Después de que el magistrado del Supremo, Pablo Llarena, decretó prisión para los cinco políticos catalanes, Turull, Rull, Romeva, Bassa y Forcadell procesados por malversación y rebelión, las reacciones, tanto políticas como sociales, no se hicieron esperar.

Desde que se conoció la decisión del Tribunal Supremo, concentraciones espontáneas de protesta por los nuevos encarcelamientos se fueron sucediendo y aumentaron su virulencia a medida que pasaban las horas.

Centenares de personas cortaron el tráfico en la Diagonal de Barcelona y han asistido a la convocatoria de los Commités de Defensa de la República que citaron a los ciudadanos a las 7 de la tarde en los Jardinets de Gràcia con la consigna “Libertad presos políticos” y más tarde, miles de catalanes se concentraron frente a las subdelegaciones del gobierno, frente a los ayuntamientos y en Plaça Catalunya de Barcelona, esta última, la más grande, llevaba por eslogan «Units contra la repressió» .

Los Mossos d’Esquadra hicieron uso de sus porras para mantener el perímetro de seguridad en los alrededores de la Delegación del Gobierno en Barcelona, donde centenares de manifestantes independentistas trataron de rebasar el cordón policial, con tensión y empujones, en protesta por el encarcelamiento de líderes del procés.

Algunos manifestantes cortaron carreteras en puntos del territorio catalán. Así, la C-154, cerca de Puigcerdà y la C-17, cerca de Parets del Vallès o la  A-7, cerca de Tarragona sufrieron interrupciones de diferente calado en la tarde noche de ayer.

La agenda del Parlament se mantiene intacta, Roger Torrent, a última hora de ayer, ha comunicado que el pleno, convocado para hoy, con el fin de proceder a la segunda votación de la investidura de Turull en el Parlament, y que el propio candidato expresó su deseo de que se mantuviera, se celebra, aunque esta vez sin la presencia de Turull.

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