03 03 2016 / Palma / Baleares / juicio caso noos , declara la infanta Cristina

Los periodistas de guardia en la cárcel de Brieva se quedaron con las ganas el domingo de ver a la hermana del Rey entrar en prisión para ver a su esposo. Y es que pasada su primera semana en la cárcel, Iñaki Urdangarín tenía derecho a iniciar el régimen de visitas. Y Elena de Borbón, que nunca le ha fallado, estuvo allí.

El ex duque de Palma ingresó en prisión para cumplir una condena de cinco años y diez meses por prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude y dos delitos fiscales. Pasada una semana, el condenado tenía derecho a disfrutar de una primera visita de 40 minutos y fue su esposa quien acudió al encuentro. Es de momento la única que ha recibido, según informan fuentes penitenciarias.

La Infanta cumplió con todos los requisitos que impone Instituciones Penitenciarias para tener acceso a un preso, pero para no alterar el normal funcionamiento del centro, que los domingos abre su puertas a los familiares, se estableció un horario diferente para el encuentro, algo que desde Institucionales Penitenciarias, dicen, se hace con otros presos cuando se considera oportuno. Por eso la visita de la hermana del Rey ha pasado inadvertida como la pareja quería.

Cristina de Borbón hizo todo lo posible por despistar a la prensa. Horas antes se había dejado ver por las calles de Ginebra con sus hijos, con Claire Liebaert, madre de Urdangarin, con la infanta Elena y con otros familiares. Fue un festejo planeado hace tiempo por Urdangarin y la Infanta, y que ambos decidieron mantener pese a la entrada en prisión del cuñado de Felipe VI.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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