Money money money…

Valemos lo que pagan por nosotros… es mentira, por supuesto. Lo muy importante está más allá del precio. Y hay cosas gratuitas geniales, como simplemente salir a la calle, que nadie valora justo por eso, por ser algo gratuito.

Pero un piloto de F1…, un piloto de F1 tiene un precio. Y según ese precio: Daniel Ricciardo sigue valiendo más que Max Verstappen, a pesar de que esta temporada vaya a cabalgar una bestia con menos posibilidades teóricas de colocarse en la cima, que el Toro Con Ruedas de RedBull.

Euros. Hablemos de euros.

Pues tampoo es que sea barato Mad Max el Rey de los Servicios Sociales y tan experto como Seb Vet en Idas de Pinza. En la temporada 2019 y si hemos de creer a las “fuentes bien informadas”, el chaval holandés se va a meter en la taleguera, o bolsillo, once kilos y medio de euros. Once milloncitos y medio, no está mal.

Pero tiene que fastidiarle, o joderle, que el tipo ese que se ha ido de su escudería para dejarlo a él convertido en Rey del Mambo Único, se vaya a embolsar casi quince kilos, 15.000.000 de euros.

Son sólo tres y medio de diferencia, pero entiendo que casi cualquiera que esté leyendo esto fliparía hasta ser capaz de bailar en la punta antena del Empire State un día de tormenta si alguien le diese por su trabajo tan sólo la cantidad citada como diferencia, los 3.500.000.

Es un jueguecito de números, lo sabemos, y por lo tanto es un poco anecdótico. Pero también sirve para saber cómo valoran a nuestros héroes los dueños del circo, esos mismos que les obligan a asistir a las ruedas de prensa o les quitan el lugar conseguido en la parrilla de salida por que el constructor no ha sido suficientemente eficaz y tiene que cambiar el motor o la caja de cambios del robot-caballo.

Desde aquí, desde LAS ALMAS Y LA F1, aunque nos encanta Verstappen, es divertidísimo y siempre da espectáculo, pensamos que Ricciardo sí vale más que Max también en NO dinero, opinamos que el alma de Daniel vale más que la de Verstappen.

Y hasta nos atrevemos a apostar que Ricciardo será campeón del mundo antes que Verstappen, porque somos optimistas, provocadores y creemos en el color amarillo, que es el de los locos y los dioses, y también creemos en el nombre de Renault, que con Alonso, con Fernando Alonso, ya consiguió lo imposible, no una vez sino dos; y tampoco hace tantísimo tiempo.

Forza Ricciardo.

 

Tigre tigre.

Carlos Sainz vale quince veces más que Lando Norris

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