El año 2020 ha sido un año de cambios, muchos de los cuáles perdurarán en los próximos años. Uno de estos cambios ha sido en la manera en la que cuidamos y atendemos de nuestros seres queridos mayores.

Debido a la pandemia no solamente muchas personas han tenido que encerrarse en sus casas, sino que también muchos ancianos han vuelto a ellas para su mayor seguridad.

Esto se ha notado no solamente en un incremento notable de las solicitudes de servicios de cuidado a domicilio, sino también en un aumento de la demanda de cuidadoras internas, que residen en el hogar y pueden dar una atención más completa. “Actualmente en torno al 70% de las peticiones de cuidadoras que recibimos son de internas” comenta David González, Director General de Depencare, una empresa especializada en el cuidado de personas mayores a domicilio.

En Depencare se encargan de ayudar a las familias en la contratación de una cuidadora interna. Realizan la labor de selección y se encargan de toda la gestión administrativa, además de hacer un seguimiento continuo del servicio y ofrecer una garantía ilimitada de sustituciones de cuidadoras. “La tarea de cuidar de nuestros seres queridos mayores es muy delicada y las familias quieren tener la tranquilidad de que están bien atendidos, y de que si surge cualquier problema pueden contar con alguien que les ayude. Ese es nuestro objetivo en Depencare, que los mayores estén felices y las familias tranquilas.

Un cambio en el imaginario colectivo

Las personas mayores desean envejecer en su propio hogar según una encuesta realizada por el IMSERSO. En concreto un 87% lo prefiere frente a otras alternativas.

A esta preferencia actual habrá que sumar en un futuro aún más personas en cuyas mentes ha calado ese mensaje de “quédate en casa” para estar seguros frente a cualquier enfermedad de rápida viralización, como lo ha sido el coronavirus, de hecho según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología solo el 4% de las personas que están actualmente en una residencia desean continuar allí.

Envejecer en el propio hogar tiene muchas ventajas, ya que no solo es más barato que la institucionalización en un centro residencial de mayores, sino que también le permite permanecer en un entorno familiar y conocido, lo que elimina posibles fuentes de miedo y estrés que pueden provocar un deterioro cognitivo adicional a esas edades.

El apoyo de las familias

Por si esto fuera poco, debemos tener en cuenta también los cambios que ha sufrido la sociedad en los últimos años. Un gran apoyo para el cuidado de las personas mayores actualmente es su familia, fundamentalmente los hijos, que muchas veces se encargan del cuidado de sus seres queridos mayores, al menos a tiempo parcial

En el futuro, teniendo en cuenta los cambios de la sociedad, que cada vez se crean menos familias, que las parejas no tienen tantos hijos como antaño y que muchas familias ya no viven en la misma ciudad, no es raro pensar que la necesidad de cuidadoras será aún mayor , no solamente para ayudar en el día a día de las personas, sino también para paliar el mal endémico de la soledad que, si ahora es un problema para los mayores, en el futuro puede serlo aún más.

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