Sin la razón, todo gira en torno a alguna sinrazón; y ya todos viven de aprovechados en torno a ella, pero con un uso inevitable ya de una deshumanizante antiética.

En el contexto humano, en cualquier momento de la historia, todo gira en torno a un dominante (propuesto e impuesto por la clase-estética dominante) interés creado, siempre irracional. Sí, en la época feudal, todo era feudal; en una época esclavista, todo era esclavista irrebatiblemente: los que hacían leyes eran esclavistas y los científicos eran esclavistas. Por eso, la razón es una cosa totalmente diferente a lo que piensan (por condescendencias a una época) muchos que van de racionales cuando, en realidad, ellos son netamente casi los máximos obstáculos para la razón (incluidos los científicos vanigloriosos de ahora, que actúan únicamente como programas automáticos de un motor y de un molde de sinrazón).

En efecto, en prioridad, lo único que se puede hacer POR LA RAZÓN (o lo que es la única aportación válida que se hace por la razón) es desenmascarar a lo que ha estado en la sociedad durante siglos instalado como razón y ponerlo, ya al fin, en evidencia de sinrazón. Claro, en honor a la verdad, sin cortapisas de ningún modo, eso yo ya lo he demostrado de verdad miles de veces (con sus dignas-limpias demostraciones);  !ah!, por el contrario, ya algo que causa vergüenza ajena y demasiada indignidad (por afrontar rigurosamente una ética), es que los intelectuales españoles (incluyendo pillocientíficos) no lo han demostrado ¡ni siquiera una vez!  ¡Las cosas claras y el chocolate espeso!  Y, después, pillejamente señalan que el mal está en otro sitio, a vil y perversa truculencia o por un despistar a la misma inteligencia.

Pero el esfuerzo por la injusticia jamás es esfuerzo por la justicia, ¡exacto!, ¡aquí ya no me van a tomar el pelo!

El esfuerzo por la sinrazón (o seguir en un esfuerzo CON SU PESAR DE sinrazón o con su seguimiento terco de no contraponerse a una sinrazón) jamás es esfuerzo (por el bien o por la razón), llámase otra cosa, pero objetivamente al respecto no han tenido esfuerzos como los millones y millones que sí realmente yo he afrontado (¡las cosas como son a plena objetividad!).

Bien, si tú valoras lo necio y lo corrupto o lo cómplice, eso significa que cuando llegue la hora de valorar lo sensato, lo decente o lo justo o ése infinito esfuerzo del que sí demuestra a solo razón (sin más añadiduras), pues  jamás lo habrás preparado en valoración, quiero decir, atendido por igual y ya no lo sabrás valorar y lo humillarás-”fusilarás” (en desprotección). Porque en verdad, sí, si atiendes a la realidad, sabrás de realidad; y también si atiendes a su instrumentación por conocerse (la razón), la sabrás, sabrás de razón.
¡Claro!, valorar es como subir o bajar una escalera, en donde subir solo tiene efectos de subir y bajar solo tiene efectos de bajar; así es, solo tú sabes valorar si ayudas al que da esencialidad o razón, sí, solo tú sabes valorar si solo construyes o subes porque ya atiendes o te diriges solo a la razón-ética.

No obstante, al que le favorece la mierda (ése que ya tiene poder e imposición por tal favoretismo o ayudas de muchos corruptos-indecentes intelectuales) va a hacer todo lo posible para que la mierda siga ahí, a todo pesar, a contrarremordimiento, a contraética y a contrarrazón (y además con motivación interior: él se cree un gran buenismo que se inventa a su medida). Y fortalecen como si nada unas valoraciones premiadoras o unos mecanismos mafiosos para que todo eso siga adelante.

Por ejemplo, ¿durante cuánto tiempo la televisión valenciana estuvo sirviendo a lo no ético, alimentando tanta cultura y tanta información desvirtuada de lo que debía ser? Pues montajes literarios también se han hecho con lo mismo, aprovechándose al máximo (con graves consecuencias) de lo que no es cultura. Pero como si nada ejecutan una crueldad conveniente (para ellos). ¡Asco!, si la mierda cuenta con poder, te la imponen, siempre por seguro la imponen.

Otro fondo de gravedad es que, para evitar la razón, y así no demostrarla por salvaguardar una conveniencia del ego de cada cual en dirección hacia una mentira, siempre está el «creer» y el «creerse» como… norma o hábito; sí, demasiados españoles se creen napoleones de la sabiduría porque muchos tienen más lengua que rigor y más cara que vergüenza, y ya no necesitan demostrar ni aclarar ni desmontar sinrazones ni defender el fondo racional siquiera porque, ellos, ya se lo creen, sí, se lo creen con todo recurso público y juego sucio e impuesto poder. Y a lo impuesto van adaptando su valorar en rentabilidades miserables, aplastando totalmente lo que demuestra razón y ética. Y eso van sembrando y eso imponen: las sinrazones (para que otro luche contra ellas, pero al que destruyen también). ¡Claro!, van a plena boca y calle y cara imponiendo su charlatanería y, a lo que es razón, lo fusilan desalmadamente. ¡Nada permiten de otra cosa! (algo que es terrorismo de fondo y a largo plazo).

Bueno, diré algo demasiado importante: En la sociedad, si la verdad no se dice (por quienes tienen la demostración o la capacidad para decirla), ¡pues ya se queda obviamente sin decir!  En el fondo, ¿qué significa eso? Pues solo que la verdad queda ausente o sin activarse en la sociedad, sí, sin actuar u objetivamente actuando solo con detestables mentiras, produciendo errores y maldades a porrillo. Pero con reflexión ¿qué es una sociedad sin bien o sin verdad? ¡Pues solo y solo mierda! (con todas sus sílabas), obvio, ¡un sin sentido o mierda!

Aunque al bien (por ser lógicamente contestatario a lo establecido) jamás se le reconoció-ayudó ni se le ayudará; a Galileo se tardó, y solo se le ayudó por servir ya de negocio a todos, y a los poderes, no por él. La sociedad también (sin miramientos equilibrados) tiende a proteger sus engaños (entramado de intereses con sus beneficios que únicamente son posibles por intelectuales-lobos que amparan eso sin alma alguna, sí, pero con el suficiente poder para buenizarlo, por criminalidad efectiva en buenización). Y tras eso, la ignorancia está en todas la sopas que se comen “santicamente”.

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