La economía empresarial española se sostiene gracias a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos. Que nadie piense que en este país quienes generan riqueza son los gigantes empresariales. La crisis del coronavirus está dejando al descubierto las prioridades de la vicepresidenta 4ª del actual Gobierno: primero dejar hacer a los grandes y, después, que los pequeños recojan las migajas…, si es que quedan.

Los inversores del IBEX35 han perdido en pocos días más de un 40%. Por otro lado, Economía continúa con los complayer sin liberar las cuentas de las empresas, algo que ya está afectando directamente a muchas compañías.

Importantes empresarios de este país ya están calificando esta situación como un verdadero «desastre de administración económica». Después de las pérdidas, se ha sacado de cotización a 69 empresas, incluso cuando los especuladores habían comenzado a recoger la cosecha y el mercado estaba repuntando. Son muchos los analistas que ya se están poniendo nerviosos, hasta tal punto que afirman a Diario16 que «la ministra Calviño debería rodearse de gente que reconozca que están haciendo el ridículo».

Seguidora de las políticas de Luis de Guindos, amiga de Ana Patricia Botín y del BCE, no está «bien rodeada y no sabe lo que está ocurriendo realmente en la economía por el coronavirus».

El rey emérito, junto con la presidenta del Santander, igual podrían ser unos magníficos asesores de la vicepresidenta económica, además de los grandes inversores y de los verdaderos propietarios del IBEX. Estos grandes especuladores ya se han llevado por delante a un 65% de los inversores minoristas con la misma estrategia que utilizaron con el Popular. Sin embargo, la CNMV prohibió las operaciones a corto al día siguiente de que los bajistas atacaron al Santander. A los ejecutivos y propietarios del IBEX siempre les quedará un banco que comprar por un euro o un AVE o un Metro que construir en algún país que se lo sepa pagar bien. O, al menos, tienen el ejemplo de cómo mover ingentes cantidades de dinero como hicieron en su momento los corruptos de PDVSA que viven como millonarios en Madrid.

A estos grandes especuladores, a los bancos custodios, a los intermediarios y a las empresas de capital riesgo, con asesores como el «trilero con corbata» llamado León (junto a sus socios) se les está permitiendo que se dé lugar a los bajistas para que preparen sus carteras, arrendando títulos como si no hubiera un mañana, para venderlos y que todo se vaya hacia la desaparición para, posteriormente, comprar a mitad de precio y cobrar comisiones usureras para devolver el arrendamiento a los inversores ya arruinados. Esto es de libro.

Esta situación, además, está descubriendo la miseria de las redes desinformadas y demagógicas. En más de una ocasión he afirmado, y ahora lo confirmo, que las redes sociales, informando en casos políticos y sociales, son pura demagogia y en la mayoría de los casos son la antesala de las  cloacas de la sociedad , de la política y, peor aún, de la moral de la humanidad.

Lo que ha ocurrido esta semana en la bolsa es la muestra de cómo las noticias alarmantes, gracias a los especuladores de las posiciones cortas, pueden echar abajo a empresas solventes por las caídas del valor de la acción que generan aún más pánico en los clientes de esas compañías que, finalmente, finalizan en graves crisis de liquidez. Si esto lo pudieron hacer con un banco, nada les impide hacerlo con un país. ¿Nadie va a imponerles un castigo ejemplar en vez de encubrirlos? Para eso están el poder Ejecutivo y, por supuesto, el Judicial.

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