo viajero, valga la redundancia.

 

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