En 1952 llegaba a los cines una película considerada hoy un clásico de Hollywood y del western, Solo ante el peligro, protagonizada por Gary Cooper y Grace Kelly. Sin embargo, en su momento, no fue bien recibida por ciertos sectores de la sociedad estadounidense. De hecho, a la gran leyenda del western John Wayne le sentó tan mal que, como respuesta, se alió con el cineasta Howard Hawks para lanzar una replica que, por otro lado, resultó una obra maestra: Río Bravo.

Aunque a parte del público no terminaba de gustarle la idea de un sheriff timorato que anda pidiendo ayuda, sin éxito, a sus ciudadanos para detener a los villanos, la mayoría, en realidad, pasaba por alto el mensaje procomunista y supuestamente antiamericano que el guionista Carl Foreman había escondido hábilmente en el guión como una bomba de relojería.

De este modo, Solo ante el peligro habría de quedar para la historia como una de las películas emblemáticas que se atrevieron a reflejar el clima de miedo y perversión moral que se vivió durante la caza de brujas del senador McCarthy, una sociedad en la que mujeres y hombres podían perder su empleo y terminar en prisión si no aceptaban delatar a compañeros cuyo único crimen había sido simpatizar en algún momento con el Partido Comunista, incluyendo los días de lucha contra el nazismo.

Aquella dolorosa y vergonzosa etapa tuvo un calado especial en Hollywood, donde McCarthy y los suyos decidieron ensañarse con la familia del cine para dar ejemplo al resto de la población. Y tras la sorpresa inicial, la nación (casi) entera apoyó la purga, convirtiéndose en ese pueblo de la citada película que deja a su suerte al hombre que solo quiere protegerlos.

“Una sociedad en la que mujeres y hombres podían perder su empleo y terminar en prisión si no aceptaban delatar a compañeros cuyo único crimen había sido simpatizar en algún momento con el Partido Comunista”

Es fundamental conocer bien lo que ocurrió en aquellos días y por qué; fundamental para entender la historia de Hollywood y de Estados Unidos y también la peculiar idiosincrasia del ser humano, a veces tan maravillosa, a veces tan abominable. Para ello, llega por fin una edición en castellano de un pormenorizado análisis firmado por el académico Paul Buhle y el periodista y crítico de cine Dave Wagner: La izquierda en Hollywood. La historia no contada de las películas de la época dorada.

Editado por Antonio Machado y con casi 500 páginas, el texto original llegó a las librerías estadounidenses en 2002, y reúne una ingente colección de declaraciones, muchas de ellas inéditas, que pone al servicio de interpretaciones y análisis planteados con la sana y muy necesaria intención de provocar al lector.

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