sábado, 31julio, 2021
23.8 C
Seville

Covid-19 y masacre de clases

Luis Carlos Nogués
Fundador y secretario general de SOMOS España.
- Publicidad -

análisis

Homenaje a Antoni Benaiges, asesinado en 1936 por llevar a Burgos el modelo francés de “escuela avanzada”

Antoni Benaiges fue un maestro inquieto, comprometido y valiente, que llevó a un pueblecito de Burgos, Bañuelos de Bureba, las más avanzadas técnicas de...

Buen viaje Deliveroo, y que ustedes lo estafen bien

Deliveroo, la plataforma de reparto de comida a domicilio, planea irse de España. Pues que cierren la puerta al salir y buen viaje, como...

El Repaso del 30 de julio: información importante sobre contagios en personas vacunadas, vacunación a embarazadas y protección

Como cada día en El Repaso ponemos el foco en aquella información que consideramos ha de ser explicada y desarrollada. Hoy, especialmente ponemos el...

El caso Kitchen airea las vergüenzas de la Justicia española

El juez García Castellón ha dejado el caso Kitchen en nada. Es cierto que prosigue la investigación contra el ex ministro de Interior Jorge...
- Publicidad-

Los que ya peinan alguna cana que otra –o los que ya no nos peinamos- recordamos el alarmismo que generaron los mass media cuando lo de las vacas locas, la gripe aviar o lo del ébola (sí, cuando media España salió a la calle pidiendo la dimisión del ejecutivo de Rajoy por haber sacrificado a la perrita Excalibur). Por eso, cuando empezamos a oír noticias de la COVID19, no fuimos pocos los que mostramos escepticismo y descreimiento en un principio.

Y es que, a lo tonto, ya somos perros viejos, como la pobre Excalibur. Tanto que, cuando en febrero/marzo de 2020 la cosa se empezó a ir de madre y se hablaba de confinamientos y estados de alarma, también comprendimos que el mundo estaba a punto de cambiar para siempre: no se trataba de una crisis puntual a la que había que dar una respuesta temporal, sino toda una transformación estructural de los modos de producción, de la economía y sociedad, costumbres y relaciones entre seres humanos. Pero dicha transformación no solo se iba a producir a nivel nacional, sino que se operaría a escala global, con la excusa de un virus “nuevo” que se extendía a la velocidad del sonido, y que llegó a todos los rincones del planeta en cuestión de semanas.

Las costuras del sistema sanitario saltaron y los muertos se acumulaban en los pasillos de los hospitales bañados en ríos de lejía. Las personitas empezamos a lavarnos las manos compulsivamente con geles desinfectantes, aceptamos recluirnos en nuestras casas y asumimos la ruina económica durante meses como un daño colateral irremediable, nos sentimos superhéroes e inmunes por toser con el codo y por llevar un nasobuco de tela barata a modo de pata de conejo o trébol de la suerte. Comenzamos a enfrentarnos con nuestros amigos y vecinos por no compartir fundamentalismo covidiano y nos convertimos en chivatos y delatores de “irresponsables” que no guardan las distancias y/o “negacionistas” varios (aquí entran desde los locos del 5G hasta los de Médicos por la Verdad, que nunca habían negado la existencia del virus).

Y así, mientras los individuos desarrollaban una oportuna hafefobia (miedo irracional a tocar o ser tocado por otros individuos) y se nos prohibía hablar en el autobús, el colectivo se debilitaba como venía debilitándose el aparato estatal encargado de garantizar los derechos sociales y servicios públicos conquistados por nuestros antepasados durante generaciones.

- Publicidad-

En paralelo al apuntillado del Estado del bienestar, asistimos al crecimiento de la desigualdad y de la brecha entre ricos y pobres, vimos como el PIB de Amazon superaba el de España y cómo los pequeños propietarios o quebraban o se suicidaban, o ambas cosas. Todo esto mientras recibíamos una cobertura mediática incesante, día y noche, entre semana y en festivo: el monotema COVID apenas alternaba con el fútbol de estadios vacíos, los líos familiares de los Pantoja o los siempre recurrentes okupas.

Para paliar tamaña catástrofe sanitaria, económica y humana, nuestro gobierno de “izquierdas” nos llegó un día con una sonrisa de oreja a oreja y un acuerdo con la Comisión Europea que nos colmaba de bendiciones, ayudas, subvenciones y préstamos, y las noticias de vacunas express volvían a llenarnos los corazones de ilusión y esperanza. En vano, me temo, puesto que el impacto psicológico de tantos meses de miedo y alerta no va a superarse de un día para otro. Y tampoco se pretende, entiéndanme ustedes.

Lo que se pretende es crear el escenario perfecto para la reestructuración de la economía a nivel global, aplastando al pequeño comerciante y a los trabajadores por cuenta propia y ajena, y generar nuevas oportunidades de negocio a las grandes multinacionales. La inmunización contra el virus se convierte, asimismo, en negocio (todo servicio bajo el capitalismo es susceptible de ser mercantilizado o ser objeto de especulación), y eso permite que el CEO de Pfizer pueda vender sus acciones tras saberse que su compañía había desarrollado una vacuna contra la COVID19, o que las multinacionales paguen para que la prensa se haga eco de las reacciones adversas que el “producto” de la competencia provoca en pacientes aislados.

Por resumir, la COVID nos ha traído: miedo y alarma 24/7, aislamiento social, enfrentamiento entre iguales, masacre de las clases trabajadoras, enriquecimiento de los más acaudalados, deterioro de lo público, especulación sin escrúpulos e incertidumbre como filosofía diaria. Pero, por favor, no pierdan ustedes la esperanza. Recuerden: de esta, salimos más fuertes.

- Publicidad -

Relacionadas

- Advertisement -
- Publicidad -

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

últimos artículos

Doña Emilia, un valor seguro bajo la sombrilla

Cuando Agatha Christie aún ni siquiera se planteaba ser una novelista de obras policiacas, en España la rompedora Emilia Pardo Bazán ya había roto...

Pablo Carreño derrumba a Djokovic y conquista una épica medalla de bronce

Pablo Carreño ya había hecho historia al colarse en semis derrotando al número dos del mundo. Pero lo que ha logrado hoy, adquiere otra...

El desigual reparto de vacunas entre países ricos y pobres convierte la pandemia en endémica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado de que la brecha de las vacunas contra el coronavirus entre países ricos y pobres...

“KM0” del Waska de Vitoria-Gasteiz, Pintxo de Oro de Álava 2021

“KMO” es el mejor pintxo de Álava 2021, fue el campeón de la Semana del Pintxo de Álava. Es una elaboración de Carlos Dávalos...
- Publicidad -
- Publicidad -

lo + leído

Doña Emilia, un valor seguro bajo la sombrilla

Cuando Agatha Christie aún ni siquiera se planteaba ser una novelista de obras policiacas, en España la rompedora Emilia Pardo Bazán ya había roto...

Pablo Carreño derrumba a Djokovic y conquista una épica medalla de bronce

Pablo Carreño ya había hecho historia al colarse en semis derrotando al número dos del mundo. Pero lo que ha logrado hoy, adquiere otra...

El desigual reparto de vacunas entre países ricos y pobres convierte la pandemia en endémica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado de que la brecha de las vacunas contra el coronavirus entre países ricos y pobres...

“KM0” del Waska de Vitoria-Gasteiz, Pintxo de Oro de Álava 2021

“KMO” es el mejor pintxo de Álava 2021, fue el campeón de la Semana del Pintxo de Álava. Es una elaboración de Carlos Dávalos...