viernes, 17septiembre, 2021
23.7 C
Seville

De la democracia sólo nos queda el nombre

Francisco Tomás González Cabañas
Licenciatura en Filosofía (USAL) (1998-2001). Licenciatura en Psicología (UP) (1998-1999)- Licenciatura en Ciencias Política (UCA)(1999-2000) y Licenciatura en Comunicación (UCES) (2000-2001) Desistió de culminar los mismos y continúo formación autodidacta. Publicó su primera Novela “El Macabro Fundamento” en el año 1999. Editorial Dunken. Publica su segundo libro “El hijo del Pecado” Editorial Moglia. Octubre de 2013. Publica su tercer libro, primero de filosofía política, “El voto Compensatorio”, Editorial Ediciones Académicas Españolas, Alemania. Abril de 2015. Publica su cuarto libro, segundo de filosofía política, “La Democracia Incierta”, Editorial SB. Junio de 2015.
- Publicidad -

análisis

‘Sin Andrés’ o el difícil arte de hacer la compra sin enriquecer al primer ministro checo

Desarrolladores informáticos de la República Checa están tomando, al hilo de las circunstancias políticas y económicas, un camino inexplorado. Y es que muchos ciudadanos...

Casado queda como un homófobo ante toda Europa

A Pablo Casado ya lo ven como un tipo raro en Europa. ¿Cómo puede ser que el jefe de la oposición española, o sea...

El nivel del mar habrá subido un metro en el año 2100 sin que podamos hacer nada por evitarlo

La pandemia del covid no ha retrasado el agravamiento de la crisis climática. A diferencia de lo que se podía pensar tras los primeros...

El Repaso del 16 de septiembre: la jugada de ERC y del PSOE en la mesa de diálogo, la guerra a las eléctricas, los...

Como cada día analizamos las principales noticias de actualidad en El Repaso. Puedes ver nuestro Repaso de hoy en el siguiente video. Hablamos de...
- Publicidad-

“Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”. Con tal frase en latín concluye la novela de U. Eco, “En el nombre de la rosa”. La traducción se correspondería con; de la rosa sólo nos queda el nombre. Bien podría maridarse la definición con el primer párrafo del poema de Borges “El golem”: si (como afirma el griego en el Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo. La tercera en discordia la debemos a Alejandra Pizarnik: “la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”. La rosa como símbolo de lo que somos, es la muestra palpable de nuestra condición efímera, del imposible de modificar su condición de tal, y de la obstinación de seguir intentándolo. En nuestra razón gregaria, pretensión colectiva de escapar de nuestra temeridad individual y ambición de anular al otro para destacar, nos guarecemos en el sistema social y político, del que nos organizamos, para finalmente solo detentarlo en su nombre, fantasmagórico y sintomático. De la democracia sólo nos queda el nombre, dado que estamos prescindiendo incluso de su condición necesaria y suficiente, que estampa la seguridad legal y legítima de lo electoral.

Si bien nunca nos propusieron que elijamos, sino que simplemente optemos, lo cierto es que cada vez es más palmaria y asequible la sensación de que el montaje escénico de la instancia en los tiempos de elecciones, son edificaciones, que se construyen cada vez con menor voluntad e intención de que nos creamos tal ilusión. El famoso contrato, anterior al social, lo hacemos individualmente desde hace tiempo, para creer por ejemplo en el teatro o en las representaciones. Condición sine qua non, además de la voluntad propia para creer, es por parte de los otros que montan la representación de que sean creíbles, de que en el escenario pongan lo mejor de sí para hacernos creíble la historia que están representando. Ayudará para ello los elementos que utilicen, desde la ambientación hasta las vestimentas, un conjunto armónico para que el contrato celebrado se cumpla de plena conformidad para todas las partes.

Tal como las uvas de Caravaggio, la rosa inmortalizada en un tapiz, en una foto, institucionalizada como símbolo en una bandera, no puede tener en el mismo momento, el mismo y único aroma como textura, para todos y cada uno de los que deseemos tomar contacto con ella y experimentarla. Hagamos lo que hagamos con nuestros sentidos, la rosa seguirá allí, por más que reventemos, entendiendo esta actitud como la más desafiante y disruptiva, por ende más humana y menos autómata, tal como nos señalara la poeta inmortalizada en su condición.

