El escritor en brazos de su madre cuando aún no había cumplido el año de edad. Esta foto encabeza el libro editado por Galaxia Gutenberg.

Sólo alguien que ha experimentado muy adentro el desgarro del exilio, el ansia constante por el arraigo, el valor de la maternidad, el papel de los hijos en la vida familiar desde la distancia y la ausencia omnipresente del padre como figura central, puede componer un libro tan bello y sensible como es Madres e hijos, editado por Galaxia Gutenberg. El escritor griego Theodor Kallifatides, que goza de una reputada y premiada trayectoria literaria en Suecia, donde reside desde hace más de cuatro décadas, ha vuelto a escribir en su griego natal, como ya hiciera con el aclamado y premiado Otra vida por vivir.

En esta ocasión, Madres e hijos es un libro producto de un viaje realizado a su país de origen cuando tenía 68 años para visitar a su madre de 92. En la intensa semana que pasaron juntos, Kallifatides se sumerge en el poder evocador de un pasado repleto de infortunios por las crueldades intrínsecas de un siglo violento y plagado de necesidades, pero también lo aborda en un intento por recuperar en cierto sentido todos esos años, décadas más bien, en que la distancia física impidió la cercanía con su familia más directa: padre, madre y hermanos.

Desde muy pronto, Kallifatides, que emigró a Suecia en 1964 siendo apenas un joven de veintipocos años, supo que el sentido de la patria debía buscarlo en algo mucho más profundo que el papel del Estado y los derechos y obligaciones que se adquieren con la nacionalidad de los ciudadanos. El escritor de origen griego va más allá y concluye que la patria de cualquier persona que siente el desgarro del exilio se halla sin duda en todo lo que representa la figura de la madre como eje del que parten todos los sentimientos en torno a la patria.

El escritor de origen griego, en una foto actual con una novela suya traducida al kurdo.

El sexto sentido de una madre

Mi madre es mi patria. Siempre dije que cuando la perdiera, perdería mi patria”. Así de concluyente, Kallifatides encuentra toda explicación posible a las dudas que el dilema de exilio le pueda acarrear en esos emotivos días pasados junto a su madre nonagenaria, siendo él ya un reconocido escritor rayano en lo septuagenario. La patria se halla en ese preciso momento en que no hace falta decir nada para que tu madre sepa qué estás pensando y conozca al dedillo qué necesitas en ese instante.

En Madres e hijos, traducido del griego moderno de forma admirable por Selma Ancira, Kallifatides desvela los orígenes de su familia y a su vez los avatares de un cruento siglo repleto de sinsabores y barbarie. Y lo hace en parte a través del texto escrito por su padre cuando tenía 82 años dirigido a su hijo para ser leído en la intimidad. Precisamente cuando espera el vuelo que lo ha de llevar de su residencia habitual en Suecia hasta su Grecia natal para ver a su madre, Kallifatides lee con detenimiento las memorias de su padre, un profesor obligado a sufrir los horrores de dos guerras mundiales y varios exilios sucesivos mientras sacaba adelante a una familia en la que nació el autor de este bello libro.

Al tiempo que madre e hijo pasan una intensa semana vivida en la cotidianidad de los silencios cómplices y las reminiscencias de tiempos lejanos compartidos, el escritor afincado en Suecia reflexiona, entre otros asuntos, sobre todo tipo de exilios, la barbarie de la guerra y la dictadura griega, además de la ausencia obligada del seno familiar. Pero por encima de todo ello sobresale el profundo amor y respeto que mantiene a la figura de su madre, más que nunca ahora que uno y otra se encuentran ya en esa edad en la que los silencios a veces dicen mucho más que las confesiones a destiempo.

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