Las facilidades de transporte y la aparición de las low cost han permitido que viajar esté al alcance de casi todos. Quien más quien menos ha podido permitirse alguna escapada a un destino más o menos exótico y muchas veces con un presupuesto que no llega a las 3 cifras. Pero a la hora de gastar el límite puede elevarse hacia extremos insospechados que nos costaría, literalmente, hipotecar nuestra casa. Ahorrar durante el año y planear un presupuesto son la clave para poder reservar las vacaciones de verano que queremos evitando sobreendeudarnos, según nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com.

12 años de tu sueldo íntegro para pagar las vacaciones más exclusivas

Desde alquilar una isla para su uso privado por 130.000 euros la noche, hasta una vuelta al mundo en 58 días personalizada por 30.000 euros por persona. Las opciones de viajes de grandes presupuestos son de lo más variadas. Sin embargo, el más caro de los viajes roza el cuarto de millón, 240.000 euros, y consiste en un viaje al espacio que todavía no ha comenzado a comercializarse, pero que ya ha vendido algunos tiquetes por adelantado.

Este viaje fuera del mundo costaría al español medio el sueldo íntegro de 12 años, según nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com, suponiendo que el sueldo medio en España es de 1.636 euros mensuales, tal y como aclara Adecco. Una cifra que equivaldría a la compra de una casa y que financiar sería una locura impensable.

¿Es buena idea pedir un préstamo para un viaje?

Aunque la mayoría preferimos (o no tenemos más remedio que) quedarnos dentro de los límites de la estratosfera, las vacaciones de verano son para muchas familias la ocasión para realizar viajes de gran envergadura aprovechando el buen tiempo y la disponibilidad de días de descanso. Si bien lo mejor es ir ahorrando una parte de los ingresos durante el año para evitar pedir financiación, en ocasiones utilizar préstamos para viajar o una tarjeta de crédito puede ser una buena alternativa para repartir gastos, nos explica HelpMyCash.com.

Debemos tener en cuenta, si estamos planeando financiar las vacaciones de verano, que no debemos pagar a plazos todos los costes, sino elegir cuáles podremos pagar en el momento, cuáles más adelante y cuáles durante el propio viaje. De esta manera, debemos dividir los gastos en tres categorías para diferenciar cuáles de todos son susceptibles de aplazar y, según la cantidad que se trate, acudir a una tarjeta o a un préstamo.

Así, si decidimos reservar ahora, cuando todavía quedan dos meses para las vacaciones de verano, los vuelos y hoteles, podemos pagar una de las dos partidas con nuestros ahorros y dividir la otra en cuotas mensuales. Igualmente, es importante dividirlo de tal manera que ya esté completamente reembolsado para el mes en el que realicemos el viaje. Así podemos asegurarnos de que no estaremos pagando deudas durante o después de las vacaciones, para evitar meses de mayor gasto que podrían desequilibrar nuestra economía o que nos obligarán a seguir pagando a plazos los costes de las propias vacaciones y de la temida cuesta de septiembre.

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