Toda la democracia se reúne en su simple declamación, el acto mismo en el que certificamos la vinculación del nombre con la cosa es la instancia electoral. Debemos por tanto, ser celosos custodios de la misma, no como resultante, sino en el proceso o procedimiento completo. No debemos cejar en que lo electoral sea solamente el triunfo de unos sobre otros y el conteo aritmético de números, inexpresivos y fríos, en relación a otros. En el nombre de la democracia debemos entender que es mucho más que el fenómeno efímero de la elección, cuando el soberano mandado es, singular y supuestamente, mandante, lo múltiple en uno, que armónicamente unge a sus gobernantes y representantes, cada tanto.

Comprender que sólo nos queda el nombre de lo democrático, no puede ser óbice para que estas palabras sean caracterizadas bajo la emotividad que transmiten algo negativo o un pliegue pesimista, o que exigen concentración o atención hasta el hartazgo.

Haber discernido que lo basal, esencial y subyacente de la democracia es el nombre, la palabra o el concepto, dado que es el último como el primer lazo que nos une y vincula, en el tejido social de los representantes y representados, gobernantes y gobernados, debe darnos el ánimo para que la acción, el hecho y lo dinámico, nos lleve lo menos posible a hacer de estos lo prioritario.

No habrá ningún resultado válido, sino se contraponen, antes,  ideas, proyectos y propuestas que se traduzcan luego en esos números y resultantes, que serán necesariamente la representación del sujeto hablante, su traducibilidad en el número concreto y sonante.

La rosa percibida, palpada, escrutada en su aroma y textura, en el momento dado, para que una vez transcurrida, pueda ser recordada, imaginada y simbolizada y con ello el circuito de nuestra experiencia de lo humano en nuestro contexto encontrado o elaborado.

Sin las espinas, la flor más simbolizada no sería tal, tampoco en su real. Imaginemos una democracia sin palabras, como su acabose y final.
Cuidemos y fomentemos su uso, su circulación, su fomento y tensión, de la democracia sólo nos queda el nombre, y no es poco, ni casi nada, al contrario, si comprendemos y ponemos en valor, tenemos frente nuestro lo más específico y sustancial, contamos con la palabra y el concepto, no lo dejemos de lado, ni creamos en su efecto secundario, en el resultante de un número de una determinada elección, la democracia es poder pensar y exclamar que aún hay mucho más por decir, hablar y consensuar, los números apenas un sucedáneo.

- Publicidad -

Relacionadas

- Advertisement -
- Publicidad -

2 Comentarios

  1. Es lo que pasa por haber pasado de una DEMOCRACIA ORGÁNICA y de un REINO sin Rey. Sin haber depurado los que mandaban con el franquismo así estamos. Ahora tenemos una DEMOCRACIA de pandereta y un REINO con el rey emérito exiliado

  2. El reino boubónico de España es a una democracia, lo que un talibán a un libertario. Si un sistema no garantiza la sobrevivencia de sus ciudadanos no se puede considerar democracia. En este reino boubónico hay millones de ellos que viven en la indigencia, que su única alternativa es el suicidio lento (alcohol y otras substancias) y el ejecutivo (arrojarse al vacío, ahorcarse, etc…) Ya lo decía Maquiavelo, al pueblo se somete por hierro (franquismo) o por hambre (actual Régimen), todo lo demás es bla, bla, bla… para necios.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

últimos artículos

Por qué apostar por la traducción jurídica

Si has oído hablar de las traducciones jurídicas pero no sabes bien en qué consisten y en qué aspectos radica su importancia te acercamos...

‘Sin Andrés’ o el difícil arte de hacer la compra sin enriquecer al primer ministro checo

Desarrolladores informáticos de la República Checa están tomando, al hilo de las circunstancias políticas y económicas, un camino inexplorado. Y es que muchos ciudadanos...

Sinfonía de la palabra

Lo extraordinario y lo posible, la realidad y la ficción, lo mítico y lo humano, el cine y la vida, la autobiografía y el...
- Publicidad -
- Publicidad -

lo + leído

Por qué apostar por la traducción jurídica

Si has oído hablar de las traducciones jurídicas pero no sabes bien en qué consisten y en qué aspectos radica su importancia te acercamos...

‘Sin Andrés’ o el difícil arte de hacer la compra sin enriquecer al primer ministro checo

Desarrolladores informáticos de la República Checa están tomando, al hilo de las circunstancias políticas y económicas, un camino inexplorado. Y es que muchos ciudadanos...

Sinfonía de la palabra

Lo extraordinario y lo posible, la realidad y la ficción, lo mítico y lo humano, el cine y la vida, la autobiografía y el...